Lucio Anneo Séneca fue un filósofo romano nacido en la provincia de Hispania. Séneca pertenece a la corriente filosófica del estoicismo, siendo uno de sus más famosos representantes.
Fue maestro de Nerón, quien cuando fue emperador, ordenó a su antiguo preceptor que se quitase la vida, cuando éste ya se había retirado de los asuntos públicos. Entre los años 62 y 64, Séneca mantuvo una intensa correspondencia con el procurador romano Lucilio. Sus cartas son una muestra de sus enseñanzas morales. Una de dichas cartas se refiere al método que Séneca usaba para leer.
Mil setecientos años antes de Arthur Schopenhauer, Séneca propuso que se debe leer al ritmo de cada quien y no por tiempos. Este filósofo romano mencionó que “… se lee de prisa y corriendo cuando todo se lee sin detenerse en ningún autor. Alimento que se recibe con tal precipitación, ni nutre ni aprovecha. Nada más contrario a una buena curación que el cambiar a menudo de remedios. Una herida no se cicatriza cuando se le aplican de continuo distintos aparatos. El árbol que se trasplanta a menudo no adquiere vigor. Nada es tan saludable que pueda serlo de cualquier modo.”
También propone una lectura basada en la calidad y no en la cantidad; él señaló que “Leer demasiados libros distrae, pero no enseña, Y ya que no pueden leerse todos, mejor contentarse con leer algunos.” Esto significa que una persona no podrá leer todos los libros que existen en el mundo, Muchos lectores tenemos libros pendientes de leer que, siendo honestos, no podremos leerlos todos, nos volvemos blibliomanos.
En lo personal, recuerdo que me angustié sobre eso y ya estaba planeando un horario para leerlos todos, pero sucedió lo que mencionó Séneca y Schopenhauer, casi no recuerdo nada de esos libros que leí de prisa. Por eso, decidí regresar a leer a mi ritmo, en los tiempos que pueda y sin que interfiera con otras actividades que tengo, ya sean laborales o de ocio.
En cuanto a leer diferentes autores, Séneca le comentó a Lucio lo siguiente: “Más me dirás que te gusta leer diversos libros para cambiar de lectura. Probar de todos los platos es indicio de un estómago cansado: la variedad de alimentos, lejos de nutrir, corrompe. Conviene por lo tanto leer los autores de justa nombradía, y si alguna vez se les deja para tomar otros, volver de nuevo a los mismos. Recoge cada día nuevos recursos contra la pobreza, contra la muerte, contra todas las calamidades. Saca de tus lecturas un pensamiento para cada día; tal es mi método: leo mucho y aprovecho algo.”
En lo mencionado en el párrafo anterior, como lector estoy de acuerdo en un 90%. Por lo general, cuando comienza esta afición a la lectura, uno devora libros de diversos autores y géneros literarios, e incluso pedimos recomendaciones. Con el tiempo, adquirimos una preferencia hacía determinados géneros literarios y de autores. Pero la regla que mencionó Séneca implica que sea rígida. Como lo mencioné en la entrega referente al método de lectura de Schopenhauer, leer a autores nuevos u otros géneros distintos a los que estamos acostumbrados, es un albur, porque podemos llevarnos una decepción o una gran satisfacción. En lo personal siempre se me ha dificultado leer poesía y no soy afecto al género de terror, sin embargo, eso no ha impedido que haya disfrutado de determinados poemas y de novelas y cuentos de terror.