León, Guanajuato.- Alejandra Barros sorprendió al público al revelar su identidad como “Atrapasueños” el pasado domingo en el programa ¿Quién es la Máscara?
Acostumbrada a conquistar al público desde la actuación, la intérprete se aventuró a explorar una faceta diferente, en la que el canto, el baile y el misterio se convirtieron en protagonistas de una experiencia que, asegura, repetiría sin dudarlo.
En entrevista con AM, la actriz compartió su emoción por haber formado parte del exitoso reality, donde encontró la oportunidad de jugar, reinventarse y reencontrarse con esa libertad de hacer las cosas sin temor al qué dirán.
Ha sido una experiencia increíble. Me hubiera gustado quedarme un poquito más, pero agradezco muchísimo a la producción la oportunidad que me dieron, lo bien que me trataron y lo mucho que me consintieron. Lo volvería a hacer en cualquier momento”, expresó Alejandra Barros.
Para Barros, uno de los principales desafíos comenzó desde el momento en que aceptó la propuesta, pues implicaba enfrentarse a un escenario desde una perspectiva completamente distinta a la que conoce como actriz.
Como actriz agradeces mucho poder hacer un ejercicio como ese. Normalmente se te ve la cara, se ve que eres tú, y ahora que nadie supiera quién era me dio la oportunidad de jugar más, de ser como una niña otra vez y poder moverme, cantar sin el temor que da enfrentarte a un escenario”, explicó.
Resalta Alejandra Barros el mensaje de su personaje
Detrás de los detalles y la personalidad de Atrapasueños también existió una conexión especial con su mensaje. La actriz destacó que el concepto del personaje estaba relacionado con la posibilidad de soñar, crear y convertir las ideas en realidad.
Para mí, soñar es lo que te hace lograr cosas en la vida. Todo el tiempo era como un recordatorio de decir: ‘Lo puedes pensar, lo puedes lograr’. Atrapasueños me contagió esa magia y, sobre todo, volver a jugar, volver a ser niña y pasarla bien en el escenario me encantó”, compartió.
Aunque mantener su identidad en secreto representó un reto, especialmente ante las preguntas de familiares y amigos, la intérprete reconoció el trabajo del equipo detrás del programa, encargado de cuidar cada detalle para preservar el misterio.
Más allá de las cámaras, uno de los recuerdos más significativos fue el cariño que recibió al concluir su participación. Aunque quitarse el vestuario representó un alivio por el calor que experimentaba dentro de la máscara, la despedida del equipo fue lo que más atesoró.
Lo que más me llevo para toda la vida es el cariño de la producción de ¿Quién es la Máscara?”, señaló.
Esta aventura también le dejó una enseñanza personal: no permitir que el miedo, la edad o la propia personalidad se conviertan en obstáculos para explorar nuevas posibilidades.
Te da seguridad saber que hacer algo que te da miedo o que es riesgoso vale la pena. Reinventarte es el mejor consejo o recuerdo que me deja ¿Quién es la Máscara?”, afirmó.
En cuanto a sus próximos proyectos, Alejandra Barros adelantó que cerrará el año trabajando y comenzará noviembre con las grabaciones de “El Manantial”, producción de Carmen Armendáriz. Así, la actriz se prepara para continuar su camino en la televisión, llevando consigo la experiencia de haberse permitido salir de su zona de confort.
Su paso por “¿Quién es la Máscara?” no solo le permitió sorprender al público, sino también confirmar que siempre hay espacio para descubrir nuevas facetas y atreverse a cumplir otros sueños.