Washington, DC.- Ante la mirada de millones de personas expectantes sobre cómo serían los cruces del evento deportivo más visto del planeta, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump recibió el recién creado Premio FIFA de la Paz momentos antes del sorteo del Mundial 2026.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó personalmente el galardón durante una ceremonia en el Kennedy Center de Washington, describiendo la medalla como “una hermosa medalla para ti”. Posteriormente, Trump se colocó la presea mientras Infantino le entregaba un trofeo dorado representando unas manos sosteniendo el mundo.

La FIFA justificó la entrega del galardón por la “continua promoción de la paz” por parte de Trump y sus acciones. Haciendo alusión al cese de hostilidades en siete conflictos bélicos que la administración del presidente declara. 

Sin embargo, reportes internacionales señalan que cinco de esas siete guerras han registrado enfrentamientos violentos tras el presunto apaciguamiento. En Camboya y Tailandia, por ejemplo, persisten las hostilidades fronterizas entre ambas naciones, aún y con la intervención de Trump en las escaramuzas. 

Esta entrega marca la primera vez que la FIFA otorga un galardón a una figura política sin vínculos deportivos.

El mundial como plataforma política 

El uso de los mundiales de fútbol para intereses políticos no es algo nuevo en el ámbito ni ajeno a la política, ya que representan una plataforma mediática de alcance global sin precedentes. Según datos de la FIFA, el Mundial de Qatar 2022 fue visto por 5,000 millones de personas, lo que equivale al 61% de la población mundial.

En este sentido, los intereses del presidente estadounidense en esta relación van más allá del mero reconocimiento mediático. 

Trump ha asistido con frecuencia a eventos deportivos de alto perfil. Este año estuvo presente en el Super Bowl y el Ryder Cup de golf, siendo el primer presidente activo en asistir a este último. Además, en julio el mandatario acompañó a los jugadores del Chelsea cuando levantaron el trofeo del Mundial de Clubes en Estados Unidos.

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Jugadores del Chelsea celebran con el trofeo tras vencer al PSG en la final del Mundial de Clubes en East Rutherford, Nueva Jersey, 13 julio 2025 (AP Photo/Matt Slocum)

De acuerdo a un artículo publicado por el medio de noticias Orden Mundial, este tipo de apariciones forman parte de una estrategia de presencia mediática que consiste en aprovechar cada evento deportivo para proyectar una imagen de liderazgo y asociar los logros deportivos con su gestión política.

Esta estrategia también permea la política interna. Un ejemplo claro ocurrió apenas semanas antes del sorteo del Mundial 2026, cuando la sede fue trasladada de Los Ángeles  (cuyo estado tiene gobernador demócrata) a Washington DC, a petición expresa de Trump.

Para algunos periodistas, la instrumentalización política del deporte se ha vuelto cada vez más evidente. Alberto Lati, periodista y escritor mexicano, afirmó en una mesa de debate del programa N+Más que el órgano rector del fútbol ha hecho cada vez más explícita su relación con la política.

Antes se insinuaba ese vínculo/matrimonio con el poder que se sabía tras bambalinas. En el mundial 78 Videla era el primo del presidente del comité organizador de la COS. Hoy por hoy ya no se insinúa. Sucedió con Putin para 2018, sucedió con el emir también para 2022. Sucedió ahora con Donald Trump” , declaró Alberto Lati.

Por su parte, la organización de derechos humanos FairSquare presentó una queja formal ante la Comisión Ética de la FIFA, denunciando falta de imparcialidad política y solicitando una investigación oficial del caso.

Los objetivos de Infantino

Trump no es el único en recibir beneficios de dicha relación política. Infantino, a través del Mundial, busca abrir el negocio del fútbol al mayor mercado de consumo del mundo: Estados Unidos, según datos del Banco Mundial

El propio Infantino ha declarado públicamente sus intenciones de consolidar el fútbol como deporte dominante en el país norteamericano.

