León, Guanajuato.- “Por un poquito más de dos horas serán nuestros”. Daniel Gutiérrez cumplió su promesa y convirtió el debut de La Gusana Ciega en el Teatro Manuel Doblado en un viaje hacia finales de los 80, 90 y esos años 2000 cuando muchos los seguían en los Corona Music Fest de León y sus conciertos en la Feria.
Una biblioteca iluminada: El íntimo concepto escénico de la noche
El telón se abrió con un escenario distinto al habitual de un concierto de rock.
Parecía un estudio antiguo: libreros, lámparas, muebles y una biblioteca que cobraba vida bajo una iluminación roja que hacía sentir el recinto más cercano, casi como una sala donde los cuatro músicos recibían a viejos amigos.
Mientras personal de seguridad permanecía atento frente al escenario para evitar que algún fan demasiado entusiasta rompiera la distancia con la banda, el público esperaba el primer golpe de nostalgia.
Llegó con “(Intro) Vivir así”, seguida de “Entra en el agua”, “No puedo verte”.
Un viaje al pasado
Entonces Daniel tomó el micrófono y lanzó la invitación que marcó el resto de la noche.
Buenas noches, León. Esto va a ser un recorrido por el tiempo, espero estén cómodos, estén preparados. Porque por un poquito más de dos horas serán nuestros.
Los vamos a hacer reír, llorar, los vamos a hacer bailar. Los vamos a llevar un poquito al pasado, a una época en la que no había celulares, no había computadoras; una época en la que tenías que encontrarte con esa persona en la calle para saber si iba a querer ir al mirador. Eso sucedía en diciembre de 1987.”, dijo Daniel Gutiérrez. Y justo entonces arrancó “1987”.
León cantó como hace 20 años
Entre las cerca de 700 personas había de todo.
Jóvenes descubriendo por primera vez el ritual de La Gusana Ciega y muchos millennials que crecieron con la banda, recordando aquellas visitas a León durante los Corona Music Fest en la Velaria, cuando sus canciones sonaban como banda sonora de toda una generación.
Con “Hey!”, “Manzanas doradas”, “Guantes puestos” y “Celofán”, el Doblado dejó de sentirse como un teatro.
Las cabezas seguían el ritmo, las manos marcaban los coros y las voces terminaron imponiéndose sobre el sonido de la banda.




Un repertorio sin prisa
La Gusana Ciega no corrió en ningún momento.
Después llegaron “No me tientes”, “Extiende mis alas”, “Más grandes”, “Rock and roll”, “Acércate un poquito más”, “La lluvia no se fue” y, tras un breve respiro donde incluso hubo espacio para un solo de saxofón, continuó el recorrido con “Tornasol”, “Ella estrella”, “Cuestión de tiempo”, “Sal de mis sueños”, “La princesa y el dragón”, “Empezar de cero”, “Cielo de limón”, “Dulce y amargo”, “Giroscopio”, “Pasiflorine”, “Vuelve a querer”, “Palmeras y toronjas”, “¿Usted qué haría?”, “Califórnica” y “Yes Sir”.
Cada canción encontraba un coro distinto dentro del teatro.
Cierre con sabor a reencuentro
Cuando parecía que el viaje había terminado, todavía quedaban dos estaciones más.
“San Miguel” preparó el terreno para el cierre con “Tú volverás”, una despedida que dejó al público de pie, aplaudiendo a una banda que, por primera vez, hizo del Teatro Manuel Doblado su casa en León.
Más que un concierto, fue un reencuentro entre canciones que sobrevivieron al tiempo y una generación que comprobó que todavía sabe todas las letras.
LCCR