León.- Una historia forjada por el amor a la música y el anhelo de convertir los sueños en realidad mediante el trabajo arduo ha permitido que la Academia Musical Praga cumpla sus primeros 29 años de actividad.

Bajo la batuta inicial de la pianista María Polak, y ahora con su hija Andrea González —abogada, educadora y música profesional— como sucesora, la institución se mantiene firme tras superar diversos desafíos.

En 1996, la señora Polak emprendió el camino de fundar una escuela privada de música en la localidad. “Se hizo poco a poquito y hemos salido adelante; una de las etapas más duras fue durante la pandemia, pero decidimos no abdicar”, recordó sobre las clases de música en León que imparte la academia.

Iniciaron con 30 alumnos y pocos instrumentos, pero con una gran pasión por transmitir el tesoro de la música a las nuevas generaciones.

Coro juvenil durante el 55 recital de la Academia Praga. Foto: Mary Ochoa

Habla la fundadora: El origen de la institución

La señora María Polak, fundadora, relata la historia de la Academia Musical Praga y cómo la vislumbra en el futuro: “Empezamos hace 29 años tras un concierto de la Sinfónica de Guanajuato; los músicos se nos acercaron y me comentaron que no había una escuela de música privada en León”.

Me preguntaron si me interesaba empezar y dije que sí, aunque no tenía experiencia previa en administración escolar; yo estudié microbiología, pero me gusta mucho tocar el piano. Me dijeron que, precisamente por amar la música sin ser músico de profesión, podía dirigir la escuela con una visión distinta”.

De esta forma, la institución nació con el respaldo de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato en 1996. El director de aquel entonces, el profesor Valdivia, apoyó con programas académicos y vinculación con profesores de la Sinfónica, quienes fueron los primeros maestros de la academia.

Todo fue poco a poquito; empezamos con un violín, un piano y una guitarra. Teníamos 30 alumnos y actualmente son 150”. Relata María Polak.

María Polak, antigua directora de la academia, en una edición de la revista Cerro Gordo. Foto: Staff AM

El relevo generacional y la meta de la calidad

María Polak se siente satisfecha con lo realizado a través de la historia de la Academia Musical Praga: “tuvimos altas y bajas, pero al final fue un sueño cumplido. Ahora estoy retirada y pasé la batuta a mi hija Andrea, quien es abogada y licenciada en educación; ella es pianista desde los ocho años y la academia queda en buenas manos”.

Por su parte, Andrea González habló sobre los proyectos actuales: “Actualmente celebramos el 55.º Recital de Audición de los niños. Tenemos dos audiciones al año y el proyecto es seguir creciendo, llevando cultura y más música a todos los jóvenes, adultos y niños leoneses”.

Invitó a los leoneses a acercarse a las clases de iniciación musical desde los tres años, así como a la extensión académica con club de libros, historia del arte y creación literaria para ampliar el programa.

El arte como propósito de vida

Padre retratando a su hija durante el 55 recital de la Academia Praga. Foto: Mary Ochoa

Sobre la utilidad del arte, afirmó: “La música es otro idioma que nos hace sentir; es un propósito de vida universal. Algunos filósofos dicen que es la manera de ver el mundo a través del sonido”.

Bajo el lema de disciplina, trabajo y pasión, la institución reafirma su compromiso como una academia independiente con una relación cordial hacia su entorno cultural, marcando un hito en la historia de la Academia Musical Praga.

A pesar de no buscar activamente convenios gubernamentales, la academia se mantiene abierta a futuras colaboraciones que fortalezcan la escena artística local. El compromiso de la familia Polak y González sigue siendo que la música sea parte esencial de la vida de todos los leoneses.

DMG

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