San Francisco del Rincón, Gto.- Mientras las flores naturales se marchitan en pocos días, Doña Rosa Torres, a sus 65 años, ofrece una alternativa que ella misma denomina “inmortales”, en una actividad económica que le ha ayudado a despejarse de los malos pensamientos.

Frente al Palacio Municipal de San Francisco del Rincón, sus manos expertas transforman el estambre en coloridos ramos que no solo representan un regalo, sino también una historia de resiliencia y superación personal.

Con un talento cultivado durante 50 años, heredado de las enseñanzas de su hermana, Doña Rosa ha convertido el tejido en su principal motor, pues hace apenas unos meses, enfrentó la dolorosa pérdida de su esposo tras una dura enfermedad, y encontró en el gancho y el hilo una terapia inesperada. 

Para ayudarnos tantito, a mi hijo , a mi y por hobby también, porque ¿qué hago? si ya no me dejan trabajar. Y ya no nos dan trabajo a nosotros por grandes”, comentó.

Sus tejidos no solo le brindan un sustento económico, sino también un refugio emocional, permitiéndole escapar de pensamientos negativos a través de la creatividad y del cariño de sus compradores.

Mi esposo se puso muy malo y ya no. De como unos 3 años para acá se puso muy malo hasta que falleció el año pasado. Yo voy a seguir hasta que ya no pueda, porque ahorita también no puedo tejer mucho”, añadió.

La variedad en su puesto es amplia y detallada, señaló que lo principal son las populares flores “eternas”, además de muñecos tejidos con gran cuidado y cariño. 

Consciente de la economía local, ofrece piezas que se ajustan a cualquier presupuesto, con precios que van desde los 50 pesos hasta los 380 pesos en los trabajos más elaborados y de mayor tamaño.

Doña Rosa vende sus productos diariamente afuera del Palacio Municipal a partir del mediodía,ofreciendo sus creaciones a quienes deseen regalar una pieza de arte cargada de historia y perseverancia.

La labor que realiza doña Rosa se enmarca principalmente en la técnica japonesa conocida como Amigurumi, que significa “peluche tejido”, consiste en tejer pequeños muñecos y objetos con crochet o ganchillo.

Esta técnica utiliza el “punto bajo” tejido en espiral para crear formas volumétricas sólidas que luego se rellenan con fibras sintéticas. Para las “flores eternas”, se emplea estambre de acrílico o algodón, materiales elegidos por su durabilidad y viveza de color, que a diferencia de la naturaleza, no requieren agua ni luz para mantenerse impecables.

Más allá de ser una tendencia decorativa, el “Amigurumi” posee una carga simbólica profunda en la cultura asiática, donde se considera que estos peluches tienen “alma” y funcionan como amuletos de compañía o consuelo para quien los posee.

LF

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