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León.- Perder el grado de inversión hacia 2028 no es un trámite financiero más: es la principal amenaza económica para México y sus efectos golpearían directamente el bolsillo y las oportunidades de la gente durante al menos una década.

Así lo advirtieron Mariana Campos, directora general de México Evalúa, y el economista Eduardo Sojo durante el Encuentro Nacional de Coparmex 2026.

Perder el grado de inversión encarecería créditos y financiamiento en México

De izquierda a derecha: Ángel García Lascurain, Mariana Campos, Eduardo Sojo García-Aldape, Foto: Silvia Millán.

La directora de México Evalúa explicó que la pérdida de esta calificación encarecería el financiamiento para todo el país.

Al costarle más caro endeudarse al Gobierno federal, aumentarán de inmediato las tasas de interés para las empresas y las personas comunes: pedir una hipoteca, solicitar un crédito educativo o financiar un negocio será significativamente más costoso, profundizando la desigualdad social. Recuperar ese estatus podría tomar entre 10 y 20 años.

Pemex, T-MEC y política fiscal presionan a la economía

Campos identificó cuatro frentes clave que determinan el rumbo del país: la renegociación del T-MEC, el crecimiento económico —estimado en 2 % para 2026—, el boquete financiero de Pemex y una política fiscal preocupada únicamente por recaudar dinero en el corto plazo a costa de inhibir la inversión y romper la confianza.

La analista explicó que el grado de inversión es una etiqueta que le comunica al mercado que prestar recursos al Gobierno de México implica un bajo riesgo de que no se le pague; es una señal de bajo riesgo.

“Perderlo es el principal riesgo macroeconómico que enfrenta nuestro país en los próximos dos años. El riesgo está latente hacia mediados del año 2028; entonces, es un tema fundamental”.

Recuperar el grado de inversión podría tomar hasta 20 años

Mariana Campos recordó que el grado de inversión que obtuvimos en 2002 ha generado una confianza en el país más allá del mercado financiero y ha permitido tener una visión de mediano y de largo plazo en México.

“Eso es lo que se nos ha ido erosionando, el grado de inversión y por supuesto el T-MEC por otro lado”.

Los riesgos para las finanzas públicas

La especialista señaló que en la pérdida del grado de inversión, lo más importante que hay que entender es que va mucho más allá de un suceso en los mercados financieros: va a mermar las condiciones de desarrollo en México.

Detalló que un gobierno es quien accede a la menor tasa de interés en una economía. Para todos los demás, las empresas y los individuos vamos después. Entonces, si nuestro gobierno enfrenta tasas más altas, todos los demás vamos a enfrentar tasas más altas.

“El capital para tu empresa va a ser más caro. Pedir un préstamo para escalar tu negocio va a ser más caro. Que un individuo pueda tener un crédito educativo va a ser más caro.

“Que una persona pueda hacerse de un patrimonio, una casa, va a ser más caro. Y esto va a imponer condiciones sociales mucho más complejas para poder agilizar la movilidad social tan importante en México.

“Generando exclusión financiera y desigualdad, las personas de altos ingresos, las empresas grandes, van a poder financiarse en otros mercados, en otros lugares y van a poder controlar estos riesgos y estos costos. Cosa que no ocurrirá con las personas de menores recursos; esto tiene un impacto en las condiciones de desarrollo.

“¿Cuánto tiempo dura este impacto? Si te portas muy bien, haces toda la chamba mínimo 10 años: en promedio podemos esperar 20 años de condiciones de desarrollo mermadas. Entonces, no es algo que queramos que suceda en México”.

Mariana Campos detalló cuatro condiciones clave para México: el T-MEC, crecimiento económico, Pemex y política fiscal.

La especialista señaló que analistas experimentados adelantan que el presidente Trump no va a terminar su administración sin tener un tratado bien puesto en la mesa; podríamos tener una mejora hacia el cierre de la administración del presidente Trump.

Pemex es un riesgo para las finanzas públicas clave, ha sido señalado por todas las calificadoras porque le pega a la parte de ingreso y de gasto.

“No es el momento de desperdiciar recursos públicos”.

La política fiscal está respondiendo ante un déficit alto. Es decir, hay una necesidad del gobierno de recaudar en el corto plazo y no está viendo los efectos que esto está teniendo en la confianza y que está teniendo en la propia inversión.

Esta política se está viendo como un instrumento exclusivamente contable, recaudatorio que suena a la caja, y que no estamos viendo el instrumento en su totalidad.

“Es superimportante la política fiscal para promover inversión para incidir en el comportamiento económico”.

A la par señaló que vamos a tener un 2026 en términos económicos mejor de lo que habíamos esperado al inicio del año. Este año vamos a cerrar con un crecimiento de 2 %. Si esto lo comparamos con lo que hemos crecido en promedio cada año en los últimos ocho, pues estamos viendo una mejora, porque el promedio de crecimiento anual de los últimos ocho años es de 1 %.

Desde la parte fiscal, este ha sido un muy mal año, tenemos una caída importante en la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de poco más de 5 %, las empresas no están viendo los mejores márgenes.

Cambio de rumbo

Por su parte, el economista Eduardo Sojo García-Aldape enfatizó que México enfrenta una encrucijada institucional hacia 2027: decidir entre la consolidación de un modelo autocrático o el rescate de los contrapesos democráticos.

Señaló que la transformación del país debe impulsarse de abajo hacia arriba —desde municipios y estados— y urgió al sector empresarial a asumir un liderazgo activo ante el desencanto ciudadano provocado por el crimen organizado y la informalidad.

Piden impulsar cambios desde estados y municipios

El exsecretario de Economía señaló que existe un desencanto con la democracia, en 2027 el dilema se definirá. Hoy algunos organismos internacionales nos califican como híbrido entre democracia y autocracia.

Tendremos oportunidad de resolver este dilema en 2027: ¿se va a consolidar la autocracia electoral sin contrapesos, con partido hegemónico o vamos por fin a parar la destrucción de las instituciones? Ese va a ser el dilema y espero que los mexicanos resolvamos ese dilema de manera adecuada.

“No podemos permitir que nuestro país dé más pasos hacia atrás. Siempre pensamos en el Gobierno federal y en las políticas federales, nuestro país debe empezar a transformarse en un país desde abajo, desde los estados, desde los municipios”.

Informalidad y criminalidad erosionan la confianza en el Estado

En este tema, Mariana Campos señaló: “Tenemos dos cánceres: informalidad y criminalidad, esos dos cánceres han erosionado por completo la percepción del individuo sobre el Estado. Y entonces, los individuos no confiamos en el Estado, el Estado no lo sentimos presente.

“La agenda de política pública tiene que diseñarse para controlar y erradicar estos cánceres, si queremos que vuelva a haber un ánimo democrático.

“Entonces, no es que las personas no quieran a la democracia, las personas están decepcionadas de su funcionamiento. Tenemos que volver a conversar sobre cómo generar un nuevo pacto social y eso implica poner propuestas de política pública en la mesa y se requiere el liderazgo empresarial con urgencia”.

AAK

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