León.- Académicos de la Universidad de Guanajuato (UG) participan en uno de los proyectos astronómicos más ambiciosos de la actualidad en el Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Cerro Pachón, en el norte de Chile, donde durante los próximos 10 años se realizará un monitoreo constante del espacio.
En entrevista con AM, Luis Arturo Ureña López, profesor del Departamento de Física y secretario académico de la División de Ciencias e Ingenierías de la UG, explicó que este monitoreo generará una de las mayores bases de datos astronómicos de la historia.
Detalló que la principal característica del observatorio es su cámara digital, considerada la más grande construida hasta ahora para la astronomía. Cuenta con una resolución de aproximadamente 3 mil 200 megapíxeles, una capacidad muy superior a la de las cámaras convencionales.
Por ello, el telescopio tomará una nueva imagen de una región del espacio cada 40 segundos. De esta manera, se podrán observar repetidamente las mismas zonas durante una década, lo que permitirá detectar cambios y movimientos en los objetos.
“El telescopio tiene una cámara digital que es la más grande jamás construida. Son tantos datos que por eso se requiere una colaboración mundial y extraer información, por ejemplo, si una fotografía detecta la explosión de una estrella, que llamamos supernova, la va a registrar y va a mandar una alerta a todos los miembros. Les va a decir, ‘Acaba de suceder esto’. Y quienes sean expertos en supernovas lo van a analizar”, aclaró Ureña.
Se estima que el proyecto generará alrededor de 10 terabytes de datos por noche. A partir de estas observaciones, el sistema podrá producir millones de alertas relacionadas con fenómenos astronómicos.
Buscan respuestas
Uno de los principales objetivos es contribuir a resolver uno de los grandes enigmas de la cosmología: la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura. De acuerdo con el conocimiento científico actual, aproximadamente el 95 % del contenido del universo corresponde a estos dos componentes, cuya naturaleza todavía no se comprende completamente.
Para ello, el observatorio permitirá realizar estudios a gran escala sobre la expansión del universo, las galaxias y fenómenos conocidos como lentes gravitacionales. También se busca incrementar de manera significativa el número de supernovas conocidas. La información obtenida permitiría elaborar un mapa más preciso de la expansión del universo y aportar nuevas evidencias sobre la energía oscura.
“El propósito es tratar de entender de qué están hechas exactamente, qué las compone. Y luego catalogar todo el sistema solar. Sabemos que hay planetas, el sol, que hay lunas y un montón de objetos que vienen desde el momento en que se creó el sistema solar. Entonces, con lo poco que sabemos de los cometas, de los asteroides hasta el momento este telescopio nos va a permitir catalogar un montón de ellos”, mencionó Ureña.
La expectativa es que el análisis de las imágenes permita encontrar fenómenos que actualmente ni siquiera están previstos. Además, existe la posibilidad de que con la información obtenida se pueda cambiar alguna teoría.
“Eso sería fantástico que en los datos encontráramos la aguja en el pajar que nos dijera, ‘Aquí está la señal que nos va a dar la respuesta a esta incógnita’. Sí, efectivamente sería muy interesantísimo y sí debe haber algo entre tantos datos, fotografías y tantos análisis”, resaltó el investigador.
Para Luis, una de las mayores posibilidades del proyecto es encontrar entre esa enorme cantidad de información alguna evidencia que permita avanzar en la comprensión de la materia oscura y la energía oscura, dos de las preguntas fundamentales de la ciencia contemporánea.
“Yo quisiera personalmente encontrar la respuesta a la energía oscura y la materia oscura, seguramente se van a encontrar otras respuestas, saber más sobre la vida de las estrellas, posiblemente descubramos nuevas estrellas o nuevos tipos de estrellas, posiblemente descubramos más planetas porque también eso es algo que puede ser muy interesante”, explicó Luis Ureña.
Ureña compartió que la participación mexicana en este proyecto surgió a partir del interés de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la propia UG. El grupo mexicano fue aceptado formalmente en 2023 y actualmente está integrado por investigadores de distintas instituciones del país.
En la Universidad de Guanajuato participan tres investigadores del Departamento de Física: la Dra. Alma González, el Dr. Gustavo Niz y el propio Dr. Luis Ureña, así como investigadores de instituciones como el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares y el Centro Mesoamericano de Física Teórica de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Información disponible para todo el público
El proyecto también contempla una amplia estrategia de divulgación. El sitio oficial del Observatorio Vera C. Rubin ofrece información para científicos, medios de comunicación, docentes, estudiantes y público en general.
Entre los materiales disponibles se encuentran imágenes astronómicas, recursos educativos y contenidos en español e inglés que explican el funcionamiento del telescopio y sus objetivos científicos.
AM