Celaya, Guanajuato.- La propuesta de crear la Constructora de la Esperanza para que el Municipio de Celaya se haga cargo de las obras públicas podría representar un duro golpe para las empresas constructoras locales por el dinamismo que generan, señaló el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Jorge Gámez Campos.
“Lo que es una realidad y la historia en cualquier ámbito de gobierno en México lo ha demostrado, es que el gobierno es un muy mal empresario, no es su función generar una empresa, tiene que administrar los recursos públicos y marcar las políticas públicas y líneas de acción en el marco del ámbito de su competencia”, señaló el empresario.
El presidente municipal, Juan Miguel Ramírez Sánchez, anunció formalmente, durante su Segundo Informe de Gobierno, la creación de la Constructora de la Esperanza, una empresa del Municipio para realizar obras públicas que aprovechará la maquinaria, la experiencia de los trabajadores y el modelo que ha venido implementando en su administración.
“Será la fuerza operativa del Municipio para construir directamente las obras que nuestras colonias y comunidades necesitan, una constructora pública que nos permita hacer más con el mismo dinero, que reduzca costos, elimine intermediarios innecesarios y responda con mayor rapidez a las familias que no pueden seguir esperando años para verse beneficiadas”, aseguró en su mensaje el 24 de septiembre.
El 2 de septiembre, Juan Miguel Ramírez ya había adelantado, en entrevista con medios de comunicación, que el próximo año buscaría consolidar su proyecto de crear una constructora municipal para la ejecución de obras sociales.
El alcalde puso como ejemplo que el Gobierno Municipal colabora con la construcción de baños y cuartos, cuyo costo ronda entre los 130 mil y los 170 mil pesos debido a los estudios preliminares que se tienen que realizar y a la ejecución de las obras.
Tras el anuncio, el presidente del CCE Celaya señaló que se tendría que analizar a detalle la propuesta y determinar sus alcances, ya que todavía no se ha presentado ante el Ayuntamiento, antes de emitir una opinión definitiva.
Sin embargo, señaló que el sector de la construcción es una de las industrias que mayor dinamismo genera en una economía, ya que impulsa más de 32 cadenas productivas y genera una importante actividad económica, por lo que se tendría que analizar a fondo la propuesta de la constructora municipal de Celaya.
“El ver a los constructores celayenses sin la posibilidad de poder ser proveedores de gobierno municipal definitivamente es una afectación fuerte y directa al sector de la construcción local.
“La obra pública municipal es un gran detonante de economía en el municipio que genera mucho dinamismo en muchas industrias y sectores y que se prive a tantas constructoras locales de poder proveer sus servicios definitivamente hay una afectación y por ende a muchas obras”, dijo.
El presidente del Colegio de Arquitectos, Emmanuel Maldonado Martínez, coincidió en que una constructora municipal no asegura una reducción de costos.
“No se podría asegurar una calidad y un costo. Si se crea esta constructora los trabajadores pasan a ser parte de los empleados y el que tiene que asegurar sus obligaciones obrero-patronales es el Municipio y eso también son sobrecostos que habrá que considerarlos en el costo de las obras y un ahorro en forma no habría”, señaló.
El líder del gremio hizo hincapié en que, para la ejecución de obra, es complicada la reducción o el ahorro de recursos públicos, ya que en Guanajuato existe un tabulador de costos que se actualiza trimestralmente.
“Los costos a nivel construcción, por lo menos en el estado de Guanajuato, están normados por los costos que publica la Unidad Estatal de Costos, que es un organismo que depende de la Secretaría de Obra Pública y, en conjunto con representantes, depende de Colegios y Cámaras de la construcción y generan un catálogo de conceptos que se analiza cuatro veces al año y le ponen precio y eso permite tener costos actualizados que responden a las variaciones de mano de obra y materiales.
“Hay que ser muy delicados porque la Dirección de Obras Públicas en todos los municipios tiene cuadrillas ejecutivas de trabajadores que se encargan de trabajos menores como bacheos, reparaciones urgentes y cuestiones que quedan fuera de una contratación y que el Municipio sí tiene la capacidad”, indicó.
Emmanuel Maldonado comentó que es necesario que las dependencias municipales tengan cuadrillas de trabajadores para acciones menores, pero no para atender obras mayores, donde se debe contratar a personal profesional.
“Pensar en una constructora en forma es una cuestión que debe competer a los expertos y profesionales y a los empresarios de la construcción como lo somos los ingenieros y arquitectos que podemos demostrar una expertise técnica, que se cuentan con padrones, acreditaciones necesarias que aseguran la calidad y cumplimiento de todas las variables”, agregó.
Maldonado Martínez explicó que no ven problema si se crea un organismo para ejecutar obras menores como acciones de bacheo, banquetas, guarniciones y carpetas asfálticas, pero sí se deben establecer mecanismos para que no se realicen otras acciones que obliguen a realizar estudios de mecánica de suelos, topografías y edificaciones de mayor escala.
HLL