León, Guanajuato.- El espectáculo debía continuar y Alan Parsons cumplió la promesa.
A las 9:30 de la noche, el músico británico apareció en el escenario del Poliforum, apoyado por sus compañeros debido a la lesión en la espalda que obligó a reprogramar sus conciertos en México.
Con paso cuidadoso llegó a los teclados y sintetizadores para tomar su lugar frente a más de 4 mil asistentes.

“¡Buenas noches! ¿Cómo están?”, saludó en español, provocando la respuesta inmediata de un público que aguardaba el reencuentro con uno de los nombres fundamentales del rock progresivo.
Entre los asistentes hubo niños acompañados por sus familias, algunos políticos, adultos que han crecido con su música y rockeros de largas melenas, algunos con camisetas de Black Sabbath y Pink Floyd.
Las cabezas se movían al ritmo de las canciones mientras las distintas generaciones compartían una noche marcada por la nostalgia, los arreglos instrumentales y la potencia de un repertorio que ha atravesado décadas.
El recorrido comenzó con “Standing on Higher Ground”, “Don’t Answer Me” y “Time”, temas que abrieron paso a una presentación en la que el Alan Parsons Live Project combinó guitarras, bajo, batería, saxofón, teclados y sintetizadores con arreglos de inspiración sinfónica.

Edgar Allan Poe toma el escenario
Uno de los momentos más evocadores llegó con el homenaje a Tales of Mystery and Imagination, el álbum debut de The Alan Parsons Project, publicado en 1976 y construido alrededor de la obra literaria de Edgar Allan Poe.
Antes de adentrarse en ese universo, Parsons recordó la incorporación de la voz del actor Orson Welles en la mezcla del disco realizada en 1987.
“Cuando hicimos la mezcla del álbum en 1987, logramos incluir una narración del increíble actor Orson Welles”, compartió con el público.
La voz de Welles dio paso a “Orson/Dream Within a Dream”, una secuencia que conectó la música con la atmósfera misteriosa de Poe.

Después llegaron “The Raven”, “The Tell-Tale Heart”, “The Cask of Amontillado” y “Dr. Tarr and Prof. Fether”, piezas que evocan relatos inquietantes y muestran la faceta conceptual del proyecto.
La narración de Welles, con reflexiones sobre aquellas fantasías que escapan al lenguaje, condujo a una de las ideas más reconocibles de la obra:
“Todo lo que vemos no es más que un sueño dentro de un sueño”.
El recorrido incluyó también pasajes instrumentales como “Thunder Arrival”, “Intermezzo” y “Pavane”, que dieron variedad a la experiencia musical.
La banda que se presentó está formada por: P.J. Olsson en voz principal; Jeff Kollman en la Guitarra líder y voz; Dan Tracey en Guitarra rítmica y coros; Guy Erez en el Bajo; Danny Thompson en la batería; Tom Brooksen Teclados y Todd Cooper en percusión y voz.

Cinco décadas de música
La velada avanzó entre distintas etapas del repertorio, con canciones como “Fall”, “To One in Paradise”, “Damned If I Do”, “La Sagrada Familia” y “Prime Time”, hasta llegar a uno de los momentos más reconocibles para los seguidores: “Sirius/Eye in the Sky”. “Games People Play” también figuró en el repertorio previsto para la noche.
Bajo el nombre de The Show Must Go On, Parsons celebró cinco décadas de trayectoria musical y el legado de un proyecto que convirtió el rock progresivo en un territorio donde conviven la literatura, las narraciones y los paisajes sonoros.

El concierto tuvo un significado especial luego de que una lesión en la espalda obligara a posponer las fechas mexicanas, originalmente programadas para febrero.
En otoño, el músico retomó el encuentro con sus seguidores y llegó a León acompañado por sus músicos para demostrar que la música sigue siendo el centro de su carrera.
En el Poliforum, las generaciones se encontraron entre guitarras, teclados y atmósferas envolventes. Para unos fue volver a las canciones que han acompañado su vida; para otros, descubrir en directo el alcance de una obra que continúa despertando curiosidad.

Porque el espectáculo debe continuar y, en León, Alan Parsons convirtió esa consigna en una noche de rock, memoria y sueños.




