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Guanajuato.- Ni la distancia, ni la diferencia horaria, ni la falta de picante impiden que la fiebre mundialista se sienta en el corazón de los jóvenes guanajuatenses. Para los estudiantes de la Universidad de Guanajuato (UG) y del Tecnológico Nacional de México (TecNM) en Celaya que se encuentran actualmente de intercambio en el extranjero, el Mundial se ha convertido en el mejor antídoto contra la nostalgia.

Lejos de sus hogares, estos jóvenes no solo han encontrado la forma de mantener viva la tradición del balompié nacional, sino que han logrado contagiar su pasión a compañeros de los cinco continentes, transformando sus residencias estudiantiles en auténticas sucursales de la afición mexicana.

El “Cielito Lindo” retumba en Colombia

En Villavicencio, Colombia, Andrea Cuellar, del TecNM Celaya. Foto: Cortesía TecNM Celaya.

Para Naomi Camila Escamilla, estudiante de Mercadotecnia de la UG campus Celaya-Salvatierra que cursa el último mes de su intercambio en Cali, Colombia, el torneo ha sido la oportunidad perfecta para demostrar que el futbol une fronteras.

El primer partido lo vi con mis amigos en nuestra residencia. Cada uno llevó snacks típicos de sus países y, como el futbol une familias, estudiantes de Alemania, Francia, Italia, Argentina, Paraguay, Estados Unidos y Colombia se juntaron para apoyar a México”, relató Camila con emotion.

A sus 22 años, aseguró que junto a otros compañeros representaron dignamente al país cantando a todo pulmón el “Cielito Lindo”, una experiencia que, a pesar de la distancia, la hace “sentirse más cerca de casa”.

En la misma nación sudamericana, pero en la ciudad de Villavicencio, Andrea Cuellar, alumna de séptimo semestre de ingeniería Mecatrónica en el TecNM Celaya, coincidió en que la pasión por el fútbol ayuda a amortiguar la ausencia.

Se siente la emoción en las calles, en la universidad y en los restaurantes”, comentó.

Para Andrea, los partidos son la excusa ideal para compartir su cultura, aunque admitió extrañar la “emoción colectiva” de las aulas mexicanas, donde todos portan la playera verde, además de las reuniones familiares and la comida.

Entre la pasión y el “asado” estudiantil

Edgar González Campa, del TecNM Celaya. Foto: cortesía TecNM Celaya.

En San Juan, Argentina, el contexto es doblemente futbolero. Edgar González Campa, estudiante de décimo semestre de Ingeniería Mecatrónica del TecNM Celaya, vive el torneo en una de las naciones más apasionadas por este deporte.

Aquí se vive de una manera muy especial, muy familiar, y están seguros de que podrían ser bicampeones”, explicó Edgar.

Sin embargo, el ambiente en su residencia no se queda atrás: junto a estudiantes de Perú, Uruguay, Paraguay, Brasil y Colombia, se reúnen en las habitaciones para disfrutar los partidos como si estuvieran en casa, cocinando juntos y compartiendo culturas.

A pesar de haber construido lo que él define como “una familia distinta” en el extranjero, Edgar confesó la falta que le hacen los suyos y un detalle vital de la gastronomía nacional: “El picante no lo he encontrado acá; disfruto su gastronomía, pero sí extraño la mía”.

La “chispita” mexicana conquista Francia

En Francia, Natalia Moya Muñoz, del TecNM Celaya. Foto: Cortesía TecNM Celaya.

Al otro lado del Atlántico, en Europa, la nostalgia se transforma en orgullo. Natalia Moya Muñoz, estudiante de ingeniería Industrial en el TecNM Celaya, vive el Mundial en Francia con una mezcla de emociones encontradas.

A pesar de la tristeza que a veces le provoca ver a la distancia cómo sus amigos se reúnen en México, Natalia encontró en el club internacional y en el bar de su escuela el refugio perfecto. El día de la inauguración, el espíritu mexicano inundó el Viejo Continente.

Ese día, de verdad, todos mis compañeros alemanes, holandeses, franceses, españoles, eran mexicanos. Se sentía esa hermandad por apoyar a México“, destacó Natalia.

Para ella, el ser mexicano es una identidad imposible de ocultar. “Me encanta llevar esa chispita de lo que es México, una chispa que no se puede explicar, pero se sabe cuál es. A todos lados me encanta enseñar palabras nuevas que solo nosotros decimos y que no se pueden traducir“.

Mientras el torneo avanza, estos cuatro universitarios continúan portando los colores nacionales en las aulas del mundo, demostrando que no importa qué tan lejos se esté de la patria, el orgullo y el apoyo a la selección trascienden cualquier coordenada geográfica.

AAK

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