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¡Florece Cuévano!

Ciudadanos y políticos participan en tradicional fiesta.

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El Centro Hist

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“Esto lo hacemos por agradecimiento a la Virgen que nos cuida, a la gente del barrio que nos da trabajo y nos da de comer”, dice Julieta, una de las propietarias de la Cerámica Valdez, ubicada en el Barrio de San Luisito. Mientras reparte nieve y agua fresca a niños y adultos, ella dice no tener palabras para “darle gracias a la madre de Dios por todos los favores recibidos”.
La familia Valdez tiene la tradición de festejar a la Dolorosa y a su clientela desde hace 25 años. “Los abuelos iniciaron la costumbre de instalar un altar a la virgen, luego siguieron mis padres, y ahora nosotros seguimos el camino”.
Cerca de ahí se localiza la carnicería ‘La Crucita’, un negocio muy modesto, en el que desde hace 3 años se pone el altar y su dueño, Juan Antonio, regala fruta a los niños: “la idea es dar aunque sea un poquito, esto me hace sentir muy bien porque los niños salen contentos y ven a la Virgen”.
Entre mecánicos y hojalateros
También , dentro del Barrio de San Luisito se localizan las oficinas administrativas, taller y estacionamiento de los Transportes Urbanos Ávalos, ahí la fiesta fue entre mecánicos, hojalateros, choferes , familiares y usuarios.
La nieve fue elaborada por Ricardo Pérez, a quien le gusta le digan ‘El Chicharrón’. “Yo soy el que hace la limpieza de los camiones, y en mi tiempo libre soy nevero, por eso me encargaron elaborar unos cuantos kilos hoy. La hizo de nuez, mango, leche y limón.
Nieves mineras
Más adelante, en el Mineral de Cata, los trabajadores, sus familias y vecinos, hicieron una gran fiesta; “es nuestro día, aprovechamos para traer a la familia y para que la gente del barrio se familiarice con nosotros, sepa que somos parte de ellos”, dijo Fabián Moya, obrero de la planta de beneficio.
Él, junto con otros 2 compañeros, se unió al grupo de personas que repartían nieves, aguas frescas y paletas. Eran cientos los que se arremolinaban a las mesas. La puerta de la empresa minera fue abierta para permitir el acceso. Antes de los refrescantes obsequios, hubo una ceremonia religiosa.
Le ponen color a la fiesta
Desde muy temprano, la ciudad se llenó de flores naturales: rosas, alcatraces, crisantemos, dalias, crisantemos, girasoles y algunas exóticas.
De Silao, León, Querétaro, Guadalajara, Distrito Federal, Estados Unidos, Europa, y hasta de Japón, vinieron.
Yolanda Esparza cada año vende flores nada más en esta fecha. “Vivimos aquí, en La Venada, no nos dedicamos de lleno a este negocio, sólo lo hacemos para este día”.
Según ella, la venta es muy buena porque “comenzamos anoche y ahorita casi hemos vendido la mitad de la mercancía, esta es una buena temporada”.
De Querétaro, concretamente de Amealco, vino Victoria Rodríguez con toda la familia; “Guanajuato es un buen sitio para vender, sacamos todos los gastos, como por ejemplo, el alojamiento para los niños, la gasolina, el desgaste de nuestro vehículo, no podemos quejarnos, esta ciudad nos trata bien”.
Victoria trajo las exóticas: bengalas, eloísas, payasos, también rosas rojas.
Y de León, de la colonia Maravillas, llegó Yadira Escamilla con rosas, acapulcos, tulipanes, girasoles y los humildes claveles. Cada flor a 10 pesos, sólo los claveles, blancos o rojos, a 2 por 10 pesos.

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