No son una minoría, ni tierras infértiles; la devastación de las magueyeras por la instalación de parques fotovoltaicos en más de 400 hectáreas en los territorios de Singuilucan, Epazoyucan y Zempoala tendrían como consecuencia un terrible ecocidio, con pérdida de ecosistemas, agricultura y oficios ancestrales.
Así se expuso ante medios de comunicación la tarde este martes en un salón en el centro de Singuilucan, defensores de las tierras, campesinos y activistas quienes repartieron copia del oficio de petición para la cancelación de ese proyecto dirigido a la presidenta del país Claudia Sheinbaum, al gobernador de Hidalgo y funcionarios de las secretarias involucradas.
El enfoque principal se dio en cuestión a la desaparición del maguey por lo que desde una narrativa de agradecimiento a la madre tierra, pasando por la historia y la importancia que ha tenido la planta desde la época prehispánicas hasta nuestros días, una amplia exposición de motivos y de estudios de impacto ambiental y las mentiras utilizadas por las empresas a quienes el gobierno otorgó el permiso para esos parques.
“Es para llevar electricidad a otra parte, ni siquiera la población se ve beneficiada, la promesa de empleos es mínima y más perjudicial ciclos naturales de flora, fauna e hidrológicos, contaminación a mantos acuíferos.”.
Pusieron como ejemplo lo que pasó en Nopala, Hidalgo que se dijo abría beneficio con los árboles que plantó Atlas Renewable Energy, que ninguno se mantiene con vida o en Malpaís, Tlaxcala donde entraron máquinas y arrasaron con todo incluso con sus vestigios arqueológicos, perdieron innumerables magueyes y las personas tlachiqueras ya no pudieron ejercer su oficio.
“Singuilucan tiene de los mejores pulques, porque las plantas se mantienen en tierra alta y clima frío, se va a perder, el parque fotovoltaico es industria e incompatible con lo agrícola”.
Citaron que el Agave Salmiana es sagrada de identidad nacional con importancia, histórica, cultural, económica y ambiental y que el “metepantle” (hilera de magueyeras) es un sistema milenario reconocido por la FAO como Patrimonio Mundial, y de lo cual ya se puede observar devastación por las empresas involucradas en lugares de Singuilucan, Epazoyucan y Zempoala.
Basados en la Constitución Mexicana convenios nacionales e internacionales, declaraciones como la de las Naciones Unidas sobre los Derechos Campesinos, planes de desarrollo entre otros, los manifestantes expusieron las irregularidades y falsedades en las que se sustentaron para otorgar el permiso de los parques fotovoltaicos: “por ejemplo la presidenta municipal de Singuilucan, Yazmín Dávila, se lava las manos diciendo que ella no otorga el uso de suelo”.