Nuestro País no explora socialmente ante tantas injusticias, porque miles de organizaciones de la sociedad civil trabajan en proyectos en beneficios de estas mayorías. Trabajan donde el gobierno no alcanza y sobreviven gracias a donativos generosos de personas físicas y morales que, basadas en la ley fiscal y en su filantropía, aportan recursos deducibles de impuestos para fortalecer a las asociaciones civiles que son donatarias del SAT.
Sí. El Sistema de Administración Tributaria, permite deducir donativos hasta por un 7% de los ingresos acumulables del ejercicio fiscal anterior para organizaciones civiles y fundaciones, y hasta un 4% para instituciones gubernamentales. La OSC si es donataria autorizada debe aparecer en el Directorio de Donatarias Autorizadas del SAT. La forma de pago es ahora obligatoriamente electrónica (transferencia, tarjeta o cheque nominativo), pues no aplica el efectivo.
¿Qué tan generosa es entonces la sociedad mexicana? Hay un tope general: los donativos forman parte de las deducciones personales, cuyo límite global anual es el menor entre 5 UMAs ($213,973.20 MXN para 2026) o el 15% de los ingresos totales. Para efectos del SAT, las donatarias autorizadas son instituciones sin fines de lucro que tienen permitido recibir donativos deducibles del Impuesto Sobre la Renta (ISR), provenientes de individuos o empresas. En 2025 se reportaron en México 10,507 donatarias autorizadas y del 2023 a la fecha, el número total ha disminuido un 7 por ciento, debido a las restricciones que pone la ley para obtener la “deducibilidad”. Cada año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publica el documento denominado “Renuncias Recaudatorias 2025”, el cual contiene información relevante sobre el perfil de las instituciones que reciben los donativos, así como de los donantes. En ese documento se menciona que, del total de donativos, el 77% lo realizan las empresas y el 23% restante las personas físicas. Asimismo, la mayoría de los donativos se hacen en efectivo por medio de transferencias (86%) y solo el 14% se efectúa en especie.
El 45% de los donativos se otorga a las donatarias con domicilio fiscal en la Ciudad de México (CDMX), y es en la capital donde se ubican alrededor del 25% del total de donatarias autorizadas. Si adicionalmente se consideran las donatarias de Nuevo León y el Estado de México, tenemos que 64% de los donativos que se reciben se ubican en esos tres estados. En contraste, entidades como Chiapas, Oaxaca y Guerrero sólo reciben 1.2%, 0.9% y 0.1% respectivamente, del total de los donativos otorgados en el país. Las OSC donatarias autorizadas están clasificadas en 12 categorías según sus actividades. La comparación del reporte de 2025 con el de 2024 nos deja ver que los donativos a las instituciones “asistenciales” han ido en aumento, pues en el último año concentraron 60% del total de los donativos realizados, cuando en 2024 recibieron el 53% de los apoyos. El caso de las organizaciones dedicadas a la investigación científica o tecnológica es desalentador, pues los donativos que recibieron pasaron del 3% del total al 2% en los mismos años.
La intención de donar en México va en descenso, junto con el poco interés del gobierno de la 4T en conceder autorizaciones a donatarias. Entre 2018 y 2023, los donativos empresariales se redujeron 0.07% y los realizados por personas físicas cayeron, en promedio, 1.5 por ciento. Algunos ejemplos de donatarias son las instituciones de asistencia o beneficencia que atienden a personas, sectores y regiones de escasos recursos, pues el donante mexicano se siente más confiado apoyando causas asistenciales que a centros de investigación científica o tecnológica. Los donativos canalizados a instituciones asistenciales revelan un mayor interés en aliviar necesidades urgentes, como la salud o la alimentación en ciertos sectores más vulnerables, que a transformar las causas estructurales de los problemas. Aunque es básico que los apoyos lleguen a través de la asistencia directa, este desequilibrio en los intereses de los donantes está limitando el potencial de la sociedad civil para influir en cambios de política pública que atiendan los problemas desde la raíz. La situación de Guanajuato es todavía más crítica, por la cantidad bajísima de donativos a las OSC, aunque somos un estado que recauda el ISN Impuesto Sobre Nómina cuya parte de ingresos se canaliza a un programa de apoyo a las OSC llamado “Tocando Corazones”.