Manuel Doblado, Gto.- En el corazón del Área Natural Protegida Las Musas, en Manuel Doblado, el sonido del agua y la vegetación conviven con una realidad cada vez más evidente: el aumento de visitantes ha convertido el sitio en una zona de alta presión ambiental, donde la conservación depende de la planeación, la infraestructura y la participación comunitaria.
De acuerdo con autoridades municipales, el lugar pasó en pocos años de ser un destino local para consolidarse como uno de los principales puntos de ecoturismo de la región.
Según estimaron, entre noviembre de 2025 y abril de 2026, más de 25 mil personas recorrieron sus senderos, pozas y áreas recreativas. Solo en la última temporada vacacional se registraron picos de hasta 9 mil 500 visitantes en un mes, reflejo de su creciente atractivo y de la presión sobre el entorno natural.
Este crecimiento ha generado beneficios económicos, pero también alertas dentro del Consejo Técnico del área, que celebró su Décima Cuarta Sesión Ordinaria en el sitio. El tema central fue cómo evitar que la actividad turística supere la capacidad de carga ecológica.
El diagnóstico del comité ciudadano reconoce avances en la gestión, como mejoras en señalización, capacitación del personal, atención a visitantes y acciones de educación ambiental. Sin embargo, persisten retos estructurales que requieren intervención coordinada y sostenida.
En entrevista con AM, el alcalde Gustavo Adolfo Alfaro Reyes señaló que el desafío ha evolucionado: ya no se trata únicamente de posicionar a Las Musas como un destino turístico, sino de garantizar que su crecimiento sea compatible con los límites del entorno natural.
Se busca que esta ANP siga siendo parte del turismo de Manuel Doblado, poniendo especial interés en minimizar el impacto ambiental y maximizar el beneficio para las comunidades locales”, indicó.
Los proyectos que se llevarán a cabo en este 2026 en Las Musas atenderán criterios de educación, conservación y sustentabilidad, de la mano con la participación de la población local y las autoridades estatales involucradas”, agregó.
Uno de los ejes, explicó, es la mejora de infraestructura: rehabilitación de áreas de descanso, accesos a zonas de preparación de alimentos, fortalecimiento del manejo de residuos y ampliación de servicios básicos, con el fin de ordenar la afluencia y reducir el impacto en el ecosistema.
En este contexto, indicó que la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA) y la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) propusieron reforzar la formación de los actores clave dentro del área. Entre las acciones planteadas están la capacitación de guardabosques, visitantes y cocineras locales, así como la promoción de actividades como la observación de fauna, jornadas de reforestación y recorridos guiados.
Asimismo, compartió que se propuso el impulso del uso de plataformas digitales para mejorar la difusión, gestionar el flujo de visitantes y fomentar una experiencia más ordenada y responsable.
A estas medidas se suman acciones técnicas como el monitoreo del acuífero, podas sanitarias y vigilancia de posibles contaminantes, orientadas a la salud del ecosistema a largo plazo.
Por lo que, el reto en Las Musas tanto para autoridades como ciudadanos es equilibrar la conservación de un ecosistema frágil con la presión del turismo sin comprometer su futuro.
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