Es uno de los desafíos que tenemos todos. El fútbol es el deporte número uno en el mundo entero. Todavía no es el deporte número uno en Estados Unidos. Este tiene que ser nuestro objetivo de hacer crecer el fútbol, que sea verdaderamente uno de los top sports en Estados Unidos”, declaró en entrevista con Daniel Schvartzman para TUDN. 

Asimismo, la FIFA percibe a Washington como una oportunidad de diversificar sus ingresos y abrir un nuevo mercado a través de su liga nacional (MLS) y el consumo directo de la población estadounidense. 

Según los reportes financieros de la FIFA, Qatar 2022 generó 6,280 millones de dólares, un aumento del 18% respecto a Rusia 2018. Aunque la organización gestiona otros torneos, la Copa del Mundo Masculina representó el 83% de todo lo que la FIFA facturó entre 2019 y 2022.

Las proyecciones para el ciclo 2023-2026 son mayores. La FIFA estima ingresos totales de alrededor de 13,000 millones de dólares para este período cuatrienal, de los cuales el Mundial 2026 generará aproximadamente 11,000 millones de dólares en ingresos directos. Esto significa que el 85% de los ingresos de la FIFA en cuatro años provendrá de un único torneo que dura apenas un mes.

Esta dependencia económica explica por qué Infantino ha invertido tanto capital político en su relación con Trump. 

Tras el escándalo del FIFA Gate de 2015, el presidente de la FIFA busca acceder a inversores estadounidenses para recibir el impulso financiero. Trump representa la conexión directa con estas oportunidades en el mercado más lucrativo del planeta.

La FIFA y el poder político

Esta alineación con Washington no representa una excepción en el comportamiento de la FIFA. La organización ha sido acusada en reiteradas ocasiones de adaptarse a la política e ideología del país que alberga el torneo.

Qatar 2022 es un ejemplo reciente. Diversos organismos internacionales señalaron que el ente rector ignoró las denuncias sobre la explotación laboral en la construcción de los estadios, así como las violaciones de derechos humanos cometidas por la nación qatarí.

Infantino en reiteradas ocasiones defendió al emirato árabe frente a las críticas por el uso de mano de obra migrante en condiciones precarias y por realizar el Mundial en un país que vulnera los derechos de las mujeres y del colectivo LGBTIQ+.

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Aficionada de Irán con playera de ‘Mahsa Amini’ previo al encuentro mundialista contra Gales en Al Rayyan, Qatar, noviembre 2022 (AP Photo/Alessandra Tarantino)

El discurso de Infantino ha sido constante: el fútbol “no puede resolver cuestiones geopolíticas”. Sin embargo, esta supuesta neutralidad se contradice al entregar el Premio de la Paz a Trump, favoreciendo directamente a un líder político.

Cuando el deporte lava la imagen política

Esta no es la primera vez que grandes eventos deportivos son usados para mejorar la reputación de gobiernos cuestionados. El caso más emblemático ocurrió en 1936, cuando los Juegos Olímpicos de Berlín representaron más que un evento deportivo: fueron una plataforma de propaganda nazi.

La Alemania de Adolf Hitler usó los juegos olímpicos como un herramienta de propaganda internacional. Los nazis promovieron la imagen de una Alemania renovada, ocultando temporalmente los ataques del régimen contra minorías y el creciente militarismo del país

Durante los juegos, se retiraron los panfletos antisemitas de las calles y se presentó una imagen de hospitalidad y apertura.

El uso de los juegos olímpicos fue un éxito para el régimen nazi. Siendo reconocido por diversos medios internacionales de la época.

Entre ellos se puede encontrar el The New York Times que, en una nota publicada el 16 de agosto de 1936 titulada “Los Juegos Olímpicos dejan un sentido de orgullo en el Reich”, señala como las olimpiadas habían devuelto a Alemania a la comunidad mundial, además de verlo como un garante de la paz.

El artículo reflejaba la impresión de muchos observadores internacionales.

Los visitantes que solo conocieron Alemania durante estas dos semanas se llevan la impresión de un país próspero y satisfecho, gobernado por un liderazgo fuerte, y de una sociedad hospitalaria y pacífica, a menudo juzgada de manera injusta“, describió el periódico estadounidense.

