Celaya.- La quema de petardos y martillazos durante el carnaval de San Juan de la Vega se redujo un 70% y quienes lo hicieron no tenían autorización de realizarlo, aseguró el director de Protección Civil de Celaya, Salomón Ocampo Mendoza.
No se dio ningún permiso pero hubo gente que se acercó a un predio y estuvo haciendo ahí las detonaciones pero mucho menos que el año pasado, se apreció la baja considerablemente porque todo el operativo que se realizó, a comparación de lo que se tuvo el año pasado en las horas y cantidad de quema que se realizó, estuvieron quemando alrededor del 30% a comparación del año pasado”, señaló el funcionario en entrevista.
A pesar de que las autoridades municipales habían advertido que no se permitiría que se llevaran a cabo los tradicionales truenos de San Juan de la Vega, el martes hubo detonaciones de pirotecnia sobre las vías del tren y en el predio donde en los últimos años se ha llevado a cabo el evento.
El director de Protección Civil admitió que en esa zona no hubo un operativo para asegurar pirotecnia y durante el evento asistieron unas 800 personas.
“Nosotros no realizamos operativo ahí, es una restricción que había y estábamos enfocados en la zona donde se realizó el recorrido, pero obviamente si había una situación de emergencia pues se daba la atención pero el cuidado obviamente fue a la población que estaba en la festividad. Desafortunadamente, hay personas que siguen haciendo la quema sin ningún escrúpulo”, indicó.
La restricción de la quema de pirotecnia y cloruro de potasio en las calles de la comunidad fue a petición del comité organizador del recorrido de la imagen, reiteró Salomón Ocampo.
La petición directa del comité organizador de la festividad de San Juan de la Vega fue que se resguardara todo el recorrido y que no se permitiera la quema en la zona centro donde iba a ser el recorrido del santo y las festividades que iban a tener para que la gente pudiera disfrutar de la festividad y en ese sentido nos enfocamos en esta parte y se estuvo decomisando y haciendo revisiones y retirar lo más posible de producto pero aún así revisaron la quema en algunas zonas de la comunidad”, indicó.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó que durante el operativo del martes se registraron dos detenciones por faltas administrativas, nueve intervenciones por posesión y detonación de petardos, y la revisión de 280 personas.
El saldo de los decomisos fueron 90 kilogramos de material pirotécnico, 19 mazos y dos escopetas artesanales.
El funcionario hizo hincapié en que disminuyó hasta un 83% las atenciones prehospitalarias a comparación del año pasado.
“Tuvimos un despliegue operativo muy bueno el cual nos dio resultados que la verdad si no son los mejores creo que hubo un muy buen resultado a comparación de años anteriores, únicamente hubo nueve atenciones pre hospitalarias de las cuales únicamente una requirió traslado a la atención a un hospital”, comentó.
AM buscó la versión de representantes de la Capitanía de la Purísima Concepción y de la delegación de San Juan de la Vega pero no hubo respuesta sobre el saldo del evento.
San Juan de la Vega desafía el veto y quema pólvora en Celaya
La comunidad de San Juan de la Vega ignoró la prohibición oficial y realizó el “combate de marros” con explosivos artesanales. El desafío al veto municipal derivó en accidentes que requirieron la intervención de paramédicos.
A pesar del despliegue de seguridad, participantes detonaron mezclas de pólvora, dejando heridos por esquirlas y traumatismos. En Guanajuato, la festividad puso en duda la efectividad de medidas de control frente a tradiciones con alto nivel de peligrosidad.
Protección Civil reportó que la multitud rebasó los perímetros de seguridad establecidos. El saldo de lesionados refleja la tensión entre la identidad local y el cumplimiento de normas de seguridad pública en la entidad.
El impacto de explosiones artesanales en Guanajuato afecta a participantes y espectadores por fragmentos de metal y piedra. El uso de químicos sin supervisión técnica convierte el evento en un riesgo traumático severo para la población.
El desacato obligó a hospitales regionales de Guanajuato a activar protocolos de recepción masiva. La atención de emergencias durante esta festividad representa un costo operativo extraordinario para el sistema de salud.
Representantes comunales defienden la tradición, mientras el gobierno de Guanajuato analiza sanciones por incumplimiento de acuerdos. La fuerza de la costumbre superó al marco normativo vigente en esta región del Bajío.
Se espera un informe final sobre heridos e implicaciones penales por el uso de materiales prohibidos.
AAK