León.- La obra de teatro Monólogos de la Vejez, integrada por cuatro unipersonales bajo la dirección de Hugo Almanza, se presentó la tarde-noche del viernes en el Foro Corazón de León, abordando la temática del adulto mayor desde varios enfoques.
Entre los planteamientos que se hacen en la obra destacan: qué es ser adulto mayor o estar viejo, la relación entre los abuelos y los jóvenes, lo que ambos piensan de los otros y recíprocamente. Olvidar dónde está su casa y su nombre; el abandono de los hijos y la reclusión en asilos de ancianos; el problema de los bochornos y la pregunta: ¿ser viejo es solo esperar la muerte?
Temas que conmovieron al público, la mayoría también adultos mayores al igual que los actores que oscilan entre 60 y 72 años de edad y que interpretan cada uno los temas ya descritos, algunos extraídos de sus vivencias, casi como un Archivo de Concentración de memorias en la obra de teatro Monólogos de la Vejez.

El choque generacional y la pérdida de la memoria
También hay jóvenes como Emmanuel Lira que desarrolló el monólogo Los Jóvenes contra los abuelos. Cómo discrepan unos con otros y cómo hay que soportar a los viejitos, sin dejar de reconocer que son la piedra fundacional de la familia.
“Mi abuelo es como un enorme pilar, él fue el que erigió nuestra familia”, relata su personaje, concluyendo con un llamado a la coexistencia entre generaciones.
El siguiente monólogo corrió a cargo de Lorena Lira, titulado Ana María, donde retrata cómo la vejez sorprende al hombre y cómo las facultades físicas y mentales lo van abandonando.
“Dicen que soy una vieja que no sirvo para nada, eso no es verdad”, inicia la actuación, donde tras describir la burla de sus vecinos y el olvido de las cosas, hace un gran esfuerzo por recordar quién es: “Yo soy Ana María”.
Evolución, libertad y la realidad del abandono




Por su parte, Georgina Venegas, en su actuación titulada Espejo, aborda la evolución de la vida y las adversidades que debe vencer la mujer durante el climaterio. Evelia Hernández habla del proceso de envejecimiento y arenga a los adultos mayores a ser activos:
“Se puede amar, se puede tener ilusiones, renovarse”, expresó a los asistentes en la obra de teatro Monólogos de la Vejez, invitando a vivir con alegría hasta el último minuto.
El cierre corrió a cargo de Raúl Merino (Melquiades), quien habla del “infierno” de los asilos cuando hay abandono familiar. Actor de voz potente, que inicia cantando y se despide con temas como Mi Ranchito y Jacinto Cenobio, recomendó querer a los adultos para que pasen sus últimos días en su casa, bajo el resguardo de sus afectos.
DMG