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Hemos oído y visto estas últimas semanas toda una serie de manifestaciones y controversias alrededor de nuestro “Sistema de Salud”, y lo pongo entre comillas, porque de “sistema” tiene muy poco y así no se puede mejorar la “salud”.

En un artículo de Enrique Gómez Orozco, se incluye una frase que es impactante: “La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada” (Arthur Schopenhauer), y tiene toda la razón… ¡Si no tenemos salud, no podemos disfrutar de nada! Y se me viene a la cabeza también otra frase relativa a la salud, que me parece triste pero cierta: “El hombre sacrifica su salud para obtener dinero, y luego, sacrifica su dinero para recuperar su salud”, atribuida al Dalai Lama.

Cuando uno es joven y escucha sobre la salud, no le presta tanta importancia… pero conforme van pasando los años y nos va fallando el cuerpo, y a veces hasta la mente, vamos dándonos cuenta de lo importante que es tener buena salud y mantenerla.

Por eso es una tragedia lo que pasa en nuestro México… oootra más en estos negros tiempos de la 4T. El sistema público de salud nunca ha sido una maravilla, pero por lo menos ayudaba a nuestra gente a mantener cierto nivel de bienestar. Se mejoró bastante y atendió a muchas familias el Seguro Popular, creado en el sexenio de Vicente Fox por el Dr. Julio Frenk Mora y que se implementó en forma magistral con el presidente Calderón. La idea fue dar servicios médicos a las personas que no estaban afiliadas ni al IMSS ni al ISSSTE… sí, querido lector, se creó esta ayuda durante los “gobiernos neoliberales de derecha”… diría Sheinbaum y López; pero, al parecer, no eran tan malos y ayudaban bastante a mantener la salud de nuestro pueblo.

Pero López decidió quitarlo, así como decidió “cambiar las compras consolidadas que manejaba bastante bien el IMSS, y quitar la distribución de las licitaciones públicas de medicamentos. El presidente empezó a repartir responsabilidades sin ton ni son a instituciones sin experiencia como el INSABI, la UNOPS, la Secretaría de la Defensa, la Megafarmacia, Birmex y el IMSS-Bienestar, que tuvieron, todas, muy lentas curvas de aprendizaje. Hoy es común que el gobierno compre medicamentos e insumos, pero que no lleguen a los lugares donde se necesitan.

El deterioro en los servicios de salud pública ha sido notable. Todos los usuarios tenemos alguna anécdota cercana e incluso dolorosa.” (Sergio Sarmiento, AM, 14 de octubre).

Y estoy totalmente de acuerdo con él: nuestro débil “Sistema de Salud” está desmantelado… y por más que hacen los médicos, las enfermeras y todas las personas que atienden los sistemas públicos, tienen toda la razón de manifestarse porque, además de los malos sueldos (los ninis ganan casi lo mismo sin hacer nada y ni siquiera merecerlo), además del “incremento salarial” real del 2.8%, que más parece insulto, ¡no hay los insumos necesarios para que puedan realizar sus labores, ya no digamos con eficiencia, siquiera con dignidad! ¡Qué coraje, de verdad! Gente que ha pasado su vida estudiando, sacrificando tiempo y familia, que se preocupa y hace algo por sus prójimos, gana tan poco y tiene que batallar. Creo que en redes podemos ver los reels e información que queramos en relación con todas las deficiencias que existen en los hospitales y centros de salud.

Lo único bueno que ha salido de esta grave crisis es que, por primera vez en sus 15 años de historia, Morena, a través de la presidenta, ha reconocido que hay deficiencias en el sistema que ellas mismas han implementado. Claro que al día siguiente aclaran que no “tantas y no estamos tan mal”. Pero de eso a parecernos a Dinamarca, no estamos lejos… estamos LEJÍSIMOS y cada vez nos alejamos más, pienso yo.

Todavía Sheinbaum se dio el lujo de criticar a “la Dresser”, como ella misma la llamó tan despectivamente, diciendo que no tiene nada que ver el sistema público de salud con el privado… me da risa que siempre manejen sus “otros datos”. Según el AM, del 21 de octubre, “con datos del INEGI, la afiliación pública bajó del 82.2% en 2015, al 72.5% en 2025. Y el uso de consultorios privados y farmacias subió del 23.2% al 33.3%”. Tan lógico como que, si no me puedo atender rápido o no me dan medicamentos en el público, ¡pues voy al privado! Pero pareciera que la nueva clase política de Morena ya no vive estas graves situaciones… basta ver que Malú Mícher y Berenice Arias, senadoras de ese partido, están más preocupadas por entrar en los salones VIP del aeropuerto o porque les reserven lugar a sus choferes para que se puedan estacionar, que por la salud del pueblo, al que tanto dicen defender y por el que tanto dicen preocuparse.

A mí, en lo personal, me ha pasado que, desde que mis papás vivían, cuando empezó la etapa de la “4T”, los mismos doctores nos ponían varios nombres para los diferentes medicamentos porque ya había escasez. Mi esposo y yo tenemos presión alta, una enfermedad bastante común, creo yo, y también aún ahora nos cuesta trabajo conseguir el medicamento que tomamos… ¡Claro que nos han afectado a todos con sus “grandes ideas” para cambiar el sistema “corrupto”, según ellos, pero con el que pasa lo mismo que con el huachicol fiscal o el NAIM: ¡no hay nadie acusado ni en la cárcel! ¡Pura palabrería para beneficiar a sus secuaces con los negocios millonarios que han creado!

En fin, queridos lectores, con Morena vamos de problema en problema, cada vez peor y sin posible solución. Ya no hay dinero que repartir, ya está nuestra deuda externa aumentando a un nivel insostenible… si no aprendemos de lo que pasa en Francia y en España, o en Venezuela y Nicaragua, no sé cómo vamos a salir adelante.

Y para cerrar con broche de oro la semana, la corrupción de Taddei… pero volvemos a ver lo estrictos que son con Ruffo y el fiscal de Chihuahua… y la forma en que protegen a sus seguidores. En fin, si no empezamos a organizarnos y a hacer algo por nuestro México, ya podemos vislumbrar la oscura noche que nos espera.

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