León, Guanajuato.- En Monterrey vimos un León diferente en la forma de jugar, las decisiones del técnico y la función de varios jugadores. Estos contrastes recayeron en la primera derrota esmeralda en el Apertura.

Fue un primer tiempo que ofreció esperanzas de dejar atrás la maldición de no ganar en la casa rayada desde el Clausura 2014. Era la ocasión precisa, Monterrey venía de dos derrotas y León llegaba con las armas necesarias para salir airoso.

Sin embargo, los goles de Sosa y Mena resultaron la equivocada justificación para echarse atrás. Entonces los de Alonso tuvieron la pelota y encontraron las chances para vivir en un partido en el que ya jugaban noqueados.

Un pecado en el futbol es ese que se comete cuando a un equipo le anotan en una jugada a balón parado.

Hay otro pecado que resulta grave, es el que te hagan dos goles así en un mismo juego.

Aunque todavía existe un pecado más que es sumamente imperdonable: que te hagan dos goles cuando estás a un suspiro de irte al vestidor y que esos te hagan perder.

Nacho Ambriz decidió habilitar jugadores en otras posiciones a sus habituales por las lesiones y las ideas de él mismo.

Repitió al volante Yairo Moreno como lateral por izquierda y ubicó a Jean Meneses como segundo contención, mientras al natural en ese lugar, Carlos Guerrero, lo relegó a la banca. Creemos que fue por el castigo de Ambriz dadas sus reglas internas de las que ya hemos hablado.

Debemos decir que la Fiera funcionó en los primeros 40 minutos, después fue aquella que jugaba retraída con algunos timoneles, incluso con Ambriz.

Meneses terminó perdiéndose con los movimientos tácticos que decidió Nacho al querer rectificar y el efecto de meter a Guerrero como válvula de seguridad ya no fue efectivo pues Monterrey había crecido.

De hecho, fue curioso lo que pasó con Yairo. La verdad no le habíamos visto un partido en el que sumara más de dos elogios por su accionar.

Como lateral, pudo con Pizarro y con Pabón. A Moreno se le notaba convencido al defender y alegre con el balón.

No obstante, y con el partido empatado, Ambriz lo adelantó para meter a Equihua y orillar a Tesillo. Fue como volante que Yairo volvió a ser el mismo, el errático, lo vi en aquel contragolpe en el que León pudo retomar la ventaja y en el que el colombiano falló en el recorte.

Después vino el pase a la banda que Tesillo no supo cortar y el centro con el que Funes Mori mató a la Fiera.

En ocasiones la providencia juega como otro futbolista más en el equipo y en otras ni siquiera se le deja entrar al vestidor para que se ponga la camiseta.

Esta derrota debe ser aleccionadora, sobre todo para que a Nacho no se le haga bolas el engrudo al dar forma a su cuadro.

Viene una jornada de descanso y antes del partido contra Chivas, el domador deberá decidir si regresa al once que ya le dio una victoria en este torneo, exonerando a Navarro, o dejarse guiar por la improvisación, aunque esta lo lleve a la desazón& como pasó en Monterrey.

 

Twitter @geraslugo

 

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