Washington, Estados Unidos.- Los votantes asestaron una reprimenda significativa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al entregar a los demócratas el control del Senado el martes y rechazar a los candidatos elegidos a dedo por el mandatario, por quienes hizo una gira frenética en las últimas semanas de la campaña de mitad de mandato.
Hasta las 11:40 de la noche, los demócratas se enfilaban a controlar también la Cámara de los Representantes, sumaban 202 curules, de 218 que necesitaban para obtener la mayoría.
Mientras que a esa misma hora, se echaban a la bolsa 24 estados, mientras que los republicanos se quedaban con 12.
Los candidatos demócratas voltearon escaños en manos republicanas en Carolina del Norte, Ohio, Iowa, Texas, Carolina del Sur y Kansas, donde el presidente había elegido personalmente a los nominados del Partido Republicano o intentó movilizar a los votantes en su favor con actos de campaña.
Los resultados también fueron un varapalo importante de los votantes a Trump, quien insistió a los votantes en que “finjan que estoy en la boleta” mientras iba a estados mayoritariamente conservadores para apuntalar a los candidatos republicanos y advertía sobre un Washington donde los demócratas estuvieran en el poder. Mientras intentaba personalizar la campaña de mitad de mandato, Trump también defendió sus políticas sobre aranceles y la guerra con Irán que elevaron los precios.
Un Senado liderado por los demócratas significa que el partido tendrá más poder para abrir investigaciones sobre el gobierno de Trump y puede bloquear sus nominaciones a puestos del gabinete y a jueces federales vitalicios. Los resultados de mitad de mandato desplazan el centro de gravedad más cerca del Capitolio, donde los demócratas buscarán frenar el poder de Trump después de dos años de aquiescencia de los republicanos en el Congreso.
Los resultados dejan a Trump —quien observó los resultados en la Casa Blanca con sus asesores y miembros de su gabinete— con un capital político drásticamente reducido dentro y fuera del país.
Prácticamente había garantizado que los resultados se verían como un referéndum sobre él mismo al instar repetidamente a los votantes a “fingir que estoy en la boleta”. Pero unas 24 horas después de que Trump dijera eso, el presidente comenzó a dirigir la culpa a otro lugar el martes por la noche a medida que llegaban los resultados, publicando en redes sociales: “¡Yo no estaba en la boleta y si lo hubiera estado, habríamos ganado POR PALIZA!”.
Las opciones de Trump para las contiendas republicanas tenían su propio lastre
A pesar de instar a los votantes a usar su imaginación al leer los nombres en la boleta, los candidatos republicanos elegidos a dedo por Trump en Texas y Carolina del Sur enfrentaron un profundo escepticismo.
La republicana Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham, perdió ante la demócrata Annie Andrews en Carolina del Sur después de una campaña en la que enfrentó preguntas sobre su inexperiencia.
El republicano Ken Paxton, quien perdió ante el demócrata James Talarico en Texas, fue sometido a juicio político por su propio partido por acusaciones de corrupción y quedó manchado por un divorcio muy público. Pero Trump lo respaldó en lugar del poderoso senador en funciones John Cornyn, a quien no consideraba suficientemente afín.
Las presiones de lealtad de Trump también llevaron al senador republicano en funciones Thom Tillis en Carolina del Norte a decidir retirarse después de chocar con el presidente. Para intentar mantener ese escaño en manos del Partido Republicano, Trump respaldó a su aliado cercano Michael Whatley, quien perdió ante el demócrata Roy Cooper.
Trump también sufrió dos derrotas en dos estados del centro norte del país que habían soportado el peso de los altos precios del diésel y su guerra arancelaria. El demócrata Adam Hamilton derrotó al republicano Roger Marshall en Kansas, mientras que la republicana Ashley Hinson perdió ante el demócrata Josh Turek.
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown recuperó el escaño en el Senado que perdió hace dos años, derrotando al senador republicano designado Jon Husted en un estado en el que Trump y el vicepresidente JD Vance hicieron campaña repetidamente.
Con Husted, Trump tuvo una fijación extraña con su físico, admirando con frecuencia el cuerpo del exjugador de fútbol americano durante mítines de campaña en Ohio y en otras partes del país.
Los demócratas también retuvieron el martes un escaño clave del Senado en Georgia donde otro de los candidatos respaldados por Trump enfrentó controversia.
En esa contienda, el demócrata Jon Ossoff derrotó al republicano Mike Collins, un acólito de Trump que tuvo dificultades para defenderse de sus vínculos con nacionalistas blancos y una investigación ética no resuelta en la Cámara de Representantes.
