Guanajuato.- Violeta Ramírez vive en el rancho Bajío de Bolas Blancas, en León, y cada vez que requiere atención médica acude al consultorio de Farmacias Similares ubicado sobre la avenida Miguel Alemán, debido a que no cuenta con afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Consideró que estos consultorios son una mejor opción por sus costos accesibles y porque la atención es más oportuna en comparación con los tiempos de espera del Seguro Social.
En Guanajuato hay una población total usuaria de servicios de salud de 6 millones 304 mil 777 personas, de las cuales 4 millones 946 mil 944 están afiliadas a algún servicio público de salud, según reportó la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En 2025, cerca de uno de cada cuatro guanajuatenses reportó no estar afiliado a ningún servicio público de salud, como IMSS, ISSSTE o Pemex.
Sin embargo, la afiliación no garantiza que las personas se atiendan en la institución de la que son derechohabientes, pues algunas deciden recurrir a consultorios de farmacias o a médicos particulares.
“Mi hija tiene unas ronchitas en su cuerpo por estrés, por eso venimos. El servicio que ofrecen en este consultorio me parece muy bueno. El doctor atiende muy bien, siempre venimos con él. Entre el medicamento y la consulta me gasté 300 pesos. Está mal que en el Seguro no haya medicamentos, porque a veces uno no tiene dinero ni para la consulta. Cuando trabajaba en una empresa de calzado sí tuve IMSS, pero ya hace muchos años. Nunca lo usé porque no estaba enferma de nada”, recordó en entrevista con AM.

Derechohabientes del IMSS prefieren pagar consultas en farmacias
AM solicitó una postura sobre el tema a la Delegación del IMSS en Guanajuato; sin embargo, no obtuvo respuesta. También buscó vía WhatsApp al delegado del IMSS en la entidad, Eusebio Rosales Partida, pero tampoco respondió.
Verónica Mares Negrete es derechohabiente del IMSS, pero prefiere acudir a un consultorio de Farmacias Similares ubicado en la avenida Miguel Alemán porque los precios son accesibles y considera que recibe atención médica de calidad.
En entrevista con AM, compartió que su Unidad de Medicina Familiar (UMF) es la número 53, a la cual acudió por última vez hace un mes para recibir medicamento controlado para la depresión.
Sin embargo, el pasado 14 de octubre decidió acudir al consultorio particular porque sospechaba que tenía hipertensión arterial y buscaba un diagnóstico oportuno, sin perder tiempo esperando ser atendida en el Seguro Social.

“Cuento con IMSS, pero me gusta más venir a Farmacias Similares ya que tienen buenos doctores que son muy acertados en el tratamiento de nuestras enfermedades. Es un poco más barato que en otras farmacias y me gusta porque hay promociones.
“Vine a consulta porque me he sentido mal, se me ha subido la presión. El doctor me dio medicamentos para los mareos y el dolor de cabeza, y me mandó a hacer unos estudios de laboratorio para traérselos y diagnosticar si es presión alta o saber qué otra enfermedad puedo tener”, platicó.
Comentó que cotizará el costo de los estudios en los laboratorios de Farmacias Similares o en otros establecimientos particulares para comparar precios y elegir la mejor opción para su economía.
“En el Seguro prácticamente es perder el tiempo todo el día: a veces nos mandan a Unifila y no nos toca la atención. La mayoría de las veces los doctores son muy déspotas y groseros, y la verdad prefiero evitar recibir un mal servicio. Es mejor pagar por una buena atención”, opinó.
“En el IMSS el doctor no me hace caso”
Ana Isabel Díaz, al igual que Verónica Mares, es derechohabiente del IMSS en la UMF número 53; sin embargo, su opción para tratar un dolor articular en las manos y los síntomas de la menopausia es el consultorio de una farmacia.
“Vengo a Farmacias Similares porque me duelen los huesos de mis manos y pensé que en el Seguro el doctor me iba a mandar a hacer una placa o algo, pero no. Desde hace dos años estoy con este malestar; a veces no aguanto el dolor, pero el doctor no me hace caso y me dice que me ponga fomentos de agua caliente. Me atiende mi médico familiar, no me ha referido con el especialista y me dice que no me puede dar ningún medicamento porque soy hipertensa y porque ya me diagnosticaron prediabetes”, contó en entrevista con AM.
Ana Isabel, usuaria habitual del establecimiento en la avenida Miguel Alemán, dijo que con frecuencia compra medicamento para la presión alta a un costo de 160 pesos. El miércoles 14 de octubre adquirió también un tratamiento que su hermana le recomendó para la menopausia.
Finalmente, compartió que su esposo lleva año y medio esperando una cirugía de brazo en el IMSS, motivo por el cual se encuentra incapacitado. La explicación que les dan sobre el retraso es la falta de insumos y médicos.
