¿Quién?

En una charla con amigos queretanos cercanos a la política desde siempre, comentábamos el presente y el futuro del país.

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Por: Enrique Gómez Orozco

En una charla con amigos queretanos cercanos a la política desde siempre, comentábamos el presente y el futuro del país. ¿Hacia dónde vamos?, ¿quién será el candidato de Morena para el 2024?, ¿cómo estaremos al final del sexenio? Surgió una pregunta como si alguien sintiera cierta fatalidad en nuestro destino: ¿quién puede ser el candidato de la oposición con posibilidades de competir?

Pasó un largo rato sin respuesta. El más experimentado del grupo dijo de inmediato: “A Ricardo Anaya le falta punch o no conecta con los electores”. Luego comentó que si la oposición no volvía a unirse como lo hizo este año para las elecciones intermedias, con toda seguridad perdería.

Después de minutos en silencio la mente seguía en blanco. De ninguna parte surgía la figura de un líder carismático, sólido y de trayectoria impecable. Luego mencioné a Enrique de la Madrid Cordero. “Pero es priísta y el partido está fundido”, contestó alguien que no podría jamás renunciar a su filiación tricolor. Cierto, pero regresamos al mismo lugar. Ricardo Anaya, quien ya expresó su intención de volver a competir en el 2021 es quien mejor va en las encuestas. De la Madrid no es muy conocido pero tiene la capacidad y claridad para regresar al país a la senda del crecimiento. 

Anaya tiene la pasión y el coraje de ir por la revancha, sobre todo porque es el único que enfrenta directamente al Presidente. Sin embargo, flota en el aire la acusación que le hace la Fiscalía General de la República de presuntos delitos patrimoniales. Algo que puede fortalecerlo si logra una buena defensa o sacarlo de la contienda si los de Morena tuercen las cosas y el fiscal toma partido. 

La oposición, que sólo tiene posibilidades si hay unidad, debería establecer ya las reglas para la selección de un candidato. De la Madrid asegura que él no va por el PRI sino en coalición. Doble tarea, convencer primero al PRI-PAN-PRD y luego conquistar el voto popular. Pero nada es imposible. Además cuenta con el apoyo del sector más ninguneado del sexenio: los empresarios. 

Cierto que en la elección vale lo mismo un voto de un estudiante o un jubilado, de una ama de casa o un campesino que el de cualquier empresario. Pero hay millones de empresarios en México. Algunos de gran capital pero la mayoría mujeres y hombres que tienen una micro, pequeña o mediana empresa. La retórica oficial quiere que los veamos como potentados aunque no sea verdad. 

El péndulo de la democracia puede producir la alternancia como sucedió antes o como ha pasado en otros países. En Chile, Uruguay, Colombia y Ecuador gobiernan presidentes afines al empresariado. Al fin de cuentas la mayoría elige a quien cree que le puede dar buenos resultados. 

Claudia Sheinbaum aparenta tener el apoyo del Presidente para convertirse en la candidata de Morena. ¿Podría una mujer ganar la elección presidencial?, ¿podría Morena distanciarse de López Obrador en la sucesión y permitir que Marcelo Ebrard o Ricardo Monreal le ganaran la carrera? 

En el camino puede surgir otra figura como sucedió con Vicente Fox, alguien a quien pocos creían capaz de derrotar al PRI. En el margen está Movimiento Ciudadano. ¿Estará comprometido con Morena o irá independiente con un candidato como Enrique Alfaro o Luis Donaldo Colosio? Podríamos ver a Samuel García, gobernador electo de Nuevo León cambiar de opinión y hacer lo que nadie imagina. Esto ya comenzó.

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