En 2024, Trump ganó los siete estados: Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Ohio, Georgia, Iowa y Kansas.
En otra señal de debilidad republicana, la demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador de Texas en funciones Greg Abbott, a quien Trump había respaldado y elogiado repetidamente. El martes por la noche, Trump publicó en redes sociales que Abbott tenía la culpa de su derrota, llamándolo un “RINO” —un republicano sólo de nombre.
Los votantes culpan a las políticas económicas de Trump
Colocarse a sí mismo en el centro de la mente de los votantes fue una gran apuesta del presidente y de su equipo político, que creían que personalizar las elecciones de mitad de mandato activaría a los seguidores de su movimiento “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” que, de otro modo, podrían ser menos propensos a acudir a votar cuando Trump no fuera un candidato oficial. Los demócratas estaban entusiasmados de ver al impopular presidente insertarse tan plenamente en la campaña, convencidos de que eso ha servido como un recordatorio eficaz de a quién se debe culpar por el estado de la economía.
“¿El deseo de Trump de que todos piensen que está en la boleta? O sea, está pasando”, afirmó el senador Andy Kim, demócrata por Nueva Jersey, quien ha hecho campaña este otoño en regiones clave como Iowa, Georgia y Texas. “Todos están pensando en él y en el daño que les ha hecho directamente”.
El entusiasmo en torno a la gestión de Trump es bajo, según The AP Voter Poll, una amplia encuesta de votantes de mitad de mandato, que mostró que relativamente pocos votantes tienen algo bueno que decir sobre el desempeño de Trump en cuestiones de economía. Alrededor de dos terceras partes de los votantes a nivel nacional afirman que las políticas de Trump han empeorado las condiciones económicas en el país, mientras que sólo cerca de 3 de cada 10 han dicho que han mejorado las condiciones económicas. De manera similar, alrededor de dos terceras partes de los votantes señala que las políticas arancelarias de Trump han “perjudicado” a la economía nacional, o a la economía en su área local.
Las opiniones sobre las prioridades más amplias de Trump —y sus capacidades como líder— también fueron mayormente negativas. Más de la mitad de los votantes afirma que Trump no es un líder fuerte, no lucha por personas como ellos, no tiene las prioridades correctas y no tiene la capacidad mental para servir eficazmente como presidente. Cerca de 6 de cada 10 votantes asegura que Trump da mayor prioridad a sus intereses personales que a los del país, mientras que cerca de 4 de cada 10 dijo que da más peso a los intereses del país.
El presidente —que enfrentó a una Cámara de Representantes liderada por los demócratas durante la segunda mitad de su primer mandato— hizo campaña de manera agresiva en las últimas semanas para mantener las mayorías republicanas en el Capitolio porque sabe cuáles serían las consecuencias si los demócratas toman el poder.
Pero el presidente restó en ocasiones importancia a la posibilidad de que los republicanos pierdan poder en el Congreso. El presidente también es muy consciente del poder político que obtiene al tener un antagonista, aprovechando la oposición para consolidar el apoyo dentro de su partido y aumentar la recaudación de fondos.
De las investigaciones al juicio político, la apuesta es alta para Trump
Altos dirigentes demócratas, mientras anticipan una mayoría en al menos una cámara del Congreso, han ido dejando entrever cuáles serían sus principales objetivos de investigación: las políticas del gobierno de Trump, la conducta de su personal y las interacciones entre funcionarios del gobierno y corporaciones privadas que han intentado ejercer influencia sobre la Casa Blanca.
Entre sus prioridades figuran los negocios de la familia Trump, el manejo por parte de la administración de la investigación sobre Jeffrey Epstein y acusaciones más amplias de corrupción corporativa.
Una mayoría demócrata contaría con el control de las comisiones, presupuestos y personal más grandes, y facultades de citación que podrían obligar al gobierno a responder ante el Congreso. Como respuesta, la Casa Blanca podría retomar su estrategia del primer mandato de Trump, cuando demoró las solicitudes del Congreso de documentos y testimonios e invocó el privilegio ejecutivo sobre cierta información.
El presidente también se prepara para grandes batallas legislativas, al señalar que tiene un “veto fuerte”. El martes por la noche, Trump publicó una foto de su característica gorra roja con la palabra “VETO ” bordada en ella.
