Con los tiempos electorales adelantados por los partidos políticos a raíz de sus ocurrencias para nombrar “Defensores” de algo, surgen también las primeras encuestas que pretenden medir las simpatías o rechazos de personajes que buscan aparecer en la boleta el próximo año.
Ciertamente los resultados de una encuesta, a raíz del manoseo y manipulación que se ha hecho de ellas, podría carecer de objetividad o legitimidad, sobre todo ubicando quién la mandó hacer o quién la pagó. Pero tampoco podemos ignorar el resultado, sobre todo cuando puede estar descubriendo focos rojos que hay que atender de inmediato.
Actualmente circula una encuesta elaborada por la firma Grupo Triple E, que desde el mes pasado ha empezado a aplicar mediciones de cara al proceso electoral para elegir al próximo alcalde o alcaldesa de León en el año 2027, y los resultados correspondientes a agosto reflejan unas cifras muy interesantes.
Si nos enfocamos por lo pronto a analizar las cifras de los aspirantes panistas, que son los únicos que ya se encuentran inmersos en un proceso formal dentro de su partido, podemos ver que se muestran indicadores de solo tres de ellos: el diputado federal, Alan Márquez; el diputado local, Jorge Espadas, y el presidente del Implan, Luis Ernesto Ayala.
La primera conclusión a la que podemos llegar es que el proceso panista quedó lejos de incorporar nombres emanados de la sociedad, y más bien quedó conformado por políticos ya muy vistos. En esa terna quien estaría más cercano a la sociedad es Luis Ernesto Ayala, pues su paso por la política ha sido intermitente entre el sector empresarial y el sector público; después le sigue Alan Márquez, quien a pesar de ser actualmente diputado federal y exfuncionario en el anterior sexenio estatal, conserva un paso por el sector privado nada despreciable, sobre todo con un buen roce internacional; y al final se encuentra Jorge Espadas, quien desde la tradición familiar siempre ha estado más ligado a la burocracia, pasando por varios puestos.
Si analizamos un frente a frente entre los tres personajes panistas, podemos llegar a ciertos escenarios que, si bien es cierto no podrían definir quién será el ganador, sí se puede llegar a delinear quién puede cargar con más factores negativos.
Por ejemplo, la encuesta arroja que Jorge Espadas tiene la calificación más baja en caso de que fuera el candidato, con solo el 19 %, y con diferencia de más de 10 puntos frente a sus dos contrincantes.
Ahora bien, si analizamos un careo entre los tres aspirantes panistas, pero ya incorporando a personas de otros partidos, las cosas se ponen más interesantes. Por ejemplo, si el candidato del PAN fuera Alan Márquez o Luis Ernesto Ayala, ambos derrotarían a Morena en la contienda, impidiendo la entrada de ese partido a nuestra ciudad, pero el único escenario que marca esa encuesta en el cual el PAN podría ser derrotado, es si el candidato fuera Jorge Espadas.
Evidentemente este sondeo no es ningún indicativo de lo que pudiera suceder el próximo año, pero tampoco es una encuesta que deba despreciarse. Hay una coincidencia casi unánime en que las distancias entre el PAN y Morena se han acortado de forma importante, y por ello cualquier medición que en este momento pueda darle alguna ventaja a Morena debe de analizarse y reflexionarse a conciencia.
En las dos últimas elecciones municipales el PAN ganó tres a uno y dos a uno; está claro que el año próximo esos escenarios quedarán muy lejanos, si el PAN en estos momentos no puede definir quién será su candidato, al menos tiene la obligación de determinar quién no debe ser su candidato.