Hay un fenómeno nuevo y casi inmediato en las redes sociales al que se refirió Luisa María Alcalde, la consejera presidencial: un “ecosistema de amplificación digital”. La funcionaria quiso “marcar” con una lista a los medios y periodistas más críticos del país. Una mala idea que no meditó antes de presentarla al público desde Palacio. 

En las redes sociales, muchos sitios replican lo que hacen otros porque son afines. Un ejemplo: a Carlos Loret de Mola, uno de los más duros adversarios de Palacio, lo “filetean” otros difusores de contenido. Sus investigaciones son replicadas por decenas de sitios, en pedazos, en frases o en referencias. Su mensaje se amplía, como dice Luisa María. Luego, puede haber bots pagados para amplificar aún más los contenidos. 

Una investigación del gobierno se extendió desde principios de año. Su conclusión es que hay fuerzas oscuras detrás de los amplificadores, gente que invierte para desacreditar a la 4T. Es como si alguien comprara cien mil ejemplares diarios del periódico opositor La Aurora y los regalara en la calle. Igualito que hacen Morena y Andy López Beltrán con su periódico Regeneración, que entregan miles o cientos de miles de ejemplares casa por casa y promueven los apoyos sociales como si provinieran de la presidenta Claudia Sheinbaum. 

Lo equivocado y tendencioso de Luisa María es asegurar que existe una conspiración de los medios en contra de la 4T. La verdad es más sencilla: los enlistados hacen periodismo desde hace muchos años. Joaquín López Dóriga lleva más de medio siglo como reportero y conductor de radio y de televisión. Ramón Alberto Garza, de Código Magenta, se convierte en la sensación del momento al haber descubierto y bautizado el huachicol fiscal. Muchos sitios contestatarios, como Atypical TV, lo replican. Lo mismo hacen TV Azteca, Adela Micha, Salvador García Soto, Raymundo Riva Palacio, Héctor de Mauleón y otros columnistas. Al final del día, el alcance o la amplificación puede llegar a millones de vistas mediante procesos automatizados. 

Lo interesante es que nada es ilegal. Cualquier ciudadano puede replicar contenidos sin problema. Lo raro sería que la oposición no tomara temas para multiplicarlos. Lo que resultó altamente ofensivo para los enlistados fue la afirmación de que “alguien” los controla o les paga por sus contenidos, que presuntamente se venden a intereses ajenos a su profesión. 

Desde los medios oficiales también se realizan prácticas de amplificación de mensajes mediante granjas de bots, con personajes afines a la 4T. Pero hay pocos medios y periodistas “gobiernistas”. Los medios del Estado, como el Canal Once, se han convertido en amplificadores de la ideología de Morena, partido que jamás critican. 

El amplificador más potente para el desmayo de Luisa María es TV Azteca, el único canal abierto que retoma todo lo que venga en contra del gobierno que ella representa. Su alcance diario en la hora de los noticieros es de 2 millones de televidentes y es probable que haya ganado audiencia con su postura editorial hipercrítica. 

Como decían nuestros ancestros, se dan cuerda solos, lo cual resulta muy desagradable para Palacio. Cuando se producen noticias bomba como la “desvisada” de Andy López Beltrán, la repetición la tenemos a todas horas y en todos los medios, en parte porque el personaje representa a una de las peores facetas de la política nacional: al nepojunior.

Fe de erratas: a AMLO lo operaron en el Hospital Médica Sur  y no en el ABC.

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