Guanajuato, Gto.- Amigos, familiares y compañeros de lucha, se despidieron de Enrique Avilés Rodríguez, un luchador social incansable, periodista cultural, ambientalista y defensor del patrimonio de Guanajuato. Su legado y espíritu humanitario lo seguirán por siempre.
Enrique nació el 30 de octubre de 1953 en la Ciudad de México, en el seno de una familia amorosa. Siempre se identificó con las causas sociales, incluso en 1968 fue parte del movimiento estudiantil, lo que lo llevó a cumplir 15 años en las mazmorras de Tlaxcoaque, donde estuvo detenido.
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Camino académico
Su camino académico inició en la Vocacional del Instituto Politécnico Nacional (IPN), pero Enrique tenía otros anhelos, fue ahí cuando decidió entrar a la Preparatoria Popular de Liverpool, sitio donde además de estudiar daba clases de Matemáticas, lo que indicó el parteaguas hacia su camino como docente, a su vez, su estancia en la preparatoria le permitió estar involucrado en las luchas obreras y sociales.
Con la necesidad de entender el mundo desde otra perspectiva más reflexiva y humana ingresó a la UNAM para estudiar Filosofía, y si bien ahí encontró un espacio de pensamiento y acción, en él había un ímpetu imparable para alimentar su formación académica, por lo que decidió cursar, al mismo tiempo, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) la carrera de Antropología Social, lo que le permitió una visión de la realidad social más enterada e informada, “con los pies en la tierra”, como él decía. El aprendizaje y las herramientas que adquirió en Antropología le brindaron un panorama más amplio del mundo. Mientras estudiaba y trabajaba siguió participando activamente en grupos obreros y estudiantiles.
La gran huella que dejó en Guanajuato
Llegó a Guanajuato capital en 1986 y fundó “La Diáspora”, una librería que al mismo tiempo se convirtió en un proyecto cultural, un espacio de discusión de temas relevantes para la sociedad guanajuatense y la difusión de ideas revolucionarias.
Enrique siempre buscó el bien para su entorno, con el tiempo se volvió consejero de jóvenes idealistas en quienes reconocía la chispa de cambiar el mundo. Por ello también los impulsó y guio en su camino como es el caso de quien escribe esta nota.
La ecología y el patrimonio fueron temas vitales para Enrique: en 2010, cuando estalló el conflicto de la urbanización de La Bufa, su criterio fue fundamental para no caer en peleas del poder, que hoy siguen latentes. Nunca se mantuvo ajeno en la conservación y mejora del entorno, pues hasta su último aliento fue parte del Consejo Ecologista de Guanajuato que busca que se declare el emblemático cerro como Área Natural Protegida (ANP).
El periodista cultural falleció el pasado 22 de octubre. Su partida deja un vacío inmenso en su familia y sin duda alguna en la vida cotidiana de Guanajuato, por ello, los pésames no han dejado de arropar a quienes lo conocieron y lo llamaron amigo.
Presidente del Consejo Ecologista Guanajuatense; compañero de mil batallas; intelectual probado; orgulloso defensor de nuestro pasado prehispánico; de los pueblos originarios y aguerrido defensor del patrimonio natural y cultural de los guanajuatenses. Descansa en Paz”, dijo su amigo Rogelio García.
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RC