Como se había contemplado, 2025 fue un año complicado para Guanajuato y para México. Y, con la llegada de Donald Trump para su segundo periodo en la Presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero, también para el mundo entero.
En Guanajuato, la lucha por la igualdad de derechos fue uno de los temas fundamentales y, después de varios intentos, finalmente el 4 de diciembre se logró en el Congreso la aprobación de los matrimonios igualitarios y la prohibición de las llamadas “terapias de conversión”.
También atestiguamos durante el año una significativa reducción de la violencia homicida, lograda -según las autoridades- por una colaboración más eficaz y por varias capturas anunciadas el 21 de marzo, que de otra forma hubieran pasado desapercibidas, pero cuyo impacto fue evidente.

Pero basta repasar lo ocurrido para darse cuenta de que es pronto para echar las campanas al vuelo, sobre todo después de que durante 2025 se registraron varias masacres que afectaron a grupos religiosos, una circunstancia sin precedentes en el estado. Y junto con la indudable buena noticia del descenso de la violencia en Celaya, queda pendiente la de Irapuato, que se exacerbó en la parte final del año.
Parte fundamental de esa colaboración de la que se habla es una nueva sintonía entre Guanajuato y la Federación, mérito indiscutible de la gobernadora Libia García y de la presidenta Claudia Sheinbaum. Y se percibe no solo en materia de seguridad, la más sensible para los guanajuatenses.
Basta comparar el trato que el estado recibió durante el sexenio pasado con lo ocurrido en este, en el que a Guanajuato se le ha contemplado en proyectos nacionales, como el Acueducto Solís-León, y se han frenado los cuestionamientos sistemáticos que venían desde Palacio Nacional.

Pocos sectores han percibido esto con mayor claridad que el de la industria zapatera, cuyas inquietudes han sido atendidas y se han traducido en disposiciones oficiales que han cambiado la perspectiva para el futuro inmediato.
En el ámbito nacional, tal vez el optimismo no sea tanto. Están por verse los efectos que tendrá la reforma al sistema judicial, un proceso muy cuestionado que tuvo su culminación con una elección salpicada por los acordeones y que llevó a posiciones sensibles a muchos que, por lo menos, carecen de la preparación necesaria.
La preocupación por la violencia no es solo de Guanajuato. Frente a los avances logrados durante el año, quedan pendientes manifestaciones que no han podido superarse, como la falta de control en algunas zonas del país y las extorsiones.

Sobre el impacto del crimen en la política, la conmoción nacional por el asesinato del alcalde Carlos Manzo fue el ejemplo más evidente de lo que sigue pendiente.
En el mundo, finalmente, todo se puede esperar. Un repaso detallado de los 12 meses de 2025 deja en evidencia el carácter volátil e impredecible del presidente Trump, cuyo impacto en las relaciones con México seguirá presente, a pesar de la habilidad mostrada hasta ahora por nuestra Presidenta.
Los conflictos en curso en el planeta difícilmente llegarán a su fin, especialmente el de Medio Oriente, y otros nuevos seguramente surgirán. Habrá que encarar 2026 con atención y, pese a todo, con esperanza.
JB