León, Gto.- Juan Sebastián Beltrán Padilla, mejor conocido por su nombre artístico Sebastián Beltrán, es un destacado artista visual y diseñador. Su obra, expresada a través de esculturas y piezas de arte utilitario, se ha presentado en distintas partes de México y el extranjero, donde ha recibido diversos reconocimientos.
Originario de Ensenada, Baja California, Beltrán radica desde hace 15 años en León, Guanajuato, ciudad con la que mantiene un fuerte vínculo familiar, pues sus abuelos son originarios de ahí.
Desde su infancia, su madre fomentó su acercamiento al arte, llevándolo junto con su hermano a tomar clases de pintura y escultura en la Casa de la Cultura de Ensenada.
Desde niño me involucré en la parte creativa; dibujaba inspirado en la cultura del skate y el surf del norte del país. Admiraba el diseño y los gráficos que giraban en torno a esas disciplinas, y soñaba con tener una marca o diseñar objetos relacionados con ellas”, comparte el artista.
A los 18 años, su familia se mudó a Aguascalientes, donde continuó persiguiendo su sueño de ser artista.

“Estudié cinco años escultura y pintura en los talleres de artes visuales de Aguascalientes; después me trasladé a Guanajuato para estudiar artes plásticas durante dos años en la Universidad de Guanajuato, y más tarde viajé a Italia para aprender escultura en mármol en el Laboratorio Nicoli de Carrara”.
A los 24 años regresó a Ensenada, donde instaló un pequeño taller en la cochera de la casa de sus padres. Adquirió maquinaria y, movido también por su gusto por el diseño, comenzó a crear piezas utilitarias.
Mi primer encargo fue una escultura de ocho metros para un viñedo en el Valle de Guadalupe. Después me pidieron diseñar unas lámparas, hice 300, y también realicé las ilustraciones para las etiquetas de sus vinos”.
Tiempo después, directivos de Casa Domecq visitaron el viñedo y, al ver su trabajo, lo invitaron a diseñar sus nuevas cavas.
“El acercamiento que tuve con el diseño me permitió vivir de la parte creativa de mi trabajo, siempre desde una perspectiva artesanal. Además de producir mis piezas, también impartía clases y talleres en escuelas de Ensenada, y durante varios veranos colaboré con el Museo de Ciencias, donde ofrecía talleres de escultura en la playa dirigidos a niños”, recuerda Sebastián.
El artista señala que le tocó vivir el boom del diseño, el arte y la música en Tijuana, una época marcada por la efervescencia cultural y la formación de nuevos espacios creativos.

“En aquel tiempo, artistas como Álvaro Blancarte organizaron talleres con escultores reconocidos en la Universidad Autónoma de Baja California. Eran residencias de un mes donde se impartían clases de escultura; ahí aprendí técnicas y procesos que me abrieron la posibilidad de experimentar con distintos materiales”.
Durante sus estudios, disfrutaba trabajar con piedra y concreto, aunque reconoce que eran procesos lentos y demandantes. “Eran materiales que limitaban la producción por el tiempo, el peso y el espacio de almacenamiento”, comenta.
En la actualidad, su práctica escultórica se centra en el concreto, la madera y principalmente el metal, material que se ha convertido en su favorito por su versatilidad y resistencia.
Sebastián es fundador de la marca de diseño Natural Urbano, la cual inició en Tijuana y consolidó en León. Desde ahí diseña y produce, sobre todo, luminarias de metal, reflejando en ellas su estrecha relación con la arquitectura y el diseño interior, así como un enfoque en la producción industrial.
Entre los materiales que emplea en sus piezas destacan diversas aleaciones como cobre, latón, acero inoxidable y aluminio, que requieren distintos tipos de soldadura y procesos especializados.
“Tengo un taller muy completo, pero si necesito alguna herramienta o proceso específico, colaboro con otros talleres. En mi estudio realizamos prototipos, maquetas y renders para desarrollar cada proyecto de manera integral”.
Artistas o creativos que admira

He tenido distintas referencias a lo largo de mi trayectoria. Cuando estudiaba en Aguascalientes, mi maestro admiraba el trabajo de Henry Moore, y esa influencia marcó una etapa importante en mi formación. Más adelante me interesé por la obra de Isamu Noguchi, y cuando comencé a desarrollar proyectos más conceptuales, empecé a admirar a artistas mexicanos como Gabriel Orozco”, comenta Sebastián.
El artista destaca que siempre ha tenido numerosas figuras de inspiración dentro del diseño y del arte contemporáneo.
“Tanto diseñadores como artistas han influido en mi forma de crear; gracias a ellos perdí el miedo a experimentar con nuevos materiales y procesos, y entendí que no debía limitarme únicamente a la escultura”.
Exposiciones
Sebastián ha presentado su trabajo en exposiciones colectivas e individuales en distintas partes del país, incluyendo Baja California, Sonora, Ciudad de México, Querétaro, Guadalajara, Monterrey, San Miguel de Allende y León, así como en el extranjero, en Nueva York y Burdeos, Francia.
“En León he expuesto en la Galería Jesús Gallardo, en el Museo de Historia de Guanajuato, y en la FIAC en Guanajuato. Regularmente trabajo con diferentes piezas y formatos al mismo tiempo; algunas las concibo para exposición, y mi fuente de inspiración proviene de los recuerdos, los viajes y los paisajes”, comparte el artista.
Beltrán también desarrolla piezas conceptuales que dialogan con la funcionalidad. Entre ellas destaca una obra presentada el año pasado en la exposición “En los caminos de Guanajuato”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato: un rastrillo circular que, al arar, va destruyendo otras partes del terreno. “Es una pieza que invita a reflexionar sobre cómo estamos perdiendo la tierra y la agricultura”, explica.
Obras emblemáticas

