Silao.- A un mes de que dos potentes sismos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el norte de Venezuela, el pasado 24 de junio, José Plácido Quevedo Reyes, policía segundo en el Municipio de Silao, regresó al país tras participar con un grupo de mexicanos en ese país en una misión de búsqueda y rescate.

El oficial formó parte de la delegación de rescate conocida como la Brigada Mex 21, conformada principalmente por la UBAN, Unidad BREC de Apoyo Nacional, que trabajó en la región de La Guaira, a lo largo de una semana, a partir del 1 de julio.

A José y su brigada los asignaron a la localidad costera de Caraballeda, en un suburbio llamado “Los Corales”.

Les tocó revisar los edificios llamados El Collado, Vista Mar, Tamiami y Coral, construcciones que en cuestión de segundos quedaron prácticamente desintegradas, atrapando bajo toneladas de material de construcción a sus habitantes.

José Plácido Quevedo Reyes, policía segundo en el Municipio de Silao. Foto: Mary Ochoa.

Lo que nosotros nos encontramos en Venezuela fue algo sorprendente, puesto que para donde volteábamos veíamos estructuras colapsadas y no eran edificios de cinco pisos, eran edificios hasta de 20 pisos, por lo cual todavía está un poco más impresionante la escena”, comentó en entrevista.

El saldo oficial de víctimas reconocido por el Gobierno de Venezuela a este viernes es de 5 mil 398 personas fallecidas y 16 mil 740 lesionadas, así como 6 mil 462 personas rescatadas con vida entre los escombros; 190 edificios cayeron colapsados.

Como parte del grupo BREC —Brigada de Rescate en Estructuras Colapsadas—, eran apoyados con binomios caninos, además de tecnología, lo que les permitió identificar a algunas víctimas. Él y su equipo pudieron recuperar los cuerpos de tres y apoyar en la localización de entre 13 y 20 víctimas más.

Cuando llegamos al edificio Corales se encontraban trabajando algunos ciudadanos, lo que hicimos fue darles un curso súper exprés, en cinco minutos entendieron, comprendieron lo que nosotros queríamos realizar, se apegaron a nuestras indicaciones y eso fue parte del éxito, en poder recuperar esas dos víctimas humanas y un animalito (…) eran una pareja, los encontramos abrazados junto con el perrito”.

Los padres de la joven fallecida les agradecieron de corazón, porque al menos tuvieron paz y certeza de dónde estaba su familiar. Pero durante todo su tiempo de labores, recibieron el aplauso y reconocimiento de la gente.

“Desde que nos llevaban de comer, para alimentarnos, en las charolitas nos ponían algunas frases”.

Autocuidado

Un comunicado de prensa del Municipio de Silao, del 1 de julio, detalla que la convocatoria a rescatistas la realizó la Embajada de México, buscando la preparación y experiencia de la BREC, a donde pertenece José Plácido Quevedo, quien se sumó al contingente, integrado por diez especialistas provenientes de distintas partes del país.

Las acciones se desarrollaron en coordinación con las autoridades venezolanas y conforme a la metodología internacional de operaciones de búsqueda y rescate.

Nos acompañó un especialista del Instituto de Geología de la UNAM, el cual estuvo en todo momento al lado de nosotros, es parte del equipo UBAN también y él en cada momento nos iba explicando cada parte de la estructura”, dijo José Plácido Quevedo.

También advirtió que la misma gente de Venezuela reconoce que allá no existe la cultura de la Protección Civil, al menos con los sismos: no sabían qué hacer cuando sonaron las alertas en los teléfonos celulares.

Los venezolanos les comentaban a los rescatistas que México lleva una delantera de 30 años en el tema, con un Servicio Sismológico y alertas tempranas que minimizan el riesgo de víctimas mortales, algo que deberán empezar a reforzar allá.

En Protección Civil, dijo el oficial, lo importante es generar la cultura de prevención en todos los ámbitos, respetar la regla del “no corro, no grito y no empujo”, y en una emergencia, hay que considerar aplicar el repliegue, es decir, cuando ya se está arriba de cierto número de pisos, lo más conveniente es ir hacia arriba, no salir.

El día a día

En Silao, Quevedo es el encargado de la Unidad Policial Especializada en Prevención y Atención de la Violencia de Género (UPEPAV), de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Silao, unidad que consta de 12 personas. Entre sus actividades regulares está atender casos principalmente de violencia familiar. Y agradeció el apoyo de las autoridades de Silao, que apoyaron su decisión de acudir a Venezuela.

El policía también habló de su preparación previa para el rescate en construcciones colapsadas: no solamente son cuestiones técnicas, también se necesitan conocimientos en primeros auxilios y la preparación mental, antes, durante y después de este tipo de apoyos. Explicó que al regresar, además del “briefing” final, donde los rescatistas, de manera interna, comentan y procesan las experiencias vividas, ya pudo platicar con un psicólogo para liberar la tensión que implicó, pues como rescatista tiene clara la importancia de la salud mental.

Quevedo Reyes es Técnico Superior Universitario en Seguridad Pública y cuenta con formación policial. Desde hace unos 25 años se ha estado capacitando en temas de rescate, cuenta con una certificación como Técnico en Atención Médica Prehospitalaria, Buzo de Rescate y desde 2015 ha ido perfeccionándose como especialista en Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas por la Unidad BREC de Apoyo Nacional.

Asimismo, se desempeña como comandante en jefe de Bomberos Veteranos de Celaya A.C.

El estar ya en una situación real donde escuchas a las personas que te están pidiendo a sus familiares, es totalmente distinto a un curso. Sin embargo, en los cursos pues nos preparan para eso, para estar atentos ante cualquier situación que se pueda llegar a presentar, alguna réplica, incluso algún terremoto en el momento en el que estemos trabajando”.

Contó que incluso les tocó una réplica de magnitud 2.1, por fortuna solo tuvieron que desalojar, sin incidentes, gracias a las técnicas de apuntalamiento de estructuras que han desarrollado gracias a un colega de Chile, Dante Nacia.

“Desde los 15 años estoy trabajando en el ambiente de las emergencias (…) lo que me motiva es siempre el aportar algo a la sociedad. Yo vivo con la frase de ‘Quien no vive para servir, no sirve para vivir’”.

A lo largo de mi carrera como buzo he tenido aproximadamente 30 rescates y obviamente se les entrega el cuerpo a las familias y eso es algo que a nosotros nos satisface, el poder darle a la familia lo que tanto quieren, a un familiar”.

AAK

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