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Guanajuato.- El uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos entre estudiantes de primaria y secundaria se ha consolidado como un hábito común; sin embargo, representa un reto constante para directivos y docentes debido a las distracciones que ocasiona tanto en horario de clases como en periodos de receso.

Leticia Núñez Torres, directora de la sección secundaria del Instituto Agazzi, explicó que en el plantel se han establecido acuerdos internos mediante el Consejo Técnico para solicitar a los alumnos que mantengan sus dispositivos guardados en las mochilas durante la jornada escolar.

“Nosotros siempre en las sesiones de Consejo Técnico hacemos acuerdos. El acuerdo fue no retirarles el dispositivo, sea teléfono, iPad o tablet, pero sí solicitarles que lo mantengan guardado porque la realidad es que como distractor es bastante fuerte”, precisó.

De acuerdo con Núñez Torres, entre el 97 % y el 98 % de los estudiantes de secundaria cuentan con un teléfono celular. La directiva señaló que el uso se intensifica durante los recesos, momento en que los alumnos argumentan su derecho a utilizarlo por estar fuera de clase.

No obstante, advirtió que esta práctica limita la convivencia, la actividad física y la interacción entre compañeros, e incluso ocasiona que algunos estudiantes omitan consumir sus alimentos por permanecer atentos a las pantallas.

Indicó que en reuniones con padres de familia se aborda el tema, donde los tutores suelen justificar la entrega del equipo como un medio directo de comunicación ante cualquier eventualidad o malestar físico.

Respecto a los nuevos lineamientos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para limitar el uso de dispositivos móviles en aulas y recesos, la directora del Instituto Agazzi aclaró que el plantel se encuentra a la espera de las instrucciones oficiales correspondientes.

Los niños no podrán utilizar los celulares en su jornada escolar. Foto: Salma Hernández

Escuelas privadas

Ernesto Pérez Castro, presidente de la Federación de Escuelas Particulares de León, señaló que varias instituciones privadas han comenzado a regular el uso de aparatos electrónicos por iniciativa propia.

Pérez Castro destacó que, si bien los dispositivos cuentan con utilidad didáctica, en niveles como primaria resulta cuestionable su presencia durante el recreo.

Dijo que la normativa federal no contempla una prohibición absoluta, sino su aprovechamiento con fines pedagógicos bajo planeación docente, al tiempo que exhortó a los padres a reflexionar sobre la edad adecuada para proporcionar teléfonos, tabletas o relojes inteligentes a sus hijos.

Madres de familia respaldan la regulación

Entre las madres de familia prevalece un respaldo a las restricciones dentro de las aulas, priorizando el enfoque académico, pero manteniendo canales abiertos para emergencias.

Juana, madre de dos alumnos de secundaria, compartió que sus hijos disponen de equipos básicos destinados únicamente para casos de urgencia: “Me parece bien que regulen el tema de los celulares porque los puede distraer en las clases y no ponen atención”, comentó.

Jocelyn Alejandri, madre de un estudiante de primer año de secundaria, señaló que su hijo no lleva teléfono a la escuela y respaldó los protocolos escolares, como el resguardo temporal de equipos en recipientes al inicio de la jornada escolar para evitar distracciones durante el horario lectivo.

La SEG analiza si los celulares serán resguardados en áreas destinadas para ello o los niños los mantendrán en sus mochilas. Foto: María Espino

En Irapuato hay dudas sobre emergencias y resguardo

A partir del 3 de noviembre, los estudiantes del País deberán dejar sus teléfonos celulares fuera de las aulas. Esta medida, orientada a evitar distracciones y promover entornos de aprendizaje seguros, ya genera dudas entre padres de familia y docentes, principalmente en relación con la atención de emergencias, el resguardo de los dispositivos y el uso de la tecnología como herramienta didáctica.

El martes 22 de septiembre, el Gobierno Federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el “Acuerdo nacional para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional”.

El acuerdo fue aprobado por unanimidad por las autoridades educativas de las 32 entidades en el seno de la Conferencia Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu).

La disposición establece un plazo de 30 días posteriores a su publicación para realizar asambleas informativas con padres, tutores y docentes, mientras que los gobiernos estatales contarán con 180 días naturales para adecuar su normativa local.

En la escuela Francisco Márquez, del municipio de Irapuato, docentes consultados se manifestaron a favor de regular los dispositivos móviles al considerar que, sin supervisión adecuada, representan un distractor recurrente e incrementan factores de riesgo.