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De izquierda a derecha: Goebbels, Hitler, von Tschammer und Osten y von Blomberg observan los Juegos Olímpicos de Berlín en agosto de 1936. (Foto AP, archivo).

Cabe resaltar que el periódico guardó cierto escepticismo respecto a si esto representaba una paz continua entre las diversas naciones. No obstante, el texto en su mayoría se basó en la exaltación y enaltecimiento de los grandes juegos olímpicos alguna vez celebrados.

Construcción social de la realidad

Esta práctica de usar el deporte para mejorar la imagen pública, es conocida actualmente como sportswashing o lavado deportivo.

Se refiere a la manera en que un país u organización busca transformar su reputación internacional invirtiendo en eventos deportivos o equipos de alto nivel.

Estas inversiones se materializan de diversas formas:

  • A través de patrocinios de organizaciones estatales o del propio país.
  • Mediante la adquisición de participaciones en clubes deportivos.
  • Siendo anfitrión de grandes eventos internacionales.

Los teóricos Berger y Luckmann engloban esto en su teoría de la construcción social.

En ella se describe que la realidad puede ser moldeada a través de interpretaciones que se construyen a través de experiencias, conocimientos y creencias.

El hombre es un producto social. La externalización e internalización son momentos dialécticos en un proceso continuo que produce y reproduce tanto el mundo objetivo como la subjetividad correspondiente en el individuo socializado”, describen Berger y Luckman en su obra La construcción social de la realidad de 1966.

Es decir, de acuerdo a Berger y Luckman el hombre no nace con una visión predefinida, sino que esta se desarrolla y moldea a través de la sociedad.

Los individuos con la creación de instituciones, normas y significados (externalización) los convierten en parte de la realidad social que todos aceptan y luego las generaciones siguientes lo asocian como algo natural (internacionalización).

En este contexto, el vínculo con el deporte puede transformar la percepción pública. El deporte genera emociones positivas que pueden transferirse, por asociación, a la entidad que lo patrocina o acoge. Cuando las personas asocian un evento deportivo exitoso con un gobierno específico, tienden a desarrollar percepciones más favorables de esa entidad.

Cambios en tu perspectiva

De acuerdo con un estudio de Marylin Guadalupe Palacios Flores, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, basado en una encuesta a 400 personas, se analizó el impacto del Mundial de Qatar 2022 en la percepción pública del país anfitrión.

Los datos muestran un cambio notable en la opinión pública entre el periodo previo y posterior al mundial.

Antes del evento, la percepción se concentraba principalmente en la categoría “Regular” (42.0%), mientras que las opiniones negativas sumaban 18.8% del total. Tras la conclusión del torneo, se observa un desplazamiento hacia percepciones más favorables: la categoría “Excelente” casi se duplicó alcanzando 14.3%, mientras que las opiniones negativas se redujeron.

Asimismo, se mostró un cambio sustancial respecto al impacto que tuvo cada individuo para el cambio de su postura.

Los participantes que siguieron más partidos demostraron una propensión marcadamente mayor a desarrollar perspectivas favorables. Aproximadamente  el 76.0% cambió positivamente su opinión sobre Qatar, frente a sólo un 24.0% con cambios negativos.

Aunque diversos analistas conciben que el uso de mundial por parte del emirato qatarí no tuvo el efecto deseado, el estudio realizado Marylin Guadalupe ilustra los cambios existentes que pueden suceder con el uso del mundial como arma mediática y de percepción social.

El mundial 2026

El mundial 2026 se perfila como un evento histórico, no solo por el aumento de 32 a 48 selecciones, sino por el contexto político que se desarrollará junto con el mismo.

La relación entre la FIFA y la administración Trump, simbolizada por la entrega del Premio de la Paz, plantea interrogantes sobre cómo evolucionará el vínculo entre deporte y política en el torneo más visto del planeta.

Ahora solo queda esperar el desarrollo de este suceso histórico y sus consecuencias. 

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