La libertad de expresión no es algo que sea fácil de respetar para un partido hegemónico y que controla todas las instituciones de un País como lo es hoy MORENA en México. La izquierda histórica siempre luchó por defender el derecho a la libertad de expresión. Digamos que está en la esencia de la izquierda. Sin embargo, tiene un peso específico reducido en todo el Movimiento que creó López Obrador al formar su partido. El grueso de sus dirigentes, proviene del PRI y de otras generaciones jóvenes que son arribistas con poco trabajo popular y menos, con un testimonio de vida en las luchas populares. MORENA además, se alimentó -en su afán por la conquista de las gubernaturas del País-, de alianzas con los cárteles y las mafias locales. Consiguió los triunfos, pero a un costo enormemente alto para México con la política de “abrazos y no balazos”. Hoy con el control del Poder Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, el régimen sigue envalentonado y prepotente y muy pocos de sus dirigentes visibles, tienen esa altura moral de experiencia de vida en austeridad y compromiso con el pueblo que pudieran presumir.
Un ejemplo de estos, es el senador morenista por Coahuila que esta semana amenazó a Enrique Acevedo, un periodista que recién había expuesto en uno de los canales de comunicación masivos más importantes del País y basado en evidencias del gobierno de los Estados Unidos, el vínculo de una senadora de MORENA con el crimen organizado. Lamento, me duele y me indigna que MORENA siga exhibiendo la incongruencia con los postulados básicos de la izquierda y que sean algunos tránsfugas arribistas como el caso del Senador en cuestión. Me enoja que la soberbia y el poder envalentonen a tantos personajes, que, como este Senador, amenazan con la vida a un periodista.
Celebro que la Presidenta Sheinbaum, haya salido a mostrar que no está de acuerdo y ojalá como sociedad, defendamos el derecho a la libertad de expresión y más cuando estamos rodeados de tantos casos de corrupción desde este enorme poder que ha concentrado MORENA. El Senador, amenazó al periodista con una frase que durará años y que refleja la confianza del poder contra el periodismo: ‘vamos a ir por ti’. Puso como en tantos casos, la mira en el periodista, para que un aliado dispare el gatillo. Presionado por la viralización de las redes sociales, el senador de Morena ofreció una disculpa después de publicar la amenaza contra el periodista tras la difusión de esa información sobre la senadora con licencia Julieta Ramírez. Así, eliminó posteriormente la publicación de sus redes sociales, pero el daño ya estaba hecho.
Acevedo difundió un reportaje de investigación en el que señaló que autoridades estadounidenses investigan a la Senadora Ramírez por presunta “asociación delictuosa” y que ella habría alcanzado un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para colaborar como testigo protegido. Todo, en medio de la campaña anticipada de la Senadora por la Gubernatura de Baja California. Este hecho tiene muchas implicaciones, pues cuando un integrante del Poder Legislativo utiliza este tipo de amenazas contra un periodista, alertan a una sociedad sobre los riesgos de que se aprueben “leyes mordaza” con el argumento de defender a las audiencias o el “buen nombre” de un político. Siempre hay una diferencia entre desmentir información y atacar a quien publica la información, y esa diferencia importa en México, considerado uno de los más peligrosos en el mundo para ejercer el periodismo”.
Me preocupa para las siguientes generaciones, que en este sexenio y en el siguiente que México seguirá siendo gobernado por MORENA, se sigan haciendo estos ataques al periodismo. Y me preocupa cuando un régimen acumula tanto poder sin contrapesos. El mismo miedo que desde la dispersa izquierda tuvimos al enfrentarnos al PRI que por décadas controló la vida nacional. Deberá la sociedad civil continuar en esta lucha para que la sociedad mexicana defienda esa libertad básica para pensar, para emprender y para hablar. En medio de tantas derrotas, solo así tendremos futuro.