“Estamos a favor, pues el uso inadecuado de medios tecnológicos como el celular, al no tener una supervisión adecuada y personalizada. Moderar su uso y posesión disminuye el riesgo de accidentes, violencia y ciberbullying. A su vez, reduce los factores distractores para el alumnado”, sostuvo el profesor Juan.

Como parte de la implementación de la prohibición de celulares en las escuelas, comités de participación escolar realizarán revisiones periódicas mediante el protocolo de “operación mochila” durante el ciclo lectivo para verificar que los estudiantes no ingresen con teléfonos a las aulas.

No están convencidos

Sin embargo, entre las familias existen posturas divididas. Mientras algunos padres respaldan la restricción total para fomentar la concentración escolar, otros consideran que el dispositivo es un recurso de consulta e investigación que no todos los hogares pueden sustituir con equipos de cómputo.

“Es bueno que los jóvenes no se distraigan en el celular cuando hay clases, pero también se debió pensar mejor, porque el celular no es únicamente para ver redes sociales o chatear, sino que ahí pueden investigar algo de la misma clase”, opinó Julio Ramírez, padre de familia.

A las inquietudes sobre la localización mediante GPS y la atención a urgencias médicas o familiares se suma el reto logístico sobre el resguardo físico de los equipos y la delimitación del uso pedagógico de dispositivos móviles por parte de los propios profesores dentro del salón de clases.

La aplicación operativa definitiva dependerá de las reglas específicas que cada entidad y plantel definan durante los próximos meses.

En Celaya explican medida

Para el sector educativo particular de la región, el acuerdo nacional para la regulación de celulares en las aulas no representa una prohibición drástica, sino una adecuación oportuna para favorecer el aprendizaje, la concentración y la salud integral de los estudiantes.

El presbítero Tadeo Antonio Morales Vázquez, director del Instituto Don Vasco, en Apaseo el Grande, y presidente de la Federación de Escuelas Particulares de Celaya, organismo que agrupa a alrededor de 40 colegios afiliados a la Confederación Nacional de Escuelas Particulares, afirmó que la medida que entrará en vigor el 3 de noviembre reforzará las dinámicas de control que ya se implementaban en diversos planteles privados.

“Sí creo que es una iniciativa que viene a favorecer mucho el aprendizaje con los alumnos. Los medios electrónicos, aunque pueden ser una gran herramienta para la educación, creo que también tienen que irse encaminando y canalizando de manera que se ocupen adecuadamente para los procesos de enseñanza.

“Más que restricción, yo sí lo llamaría como esta adecuación que viene de alguna manera a fortalecer el impulso por la educación”, expuso Morales Vázquez.

El directivo consideró que la propuesta es especialmente atinada al centrarse en la educación básica, donde los menores requieren mayor regulación, a diferencia del nivel bachillerato, donde los estudiantes cuentan con mayor madurez para autorregularse.

“Las pantallas no son malas en sí mismas; sin embargo, creo que en lo que no hemos educado es en el uso correcto de estos aparatos”, mencionó.

Sobre el impacto operativo que tendrá la norma federal, el representante de las escuelas particulares explicó que en planteles como el Instituto Don Vasco ya se aplica de forma cotidiana el resguardo de equipos móviles.

“Por lo menos en la escuela que yo dirijo, los celulares no son una opción para las clases. De alguna manera, cuando llegan los estudiantes se les recogen los celulares y al salir se les regresan. Es una regla que ya la tenemos desde antes y creo que muchas escuelas van por el mismo camino”, detalló.

Morales Vázquez diferenció el uso del teléfono celular personal, el cual suele ser empleado principalmente para redes sociales, del uso de herramientas como tabletas o iPads, las cuales se integran exclusivamente con fines pedagógicos.

En cuanto al manejo de emergencias o eventualidades familiares durante la jornada escolar, precisó que la vía de comunicación se ha mantenido de forma estricta por los canales institucionales.

“Por ejemplo, aquí en el colegio, el contacto directo es con nosotros. Si el alumno en algún determinado momento sufre algún accidente o se siente mal, nosotros somos los responsables, somos el primer canal y el canal correcto. Los papás mismos saben que los alumnos no tienen acceso a su celular durante el periodo de clases”, precisó.

El presidente de la Federación destacó que entre los principales beneficios de esta regulación están el cuidado de la salud visual, la protección de la salud mental y la reducción de distracciones en las aulas. Añadió que la normativa se socializará formalmente con los padres de familia en las reuniones periódicas del plantel.

Laura Ramírez, mamá de un alumno de nivel secundaria, consideró indispensable la medida para proteger a los menores.