Entre las obras más representativas de Sebastián Beltrán se encuentra Fe, una instalación conformada por letras metálicas de 2.20 metros de altura que parecen estar a punto de derrumbarse, sostenidas por apuntalamientos que impiden su caída.
La realicé al llegar a León, después de vivir en Tijuana, donde la inseguridad en Baja California era muy fuerte. No se podía confiar ni siquiera en la policía. La idea era mostrar que no podíamos dejar caer la fe”, explica el artista.
Otra pieza destacada, creada hace un par de años y exhibida en distintas ciudades, parte del cofre de una camioneta Ford de los años ochenta. Al recortar su estructura y fijarla en un muro, Beltrán la dobla hasta transformarla en una silla, otorgándole un nuevo significado y contexto.
También sobresale su obra del rastrillo circular, una pieza que, al arar, destruye partes del terreno, simbolizando la pérdida de la tierra y la agricultura. “Es una pieza que invita a reflexionar sobre nuestra relación con el entorno”, comenta.
Por último, Punch es otra de sus obras emblemáticas: un saco de box metálico, golpeado y atravesado en varias capas. “Esta pieza surgió durante el confinamiento de la pandemia; creo que refleja la incertidumbre y cierta sensación de impotencia que todos vivimos en ese momento.”
Premios y Reconocimientos

A lo largo de su trayectoria, Sebastián Beltrán ha recibido diversos reconocimientos por su trabajo artístico y de diseño. Ha sido ganador en múltiples ocasiones de la Bienal de Baja California y de la Bienal del Noroeste, además de haber sido seleccionado varias veces en la Bienal FEMSA.
Entre sus logros internacionales destaca su participación en una residencia artística en Francia, donde permaneció tres meses desarrollando un proyecto y una exposición en Burdeos, con Zebra 3.
En el ámbito del diseño, ha sido galardonado por sus piezas experimentales, algunas de las cuales formaron parte del proyecto MoMA Destination: Mexico, impulsado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
“En septiembre presentamos en Londres una lámpara elaborada con Celium™, un biomaterial a base de bacterias. También la mostramos en el Abierto Mexicano de Diseño, donde obtuvimos una mención honorífica. Este proyecto fue realizado en colaboración con Polybion, la empresa desarrolladora del material”, señala Beltrán.
Planes y proyectos
Actualmente, Sebastián Beltrán, artista visual y diseñador, prepara una exposición individual que se presentará en enero, en la galería ArtLatinou, en la Ciudad de México. En ella exhibirá entre ocho y diez piezas, de las cuales solo una ha sido mostrada anteriormente.
La inspiración de estas obras proviene de los viajes, los recuerdos, el mar y el desierto de Baja California. Estoy a la espera de que el curador confirme si la pieza que ya he expuesto se incluirá en la muestra; se titula Playa y consiste en un caracol que emite ruido blanco a través de una bocina, con la intención de evocar el sonido del mar”, explica el artista.
Beltrán también trabaja en nuevas piezas para otro proyecto en México, inspiradas en la nostalgia y en la búsqueda de calma.
“Son obras que remiten a paisajes, montañas y atardeceres vistos desde la ventana de un automóvil”, detalla.
Mensaje a la nuevas generaciones
Para vivir del arte hay que comprometerse y acercarse a personas que trabajen con distintos materiales y disciplinas: talleres, oficios, industria. Eso amplía el panorama. León tiene esa ventaja; está bien ubicado, cerca de grandes ciudades. Así fue como empecé a desarrollar mis proyectos, y creo que hoy existen muchas más facilidades”, comenta Beltrán.
Recuerda que, en sus inicios en Ensenada, el contexto era muy distinto: “Estábamos más aislados; no había internet y llegaban pocos libros. Cuando viajaba a Tijuana y encontraba publicaciones extranjeras, las compraba. Investigaba todo lo que podía y asistía a talleres impartidos por artistas de otras ciudades o países. Preguntaba, tomaba notas, mostraba interés… eso me fue guiando para lograr mis objetivos”.
Sobre Natural Urbano, el artista señala que el proyecto nació de su pasión por el diseño, y con el tiempo fue creciendo de manera orgánica.
“La parte más difícil fue llevarlo a un nivel de producción, calidad y logística. Hoy en día hay muchas herramientas para aprender y mejorar: se puede investigar, preguntar o escuchar podcasts de gente con experiencia. Yo suelo hacerlo; cuando voy en el carro, escucho entrevistas con artistas y diseñadores sobre cómo enfrentan distintos retos en sus talleres, estudios y exposiciones”, concluye.
DMG




