León.- Nicolás León Pérez nació para el teatro y permaneció en los escenarios hasta sus últimos días. A las 3 de la tarde del viernes falleció en su casa, a los 85 años, quien fuera considerado decano del arte escénico en León.
La noticia causó profundo dolor entre la comunidad artística. Ayer, antes del mediodía, familiares, amigos y compañeros de escena se reunieron para despedirlo en la misa de cuerpo presente, celebrada en la Funeraria Latinoamericana y oficiada por el padre Juan Antonio Carranco Ciénega, de La Gavia de Ronda, en Romita.
En la ceremonia de despedida el sacerdote pidió a familiares y amigos “acompañarlo en este momento y que vaya al encuentro de Dios”, al finalizar se rezó por su eterno descanso.
Hoy cerró los ojos a este mundo, pero ahora con ellos contempla el Reino del Señor Todo Poderoso… E igualmente nos tocará a nosotros”.
Al concluir la ceremonia, los restos del hombre de teatro y maestro de muchas generaciones fueron incinerados y sus cenizas depositadas en el templo de San Pío X, en medio del dolor de sus familiares y amigos que lo acompañaron en la despedida final.
A principios de este mes Nicolás León actuó en el foro Corazón de León en dos funciones de la obra Leonardo y la Máquina de Volar, de Humberto Robles, donde interpretó el papel principal representando a Leonardo Da Vinci, mientras Hugo Almanza dio vida a Francesco Meltzi.

Desde que se conoció su fallecimiento, amigos, colaboradores y exalumnos externaron sus condolencias a la familia a través de redes sociales. Entre ellos estuvo Luis Meza Negrete, periodista y escritor especializado en cultura, quien lo calificó como un maestro y recordó su trayectoria y labor en el medio artístico.
Se fue apenas nueve meses después que Ricardo Salceda, otro gran terco de la escena leonesa; tres meses antes de la temporada de representaciones de leyendas en el Panteón de San Nicolás, de las que fue cómplice de Carmen Calderón, y medio siglo después de las primeras grandes asambleas teatrales que él convocó al frente de su compañía Teatro Activo de León”, publicó en su página de Facebook.
Luis Meza destacó que la trayectoria de Nicolás León estuvo marcada por su impulso al teatro y por la organización de encuentros que contribuyeron a fortalecer la actividad escénica en León.
Antes de que la primera Muestra Nacional de Teatro llegara a León, él ya había organizado un Festival de Teatro Leonés (1976), un Concurso Regional de Teatro Libre (1977) y un Concurso Nacional de Teatro Libre (1979)”.
“La última vez que lo vi bajo las luces -apenas puedo creerlo- fue hace casi 18 años, en la proverbial “El gesticulador”, dirigida por Eulalio Nava, pero, incansable, él siguió en escena hasta hace unas semanas en “Leonardo y la máquina de volar”, afirmó en la red social Meza Negrete , también exdirector de Comunicación Social del Instituto Cultural de León.
Durante la función de “Bajo esta piedra hundirás tu iglesia”, de Sara Pinedo, presentada este sábado en el Teatro del Bicentenario, unidos público y artistas rindieron homenaje a la memoria de Nicolás León con un minuto de aplausos.
Nicolás León dedicó gran parte de su vida al arte escénico y con Roberto Salcedo además formó parte del grupo teatral Dante, una agrupación que vivió su época de esplendor en el Teatro de la Escuela Preparatoria de León, en la calle Álvaro Obregón, y en el escenario del teatro “Ignacio García Téllez”, del IMSS.
Una vida entregada al teatro

Nicolás León Pérez nació el 27 de mayo de 1941 y desde joven encontró en el teatro la pasión que marcaría su vida. Fue seminarista, pero dejó el camino religioso para entregarse en cuerpo y alma al arte escénico, vocación que lo acompañó hasta sus últimos días.
Cursó la primaria con el padre Lira, en el colegio Constancia y Trabajo, y posteriormente estudió en el Seminario Conciliar de León, donde comenzó a prepararse para ser actor. Desde aquellos años en el seminario de la calle Mérida se abrió camino en el teatro y, con el tiempo, tomó cursos de capacitación en la UNAM y en la ANDA.
Su trayectoria también pasó por el periodismo y la radio, donde fue locutor en la estación La Poderosa, de don Rogelio Esquerra. Sin embargo, fue el teatro el que terminó por convertirse en el centro de su vida.
En 1966, con el Club Dante-Teatro Experimental, participó en el montaje de Una Esfinge Llamada Cordelia, de Federico S. Inclán, presentada en agosto de ese año en la Preparatoria de León.
Un año después, en 1967, la obra representó a Guanajuato en un concurso nacional, para entonces Nicolás León ya había hecho del escenario preparatoriano uno de los espacios fundamentales de su trayectoria.
El Club Dante también llevó el teatro a las calles. En 1968 presentó El Fanfarrón, de José Luis Cuéllar, en el sitio donde actualmente se encuentra la Fuente de los Leones.
Con los años, el Auditorio de la Preparatoria de León se convirtió en uno de los escenarios que más quiso. Ahí vivió una de las etapas de mayor esplendor de su carrera y contribuyó a formar a nuevas generaciones de actores y directores.
En entrevistas con AM / Al Día lo recordaba así:
Tuvimos noches felices, otras no tanto pero fue la casa donde se formaron muchos actores y directores, crecieron. Con la ayuda de muchos había teatro y un semillero de nuevos actores”.
“Los años dorados del teatro en la Prepa de León, fueron de los 70 a los 80. Había presentaciones, al menos 10 o más”.
Fue también impulsor y organizador de concursos locales, estatales y nacionales de teatro. Entre ellos estuvieron el Festival de Teatro Leonés y el Concurso Regional de Teatro Libre de 1977, actividades que ayudaron a fortalecer la escena teatral de León.
El teatro de Nicolás León también encontró escenario en el IMSS, donde entre 1976 y 1995 participó en diversos festivales; ahí llevó su pasión por el arte escénico a nuevos públicos y compartió escena en varios montajes, entre ellos La Última Letra, de Maruxa Vilalta.
También dejó huella en la Casa de la Cultura, cuando ésta se encontraba en la “Casa de las Monas”, presentó obras como Detrás de la puerta y participó en diversas actividades teatrales.
Pero su compromiso con el escenario iba más allá de las tablas. Nicolás León luchó siempre para que el teatro llegara también a los sectores de menores recursos, convencido de que el arte debía estar al alcance de todos.
Así transcurrió la vida de Nicolás León Pérez: entre escenarios, actores, maestros y generaciones que encontraron en él a un guía. El teatro no fue solamente su profesión o su pasión; fue el espacio donde dejó una huella que perdurará en la memoria cultural de León.
AAK