El lenguaje es el software del pensamiento. A través de él se expresan ideas, conocimientos y emociones. Es el cimiento de la comunicación, desde donde se construyen narrativas y mensajes que pueden dar claridad a los problemas que aquejan a los humanos.
El pasado jueves la reportera Martha Silva, de AM, entrevistó al secretario de Obras Públicas del Gobierno de Guanajuato, el ingeniero Juan Pablo Pérez Beltrán, mientras inauguraba una avenida en León. El cuestionario que le aplicó al funcionario resultó muy interesante, ya que tocó el dramático estado de retraso de diversas obras estatales, en las cuales se aplican altos presupuestos. Por las tardanzas continuas que se conocen, parece que nada va a tiempo en este gobierno. Pero lo más intrigante es que no se reportan sanciones por incumplimiento a las constructoras ejecutantes.
Esto sucede, por ejemplo, en el caso de la empresa ECO, que tiene a su cargo la construcción del proyecto denominado “Distrito de Gobierno” ubicado en el Parque Bicentenario, y que apenas lleva un avance del 65% luego de un año y medio de retraso. El que será el centro administrativo gubernamental más grande de la entidad, debía quedar terminado en junio de 2025. Ahora van por la cuarta prórroga. Debemos destacar que la jefa del Ejecutivo ha sido muy sonora al presumir su apego estricto a los contratos firmados por su antecesor y celosa del cumplimiento pactado. ¿Qué pasó aquí? Nos deben una puntual explicación.
Inmersos en la entrevista, resulta que, con colmillo afilado, la reportera saltó a otro tema y preguntó por otro incumplimiento: el de los trabajos estipulados en el título de concesión a VISE-Rubau de la construcción de la carretera Silao-San Miguel, combinado con la explotación de la autopista Guanajuato-Silao, que aporta cerca de 250 millones de pesos anuales a la concesionaria elegida.
Aquí, con inusitada bonhomía, el funcionario que comanda la Secretaría de Obras Públicas explicó la dilación de los trabajos de VISE necesarios para completar la construcción de la nueva caseta de la transitada autopista. Es aquí cuando importa el uso del lenguaje, descargando información y emociones que lleva el secretario a flor de piel. El ingeniero Pérez Beltrán decidió compartirnos una profundísima reflexión que entrecomillo para precisar lo que dijo: “Se trata de un proyecto muy importante no solo para el municipio de Guanajuato, sino para el estado. Estamos viendo la construcción de un módulo de cobro impresionante; no hay un módulo igual en todo el país y me atrevo a decir que en toda América Latina. Será un complejo muy bonito, digno de Guanajuato Capital y de Guanajuato como estado, y estamos trabajando en ese sentido”.
El lenguaje transporta ideas y sensaciones, las cuales, en el caso que observamos, ilustra verbalmente, con contundencia, el lugar exacto de la fractura entre la gobernadora y los ciudadanos de la capital del estado. No podríamos encontrar un mejor ejemplo que nos revelara la incongruencia de Libia García, motivada por no revocar la injusta e indebida concesión otorgada por su antecesor a VISE. Violenta a los guanajuatenses, persiste en el cobro, luego de haber sufragado la autopista varias veces, condenándonos a continuar pagando cuota hasta por 60 años más. Esos ingresos ya no serán para el estado, sino para un particular.
¡Pero atención, aquí viene lo bueno! Frente a la importancia de la majestuosa obra, la masa tributaria capitalina debe de festejar la construcción de un mecanismo de cobro eficientísimo, que permitirá a VISE acopiar los pagos de los ciudadanos que transiten por la autopista. ¡Será la más bonita caseta de cobro de América Latina! Debemos desbordar de alegría por el gusto de presumir al mundo esta hazaña constructiva.
El futuro nos sonríe. Todos felices de pagar en instalaciones embellecidas y de última generación. Propondríamos festejar su inauguración con una elotada tumultuaria, de las que se estilan por acá.
Aunque mejor frenemos la algarabía y comparemos la propuesta que nos hace el funcionario gubernamental. Esta es algo equivalente a ver danzar y festejar, durante la Revolución Francesa, a los nobles por la construcción de la guillotina. O bien el gozo de los cristianos ante la edificación del coliseo romano.
¡Quien entiende a Libia! Mantiene, aún ante los incumplimientos de la concesionaria, el negocio pactado entre Diego Sinhue y sus empresarios de confianza.
En tanto, esperamos con ansias la inauguración de la moderna caseta de cobro que con inaudita rapidez nos sacará el dinero de la bolsa. Todo bajo el influjo del utilizar el “estado del arte” para cobrar cuotas. Habrá fuegos de artificio, bailaremos todos jubilosos, cantaremos himnos de alegría por ser víctimas del robo, urdido desde el gobierno, para desplumarnos, eso sí, desde los mejores módulos de cobro de América. La tragedia se cuenta sola.