Nunca debemos demeritar un triunfo en un Mundial de futbol. México tenía una pronunciada obligación de derrotar a Sudáfrica y así lo hizo. Bien recibidos son los tres puntos.

Julián Quiñones tuvo un partido que nos agradó y, en lo particular, lo pondría como lo mejor que presentó el Tri en su primer duelo.

El naturalizado sudó la camiseta, se entregó en la cancha y tuvo la sapiencia para definir un balón a modo y anotar el primer gol del Mundial.

Se dio entre Quiñones y Raúl Jiménez una buena sincronía. Ambos tuvieron su recompensa al estrenarse como goleadores en una justa de esta estirpe.

Otro que ofreció un buen desempeño es Erik Lira. El contención cruzazulino se portó a la altura de las circunstancias. Muchos balones pasaron por él. Propició el robo del balón que terminó en la red africana en el primer tanto.

Sudáfrica se presentó como un rival muy a modo. El equipo africano no es de esa fisonomía que ostentan otros de ese continente, una que da miedo. 

Sin una propuesta clara dentro de la cancha, los adversarios del Tri se mostraron técnicamente limitados y rudos hasta cierto punto. Por ello lo de terminar con nueve jugadores.

Roja a Montes duele en serio

Aquí es donde podemos encontrarle algunas sombras al Tri pues ante el rival que tuvo enfrente, pudo lograr una victoria más holgada. Esto es importante si tomamos en cuenta que el número de goles anotados pesa en un torneo de esta índole.

Diríamos aquí en México: Con Sudáfrica está la papa… tal vez en Chequia y Corea del Sur no entiendan este dicho, pero es seguro que lo ven como el rival más débil y al que buscarán anotarle tantas veces se pueda.

Otro punto a la reflexión son las lagunas que se crearon en torno el juego mexicano. Por momentos vimos a un Tricolor más horizontal que vertical con un Fidalgo en el que no se resaltó diferencia en su aporte.

La roja de César Montes duele en serio. Innecesaria a más no poder. Sudáfrica ya jugaba con nueve y se permitió un contragolpe que terminó con la falta del zaguero, uno de los pilares que tiene Aguirre en la Selección.

El “Vasco” no puede cegarse por la victoria, hay tuercas que se tienen que apretar.

Ha sido bueno vivir otra vez el ambiente mundialista. Si bien es un Mundial diferente, con presiones sociales diferentes, al final la pasión por el Tri siempre emana.

Se superó el primer escollo del Mundial, aunque para México viene dos retos muchos más difíciles.

@geraslugo en X

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