“Se le reventó un nervio; no recuerdo cómo le dicen a lo que él tiene, pero nos dicen que no hay medicamentos ni quién lo opere. En el Seguro ya no hay doctores como antes: hoy vas y las enfermeras están con el teléfono, no te hacen caso y en lugar de atender a la gente están platicando”, lamentó.
Casi uno de cada cuatro guanajuatenses, sin afiliación reportada
Asimismo, la Encuesta Intercensal informó que el IMSS en Guanajuato concentró el mayor porcentaje de las personas afiliadas, con el 48.7%, seguido del ISSSTE, con el 5.64%.
En menor medida, las instituciones de Pemex, la Defensa o la Marina concentraron el 0.73% de la población afiliada; el IMSS-Bienestar, el 0.40%, mientras que el 2.80% de la población con alguna afiliación refirió otra institución no especificada.
Cabe destacar que el 38.26% de las personas que dijeron estar afiliadas a un servicio de salud reportó afiliación a un centro de salud, hospital o instituto público de salud, federal o estatal.
Solo el 5.94% del total de las personas afiliadas dijo contar con un seguro privado de gastos médicos.
Avanza cobertura, pero retrocede protección efectiva
Ante estos resultados, el diputado federal panista Éctor Jaime Ramírez Barba advirtió que en México disminuyó la proporción de personas que se reconocen como afiliadas a un servicio público y aumentó la dependencia de consultorios privados y farmacias.
Precisó que la afiliación declarada a algún servicio de salud cayó del 82.2% al 72.5%, es decir, que la población no identificada como afiliada pasó de 20.6 a 35.5 millones de personas.
En ese mismo periodo, la participación de los servicios públicos destinados a la población sin seguridad social como lugar habitual de atención disminuyó del 38.6% al 25.9%.
En contraste, los consultorios privados y los anexos a farmacias pasaron de atender del 23.1% al 33.3% de la población a nivel nacional, de 27.1 a 42.5 millones de personas. Solamente los consultorios de farmacia atienden ya a 18.6 millones de personas, apuntó Ramírez Barba.
“Esto no significa que toda la atención privada sea inadecuada, pero sí revela que millones de hogares están resolviendo necesidades de salud fuera de la red pública, frecuentemente con gasto directo y atención fragmentada”, señaló el legislador.
Afirmó que una parte de esta reducción en la afiliación se explica por el cambio institucional, ya que el Seguro Popular requería inscripción y padrón, mientras que el nuevo marco legal reconoce el derecho a recibir atención sin necesidad de afiliación previa.
Sin embargo, señaló que los datos muestran una paradoja: se reconoció un derecho más amplio en la ley, pero se debilitó el vínculo práctico entre millones de personas y una institución de salud identificable.
“México avanzó en la cobertura contributiva, pero retrocedió en la protección efectiva de la población sin seguridad social. La política pública debe dejar de medir únicamente anuncios, presupuestos o padrones y concentrarse en una pregunta elemental: ¿cada persona sabe cuál es su unidad de salud, puede llegar a ella, recibe atención y medicamentos sin empobrecerse?”, cuestionó.
El también secretario de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados destacó que la prioridad inmediata debería ser asignar a cada persona una unidad de primer nivel identificable y focalizar recursos en municipios rurales, indígenas y del sur-sureste del país, además de atender a los trabajadores informales de las zonas urbanas.
“La salud no se garantiza con una declaración de gratuidad. Se garantiza cuando el derecho tiene puerta, personal, medicamentos y respuesta”, manifestó.
Señaló que en la última década desapareció el Seguro Popular, se creó el Insabi y posteriormente el modelo IMSS-Bienestar, con la promesa de garantizar servicios gratuitos a toda persona sin seguridad social.
“El 13.2% de la población (alrededor de 17.2 millones de personas) no identifica ninguna institución a la cual recurrir. En un sistema que presume universalidad, esta cifra debe ser una señal de alarma”, advirtió.
Hospital MAC León atiende a más de 1,500 pacientes del sector público
En lo que va del año, el Hospital MAC León ha atendido a más de 1,500 derechohabientes del IMSS y pacientes de la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG) que fueron transferidos a esta unidad privada a través de servicios subrogados.
Así lo informó la doctora Susanne Agnes Smolinska, directora general del Hospital MAC León, quien explicó que se trató de pacientes que requirieron atención de alta especialidad.
Entre las atenciones que brindó el hospital están la terapia intensiva neonatal, la terapia intensiva de adultos, así como la atención de casos de infarto al corazón y urgencias neurológicas.
Aclaró que actualmente el hospital tiene convenios con el IMSS y la SSG para la subrogación de servicios, lo cual permite que los pacientes referidos por falta de médicos especialistas o saturación en las instituciones públicas no paguen por la atención.
“Estas atenciones están conveniadas: el paciente no puede llegar por su propia cuenta diciendo que tiene IMSS y que se va a atender aquí, porque tiene que ser algo que el instituto decide subrogar por sobrecarga de trabajo o falta de especialistas. En el sector privado nunca habrá una negación hacia la atención”, concluyó la directora general.
HLL