Elecciones de mitad de mandato dejan oleada de hitos históricos para algunos estados
Estas elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos contaban con una de las listas más diversas de candidatos, tanto demócratas como republicanos, de los últimos años. Ahora todo apunta a que se producirá una oleada de hitos inéditos en cargos de liderazgo en todo el país.
Los votantes eligieron el martes a la primera gobernadora negra, a la primera gobernadora indígena estadounidense y al primer senador estadounidense abiertamente homosexual. Aún podrían llevar a un cargo público a las primeras senadoras de pueblos originarios del país y al primer senador musulmán, entre otras posibles efemérides. Aunque la mayoría son demócratas, el Partido Republicano también ha marcado precedentes.
Si bien algunos de estos candidatos han evitado centrarse en el valor histórico intrínseco de su raza, género, religión u orientación sexual, algunos defensores de los derechos de los votantes celebran cuánto se ha expandido el electorado.
“Estos hitos demuestran cómo está cambiando nuestro país”, dijo en un correo electrónico Alexis Anderson-Reed, presidenta y directora general de State Voices, una red que promueve la participación cívica y la equidad en la democracia.
“Durante años, las personas no blancas y las comunidades LGBTQ+ se han organizado, han llamado a puertas, han hablado con los votantes, han sostenido conversaciones y han realizado la ardua labor de salvar nuestra democracia”, dijo Anderson-Reed. “Estos triunfos son gracias a ellos”.
A continuación, presentamos algunas de las contiendas en las que podría hacerse historia.
Primera gobernadora indígena estadounidense
La demócrata Deb Haaland puede sumar ahora el título de primera gobernadora indígena estadounidense en la historia del país a la lista de barreras que ha roto. Haaland fue declarada ganadora sobre el republicano Gregg Hull —un exalcalde— para dirigir Nuevo México.
En 2018, esta integrante de la tribu Pueblo de Laguna fue una de las dos primeras mujeres de un pueblo originario estadounidense elegidas para el Congreso. Posteriormente, se convirtió en la primera secretaria indígena estadounidense de un departamento federal, cuando asumió la dirección del Departamento del Interior durante el gobierno del presidente Joe Biden. Charles Curtis, miembro de la nación originaria kaw, fue el primer integrante indígena del gabinete como vicepresidente durante el mandato de Herbert Hoover.
Oklahoma es el único estado que ha elegido a miembros de un pueblo originario para el cargo de gobernador: el demócrata Johnston Murray, en la década de 1950, y Kevin Stitt, el actual gobernador republicano.
Haaland restó importancia a una pregunta sobre sus diversas identidades políticas en una entrevista reciente con The Associated Press.
“Bueno, alguien tiene que ser la primera”, dijo. “Yo simplemente no quiero ser la última, ¿cierto?”
Pero manifiesta sentirse orgullosa de ver cómo los pueblos originarios se preocupan por la representación, a medida que más mujeres indígenas estadounidenses se postulan a cargos públicos. “Realmente sí importa”, expuso Haaland. “No es sólo un eslogan”.
Primeras mujeres de pueblos originarios estadounidenses en el Senado
Mary Peltola, demócrata de origen yup’ik, fue considerada pionera en 2022 al convertirse en la primera indígena estadounidense de Alaska elegida para la Cámara de Representantes federal. Ahora, la excongresista busca lograr un hito similar en el Senado si desbanca a Dan Sullivan, el senador republicano en funciones.
Ese honor también podría recaer en la vicegobernadora de Minnesota, Peggy Flanagan —demócrata progresista y miembro de la Banda de la Tierra Blanca, perteneciente al pueblo ojibwe —, quien se enfrenta a la republicana Michele Tafoya, exreportera de campo de la NFL.
Y si Tafoya gana, también haría historia como la primera republicana de ascendencia latina en ocupar un escaño en el Senado federal.
Primera gobernadora negra
La demócrata Keisha Lance Bottoms fue declarada ganadora el martes por la noche en la contienda por la gobernación de Georgia, poniendo fin a una racha de 250 años en la historia de Estados Unidos sin que una mujer negra haya ocupado el cargo de gobernadora en algún estado. La exalcaldesa de Atlanta compitió contra el republicano Rick Jackson, un empresario multimillonario.
Bottoms se convertiría además en la primera gobernadora no blanca en la historia de Georgia. Los 83 gobernadores anteriores de Georgia han sido hombres blancos.
Demuth, expresidenta de la Cámara de Representantes de Minnesota, también podría ser una de las primeras gobernadoras negras. Se enfrenta a Amy Klobuchar, senadora federal por ese estado desde hace tiempo. Sea cual sea el resultado, Minnesota tendrá a su primera mujer gobernadora.
