León, Guanajuato.- Las playeras negras con el inconfundible logo de Metallica fueron la primera señal de que aquella noche el Teatro Manuel Doblado tendría poco de silenciosa.
Más de 700 personas llegaron para vivir por primera vez en León “Master of the Strings”, un espectáculo que llevó los clásicos de Metallica al terreno sinfónico y que eligió a la ciudad como punto final de su gira.

Entre los asistentes hubo metaleros, bikers, mujeres, hombres y hasta niños; varias generaciones reunidas por las canciones que marcaron particularmente a quienes crecieron escuchando metal durante los años 80s y 90s.
No son violines encima de Metallica
Lo que ocurrió en el escenario fue mucho más que colocar una orquesta detrás de una banda de rock.
“Master of the Strings” reunió a The Sandmans con la Orquesta Sinfónica Per Sempre Appassionato (OSSA), dirigida por Paco Flores, para construir nuevos arreglos de los clásicos de Metallica.
Más de 30 músicos ocuparon el escenario para combinar guitarras eléctricas, batería y bajo con cuerdas, metales y percusión sinfónica.

Gustavo Muñoz, baterista de The Sandmans y también integrante de Disidente, explicó en entrevista previa que el concepto no consiste en poner violines sobre las grabaciones que el público conoce, sino en llevar las canciones a un terreno distinto sin quitarles su fuerza.
Para lograrlo fueron necesarias horas de arreglos, ensayos y trabajo conjunto entre la banda y la orquesta. El resultado fue un espectáculo en el que los riffs conservaron su potencia mientras las secciones sinfónicas les dieron una dimensión diferente.
Un repertorio para los que se saben cada nota
La noche avanzó entre clásicos que el público reconoció desde los primeros acordes.
Sonaron temas como “For Whom the Bell Tolls”, “The Unforgiven”, “Wherever I May Roam”, “Nothing Else Matters”, “Sad but True”, “Enter Sandman” y “Master of Puppets”, entre otros de los grandes éxitos de Metallica que forman parte del repertorio de este concepto.

Al frente estuvo el argentino Gusa Cuervo, voz de la agrupación, acompañado por Gustavo Muñoz en la batería, Hugo Muñoz en el bajo, Fernando Lizarde “Zipper” en la guitarra —también integrante de Cuca— y ChmO, músico de Fugatta y Vértigo.
Tocar Metallica, reconocieron los músicos, también implica una responsabilidad. Son canciones que millones de personas conocen de memoria y que sus seguidores han escuchado durante décadas.
“Muchas gracias, León”
En uno de los momentos de pausa, el vocalista tomó el micrófono para agradecer la presencia de los leoneses.
“Muchas gracias, León, por venir. Espero que esta no sea la última vez que nos vemos. Les vamos a presentar un set que van a disfrutar”. Y el público respondió.

Pero entre canción y canción también hubo espacio para el humor. Desde las butacas comenzaron a pedirle temas de El Tri, Maná y otras ocurrencias, provocando las risas de los asistentes.
El argentino siguió la broma y respondió: “Aunque no la crean, sí las traemos”.
Una gozadera metalera
Mientras avanzaba el concierto, el Manuel Doblado dejó de parecer un teatro para convertirse en una gran sala de metal.
Las cabezas comenzaron a moverse al ritmo de la batería, las manos cornudas aparecieron por todo el recinto y algunos asistentes se pusieron de pie para acompañar las canciones.

La mezcla de edades también fue parte del espectáculo. Los seguidores que vivieron el auge de Metallica en los 90 compartieron la noche con jóvenes y niños que ahora conocen esas canciones por sus padres.
Y aunque el público permaneció mayormente en sus asientos, el headbanging no faltó.

Con el poderoso aporreo de la batería, la fuerza de las guitarras y el acompañamiento de la orquesta, Master of the Strings llegó al cierre de su gira dejando al público leonés convencido de que Metallica también puede sonar monumental desde un escenario sinfónico.
León fue la última parada, pero para los más de 700 asistentes aquella noche terminó siendo una auténtica fiesta de metal.
*FOTOS: Cortesía Laura López*





