León.- A través del lenguaje del cuerpo y la memoria personal, Nova, de Víctor Hugo Loaiza, propone una reflexión profunda sobre la identidad, el deseo y las normas que regulan la afectividad. La obra transforma experiencias íntimas en una exploración escénica que cuestiona los límites de la heterosexualidad y reivindica la diversidad de las formas de ser y sentir.
Con una duración aproximada de 70 minutos sin intermedio, la obra se presentó en el Teatro Estudio del Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, involucrando al público desde el primer momento.
Acompañados por temas como el remix de “La Matraca” de Dani Flow y DJ Niñote, así como “Beanie”, de Chezile, los protagonistas dieron paso a una atmósfera desenfadada con expresiones como: “Pinche naco, ¿no?”, pronunciada por uno de los actores.
La obra de Víctor Hugo Loaiza, quien además participa en la producción, dirección, coreografía y diseño de escenografía e iluminación, desarrolla una narrativa no lineal que propone un recorrido por los recuerdos, deseos y conflictos que habitan el cuerpo. De ese modo, lo íntimo se convirtió en una vía de diálogo con experiencias compartidas por muchas personas.
Deseo, identidad y deconstrucción a través de la danza

La puesta en escena muestra cómo las expectativas sociales influyen en la manera en que las personas se expresan, al tiempo que plantea interrogantes sobre las distintas formas de vivir, relacionarse y construir vínculos.
Nova, que evoca en su título la imagen de una estrella que incrementa súbitamente su brillo, explora la atracción sexual, la amistad y la intimidad entre dos hombres que enfrentan su deseo erótico. Los roles actorales son interpretados por Luis Ángel Cerón y Tlathui Maza, quienes también participan en la co-creación escénica.
A través de un llamativo diseño de iluminación, la propuesta teatral invitó al público a reflexionar sobre la libertad individual, la diversidad y la complejidad de la experiencia humana.
Con una propuesta coreográfica física e intensa, el cuerpo asume un papel fundamental en la narrativa artística. Movimientos, gestos, desplazamientos y breves frases permiten expresar emociones complejas, convirtiendo cada parte de la anatomía en un espacio de memoria, transformación y búsqueda de la identidad.

El montaje concluyó con una escena memorable en la que los protagonistas interactuaron bajo una lluvia de brillantina azul, plata y rosa. En ese momento, la expresión corporal alcanzó su punto culminante y arrancó el aplauso de los presentes, quienes vitorearon a los intérpretes al unísono.
Entre los colaboradores involucrados en la producción también destacan Jeziel Soria, responsable de la música original; Erick Dachill, asistente de coreografía; Débora Velasco, asistente de dirección y tour manager; y Héctor Meraz “MC Perro”, encargado del registro videográfico.
LOAIZAcorpóreo

A través de LOAIZAcorpóreo, marca que engloba el trabajo del artista escénico Víctor Hugo Loaiza, el director busca dotar de identidad a sus proyectos y facilitar la vinculación artística con otros creadores independientes interesados en expandir los límites de la danza.
Entre sus piezas destacan “Calx” (2020), “MEXAgrafías” (2019), “Subyacente…” (2018), “What Will Remain Once We Have Drunk All the Water” (2021) y “Nova” (2021).
MGM