Stacey Abrams es la única mujer negra que ha estado cerca de ganar unos comicios para una gobernación estatal, tras obtener la nominación del Partido Demócrata de Georgia en 2018 y 2022.
Primer senador musulmán
Abdul El-Sayed podría convertirse en el primer estadounidense musulmán en servir en el Senado federal.
Para ello, el demócrata progresista de Michigan necesita derrotar al republicano Mike Rogers en una contienda que ha sido sumamente reñida y polémica.
El-Sayed ha tenido que enfrentarse a republicanos de todos los niveles, incluido Trump, quienes han insinuado o afirmado abiertamente que este epidemiólogo —nacido en Michigan— no es estadounidense y que apoya al terrorismo. Trump lo ha calificado de “peligrosamente radical” y “demasiado extremista”, además de referirse a él como “Mohammed ”. El-Sayed y sus partidarios han denunciado estos ataques, que califican como islamófobos o racistas, además de que atentan contra la libertad religiosa.
Primer senador estadounidense abiertamente gay
El congresista demócrata Chris Pappas ganó su contienda para el Senado federal en Nueva Hampshire y se convirtió en el primer senador abiertamente gay del país. Derrotó al exsenador republicano John E. Sununu, quien anteriormente estuvo en ambas cámaras del Congreso.
Este nuevo hito no es algo de lo que Pappas se haya preocupado durante su campaña, y ha dicho: “No contiendo para hacer historia”. Sin embargo, también celebró el hecho de que su orientación sexual no fuera un tema central de debate entre los posibles votantes.
Primeros gobernadores negros
Estados Unidos podría pasar de haber tenido únicamente tres gobernadores negros electos en sus 250 años de historia a sumar siete más de la noche a la mañana.
El martes, Wes Moore, el gobernador de Maryland —el tercero en la historia de Estados Unidos y el único gobernador negro en funciones— fue reelegido, mientras que el republicano Byron Donalds fue elegido, convirtiéndose en el primer gobernador negro de Florida. Con la victoria de Bottoms en Georgia, dos estados del sur profundo serán gobernados por un líder negro por primera vez. Además de Minnesota, el trío podría tener pares nuevos en Wisconsin, Nevada, Carolina del Sur y Michigan.
Moore, presidente de la Asociación Nacional de Gobernadores, ha calificado la presencia de tantos contendientes de raza negra al cargo de gobernador como “un momento único”. No se trata de “una frase para buscar aplausos”, sino de un reto para lograr que la diversidad entre los candidatos al puesto de gobernador sea algo más habitual, agregó.
Año récord de mujeres que aspiran al cargo de gobernadora y al Congreso
Estas elecciones intermedias han marcado un récord en cuanto a la participación de mujeres que compiten por cargos estatales y federales. El Partido Demócrata elevó a 19 el número de mujeres candidatas a un puesto de gobernadora respecto a 2022, según el Centro para las Mujeres y la Política Estadounidense, de la Universidad de Rutgers. El Partido Republicano tiene siete mujeres que aspiran a ocupar una gobernación.
Al igual que en Minnesota, Tennessee elegirá a su primera gobernadora. Las principales candidatas son la senadora federal republicana Marsha Blackburn y la demócrata Jerri Green, concejal de la ciudad de Memphis.
La elección de la primera mujer asiático-estadounidense demócrata como gobernadora podría darse en Vermont, con Amanda Janoo —de padre malayo—, o en Oklahoma, con Cyndi Munson, exlegisladora estatal cuya madre nació en Corea del Sur. Nikki Haley, de padres originarios de India y exgobernadora republicana de Carolina del Sur, fue la primera mujer asiático-estadounidense en ocupar un cargo de gobernadora.
Casi 300 mujeres, incluidas algunas en funciones, se postulan para el Senado y la Cámara de Representantes federales, según datos documentados por el Centro para las Mujeres y la Política Estadounidense de la Universidad de Rutgers.
Entre ellas se encuentra la demócrata Juliana Stratton, en Illinois, quien derrotó al republicano Don Tracy el martes. Stratton, la actual vicegobernadora, sucederá al senador demócrata Dick Durbin, quien se retira. Junto con su colega demócrata, la senadora Tammy Duckworth —cuya madre era tailandesa descendiente de chinos—, convertirán a Illinois en el primer estado representado por dos senadoras no blancas. La victoria de Stratton también significa que habrá tres mujeres negras sirviendo en el Senado.
HLL