La leyenda de “La Dama Enlutada”, un misterio que aún recorre las calles

Celaya, Gto.- En Celaya, la gente aún recuerda la leyenda de “La Dama Enlutada”, aquella figura elegante y silenciosa que, según cuentan, comenzó a aparecer por los inicios del siglo XIX en el Templo de San Francisco, donde acudía con frecuencia.

Nunca se supo su verdadero nombre, pero su presencia quedó grabada en la memoria colectiva.

De acuerdo con los relatos transmitidos de generación en generación, esta misteriosa mujer vestida de negro llegaba al recinto sagrado en un carruaje tirado por finos caballos. Entraba al templo con paso firme y rostro cubierto por un velo oscuro.

Permanecía allí al menos media hora, en profundo silencio, como si buscara purgar un pecado que no la dejaba en paz.

Al terminar sus oraciones, salía sin mirar a nadie. Subía de nuevo a su carruaje y se perdía por las calles de Guadalupe, rumbo a Camargo o Santa Rita, hasta desvanecerse en la niebla. Nadie sabía de dónde venía ni hacia dónde se dirigía.

¿La Llorona o un alma en pena?

Los celayenses, intrigados, comenzaron a darle nombres distintos. Algunos aseguraban que aquella Dama Enlutada era en realidad “La Llorona”, la misma que se aparece por los bordes de los ríos lamentando entre sollozos: “¡Ay, mis hijos!”.

Otros sostenían que esa aparición era exclusiva de León, y que la de Celaya era otra alma en pena.

Según el libro Escalofriantes Leyendas de Guanajuato, de Juan Antonio Amezcua Castillo, el tormento de esta mujer se debía a que había asesinado a su esposo al ser descubierta en un acto de infidelidad.

Aunque logró ocultar su crimen, su conciencia la consumió. Desesperada, prefirió quitarse la vida antes que enfrentar el perdón divino.

Desde entonces, cuentan los más antiguos que su alma no encontró descanso y que su castigo eterno fue vagar por las calles de Celaya, cubierta por el luto de su pecado.

Algunos afirman haberla visto asomarse en las ventanas del templo; otros aseguran haber escuchado el sonido de un carruaje que se desvanece en la madrugada.

Quienes han sentido su presencia dicen que el aire se enfría y que un susurro apenas audible se deja escuchar antes de desaparecer: “Perdón… perdón…”

Hasta hoy, nadie ha podido confirmar su nombre ni el origen de su pena. Pero en Celaya, cada vez que el viento sopla entre las torres del Templo de San Francisco, muchos aseguran que es La Dama Enlutada quien vuelve a recordar su tragedia.

Otras leyendas:

Leyenda: El Muerto que regresó de la tumba para pagar una deuda

Voces que no callan: Las Leyendas del Panteón de San Nicolás de León

¡Vicenta, Vicenta!: La leyenda de la novia ahogada en 1888

DMG

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.