“Es muy importante que se aplique esta regla en todas las escuelas. Hoy en día los niños se la pasan pegados al celular; alejarlos de las pantallas durante sus horas de clase les ayuda a concentrarse mejor, a convivir con sus compañeros”, concluyó.

Debaten padres sobre efectividad en Guanajuato capital

Padres de familia y docentes debaten sobre la efectividad de restringir el uso de teléfonos celulares en los planteles escolares para reducir distractores y riesgos digitales.

Mientras las familias cuestionan cómo implementar la norma sin aislar a los estudiantes de la realidad tecnológica, maestras frente a grupo advierten sobre el impacto de la dependencia a las pantallas en el rendimiento académico y la salud emocional dentro del aula.

Para mamás como Yadira Ruiz, la responsabilidad de guiar en el consumo digital recae en el hogar y en la escucha activa de niños, niñas y adolescentes.

“No podemos evitar que los niños y las niñas usen la tecnología, son herramientas que están a su alcance. Nos corresponde como padres y madres de familia estar al pendiente de lo que consumen. Tienen derecho a tomar decisiones informadas, éticas y responsables siempre y cuando les demos las herramientas necesarias”, comentó la señora, quien argumenta que el teléfono le permite mantener comunicación constante con sus hijas.

Lucrecia Martínez consideró que la medida ayuda a aminorar distractores, aunque expresó dudas sobre la operatividad del plan: “Me parece adecuada la medida, sin embargo, lo que me preocupa son los mecanismos de control. ¿Cómo les van a retirar los dispositivos al entrar? ¿Les revisarán las mochilas o solo actuarán si ‘cachan’ algún celular?”.

En contraste, la profesora Claudia Lozano, docente de secundaria y bachillerato, respaldó la regulación al calificar de “falacia” que el dispositivo sea indispensable para el aprendizaje o la comunicación diaria dentro de la escuela.

“Como docente, es un problema muy grave la adicción al teléfono y el estar jugando en línea. Se pierden muchos minutos llamando la atención o pidiendo que guarden sus celulares, lo cual acaba en molestia, aburrimiento o ansiedad en los alumnos al no tener el teléfono para copiar y pegar información.

“Honestamente, no se usa en las aulas como herramienta, sino para platicar, jugar o escuchar música”, sostuvo la maestra Lozano, quien añadió que la mayoría de los planteles públicos ni siquiera cuentan con infraestructura o conectividad adaptada a la tecnología.

Es insuficiente, dice UNPF

La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) reconoció los esfuerzos de las autoridades por elevar la calidad educativa mediante la restricción del uso de celulares en las escuelas; sin embargo, advirtió que la disposición resultará insuficiente si no se acompaña de una estrategia integral y del involucramiento activo del entorno familiar.

“En un contexto de rezago educativo profundo, con dificultades de atención, memoria, creatividad, interacción presencial y regulación emocional documentadas por el propio personal docente, una regulación de uso de dispositivos, por sí sola, no restablece la autoridad pedagógica ni cierra brechas de aprendizaje”, afirmó el presidente nacional de la UNPF, Israel Sánchez Martínez.

El dirigente señaló que retirar los dispositivos móviles no basta para fortalecer la figura docente si la medida carece de una normativa clara y de herramientas pedagógicas que eviten vacíos operativos en los planteles. Puntos que, de no atenderse, podrían complicar la labor en las aulas.

El delegado de la UNPF en Guanajuato, Juan Manuel Arroyo Cárdenas, enfatizó que la restricción del uso de celulares debe ir acompañada de una formación coordinada entre los hogares y las instituciones educativas, pues la exposición a pantallas y redes sociales trasciende el horario escolar.

“Ninguna regulación escolar será sostenible sin la adecuada sensibilización y apoyo de los padres de familia. El uso de dispositivos no se limita al horario escolar: se extiende a la casa, a las redes, a los momentos de ocio y a las dinámicas familiares”, puntualizó el delegado estatal.

Arroyo Cárdenas propuso establecer esquemas permanentes de diálogo entre la escuela y el hogar para acordar límites coherentes en casa, como restricciones de horarios y uso de redes sociales.

Urgió a trazar una ruta didáctica con programas educativos y contenidos adecuados que fortalezcan el aprendizaje en lectura, escritura y matemáticas ante los rezagos evidenciados en evaluaciones como la prueba PISA.

La organización hizo un llamado a las autoridades educativas para abrir canales de participación efectiva con la comunidad escolar, evaluar periódicamente los resultados de la norma y diseñar políticas integrales que atiendan tanto el uso de la tecnología como el bienestar y las condiciones de aprendizaje de los estudiantes.

HLL

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