Docenas generaciones de quienes fueron sus estudiantes aplaudieron que en su recuerdo y como reconocimiento a su importante educación, calles de Tulancingo llevarán el nombre de las queridas profesoras Amparo Fragoso Roldán y Teresa Mazzoti Villareal.
Lo anterior quedó establecido en la 15 sesión pública extraordinaria del Ayuntamiento de Tulancingo, efectuada ayer lunes, en iniciativa presentada por la Comisión de Equidad de Género en ejercicio de la facultad otorgada por la Ley Orgánica Municipal para el Estado de Hidalgo, que fue aprobada.
La primera vialidad, ubicada en el fraccionamiento Villas Sol, llevará el nombre de Amparo Fragoso Roldán.
La segunda es en el fraccionamiento Nuevo San Nicolás, donde una de las calles recibirá el nombre de Teresa Mazzotti Villarreal.
Muchas son las mujeres y hombres que llevan en su corazón las enseñanzas de distinguidas mentoras; la regidora y presidenta de esa comisión, Lorenia Lira Amador, con el apoyo de los familiares de las docentes, recabó información y dio a conocer la biografía de las homenajeadas:
“La maestra Amparo Fragoso Roldán (1910–1984), nacida en Tulancingo, Hidalgo, dedicó su vida a la educación entendida como servicio y vocación social. Formada en el Colegio Lestonnac, inició su labor docente en 1927 y en 1936 fundó una institución educativa pionera que comenzó enseñando lectoescritura a pequeños alumnos y se convirtió en referente formativo de la región. Conocida cariñosamente como “la miss”, impulsó una enseñanza basada en su lema ‘virtud y ciencia’, combinando disciplina, valores y preparación académica.
Su compromiso trascendió el aula al participar, junto a su esposo Juan Escorcia Gómez, en la fundación de uno de los edificios de Cruz Roja en Tulancingo y el Cuerpo de Bomberos de esta misma ciudad.
Recordada por generaciones de estudiantes que encontraron en ella guía y formación humana, su legado permanece como uno de los pilares de la educación tulancinguense del siglo XX”.
En tanto, “La profesora Teresa Mazzotti Villarreal (1932–2013), nacida en Tula, Hidalgo, y avecindada desde joven en Tulancingo, forjó una sólida trayectoria académica y humana marcada por la vocación docente.
Formada en Pachuca y egresada como Química Farmacobióloga del Instituto Politécnico Nacional, inició su labor educativa impartiendo inglés y posteriormente Química en reconocidas instituciones locales, destacando su larga carrera en la Escuela Preparatoria Número 2 de la UAEH, donde desde 1973 formó generaciones de estudiantes, fue coordinadora académica, tutora y representante sindical hasta su jubilación en 1993; en reconocimiento, la sala de maestros lleva su nombre.
Recordada como “la maestra Tere” por su disciplina, sentido del humor y compromiso con la comunidad estudiantil, dejó una huella perdurable en la educación tulancinguense y en la memoria afectuosa de quienes fueron sus alumnos y colegas.