León.- Mateo Santiago soñaba con ser millonario para construir casas y ayudar a las personas en situación de calle. Pero hace un año ese sueño se apagó y una tragedia envolvió a su familia que hoy solo pide justicia para el pequeño “Mati”.
Hoy se cumple un año en que comenzó la búsqueda de Mateo Santiago, de 12 años. Después de tres días, lamentablemente fue localizado sin vida. Su caso movilizó en 2025 a decenas de leoneses que recorrieron calles y colonias gritando su nombre para tratar de localizarlo. El caso Mateo, conmocionó también a todo el País.
Tras la tragedia, sus padres agradecen a los leoneses que se unieron sin conocerlos para ayudar a la localización de su hijo. Hace un año, grupos de vecinos, adultos y niños formaron grupos de búsqueda en colonias como Las Mandarinas, San Marcos, Granjas Campestre, el polígono de Las Joyas, entre otras, en busca de Mateo.

Maritere Martínez y Gerardo Ramírez son los papás de Mateo y en entrevista con AM recuerdan a Mateo, su nobleza, sus sueños, sus gustos, también agradecen a toda la gente que apoyó en su búsqueda y exigen justicia y castigo para el responsable.
En la entrada de la casa donde vivió Mateo, se encuentra un cuadro en la pared con su rostro, una pequeña mesa con flores, una decoración con la frase “Love” y dos sillas en los costados. Frente al retrato se ubica la sala donde se realizó la entrevista.
Una mudanza antes de la tragedia
Maritere Martínez, es la mamá de Mateo, ella tiene 42 años, de profesión educadora, contrajo matrimonio con Gerardo Ramírez, de 43 años, quien es servidor público, en el Centro de Control y Asistencia Animal.
Ambos se conocieron desde la niñez en la colonia Bellavista, nunca perdieron su amistad y ya llevan 21 años de casados. Al año y medio de su boda decidieron tener a su primer hijo, Ángel, quien ahora tiene 20 años, después llegó Mateo Santiago y finalmente Camila, de 8 años, actualmente.
Cuando comenzó el matrimonio de Gerardo y Maritere, rentaron un departamento cerca de la colonia Bellavista, después, se mudaron a otro departamento de la colonia Lomas de Arbide, donde también dejaron de habitar cuando ya tenían a sus tres hijos.
Seis meses antes del suceso, Mateo y su familia llegaron a vivir a su nueva casa ubicada en la calle Flores, de la colonia Chapalita, donde apenas y comenzaban a desempacar algunas pertenencias cuando vino el calvario para su familia.
La infancia de Mateo
El 18 de octubre de 2012 nació el pequeño Mateo Santiago Ramírez Martínez, un niño noble quien en sus primeros años como estudiante de preescolar y primaria, fue el acompañante de su madre, al darle clases donde a ella le daban base como maestra.
Maritere, contó sonriente que cuando Mateo estaba por ingresar al preescolar, le ofrecieron una base como educadora en la sierra Derramaderos en el municipio de Victoria, Guanajuato, en donde fue maestra de su hijo.
“Algo muy especial de él, es que siempre fue bien inquieto, activo. Un día él andaba organizando a todos los niños del kínder. Y pues obvio, yo no los puedo regañar como se puede regañar a un hijo… entonces le dije: ¿Sabes qué Mateo? Agarra y dale la vuelta al cerro y cuando le des tres vueltas vienes”.

Tiempo después, a Maritere le ofrecieron otra base en una primaria del municipio de San Felipe. Su pequeño acompañante no la dejó sola, la siguió, pero solo permanecieron un año en esa ciudad.
Por azares del destino, Maritere llegó a dar clases a una escuela primaria de la colonia Joyas de Castilla, donde también estudió Mateo, pero sus últimos dos años de la primaria los cursó en una escuela de la colonia Lomas de Arbide.
“Él era mi compañero siempre, después de San Felipe me cambié acá a Joyas de Castilla y ahí duré ocho años. Y él casi cursó toda su primaria allá, pero por cuestiones de tiempo y él ya estaba un poquito más grande, lo cambié a la primaria de Lomas de Arbide, donde vivíamos. Y ahí cursó su quinto y sexto año de primaria”.
De las enchiladas suizas al placer de nadar
La comida favorita del pequeño Mateo Santiago, eran las enchiladas suizas, su juguete preferido eran las langostas, pues le apasionaba el mar, la playa y sobre todo, nadar. Hace un año los Reyes Magos le llevaron su primer videojuego.
Gerardo mencionó que a su hijo le gustaba la música, escuchaba de todo género, pero en un tiempo se dieron cuenta que le gustaba la música de Queen, Eminem, música de rock en español y en inglés.
Su padre lo recuerda como un niño noble, feliz con lo que tuviera y disfrutaba de todo: “No porque sea mi hijo, pero era noble, travieso como un niño, pero disfrutaba pasar tiempo con nosotros. Él decía que mi tiempo de calidad le gustaba mucho”.

Algo en especial que nunca le gustó a Mateo, era la carne: “Nunca le gustó la carne. De hecho cuando tenía unos ocho años, llegué a comprar un pollo rostizado y ese día se agarró llorando y me decía que cómo yo me iba a comer un pollo, que pobrecito”.
“Llorando mordía la pierna del pollo, decía que cómo yo me iba a comer un pollito tan indefenso”, compartió Maritere con una sonrisa.
Soñaba con ayudar a la gente
Como todo niño, el pequeño Mateo Santiago tenía sueños y uno de ellos, era ser millonario para construir casas y regalar a las personas que viven en situación de calle.
“En una ocasión me dice: “oye, mamá, tú nunca me has preguntado qué quiero ser de grande”, y luego le dijo a ver, ¿qué quieres ser de grande? Dice: “¿Tú sabías que yo de grande voy a ser millonario?”. Y yo le decía “pues si tú lo quieres y te comprometes con eso, sí puedes lograr ser millonario”.
“Y me dice: “Ahora no me has preguntado para qué yo quiero ser millonario”, le pregunté para qué quieres ser millonario. “Es que cuando yo sea millonario, lo primero es que voy a comprar un coche así como los de Hot Wheels, y después todo el dinero lo voy a ocupar en construir casas y dárselas a la gente que está de indigente en la calle”, contó Maritere con una sonrisa.
Recuerda a su hijo como: “El más despierto de mis hijos, interactuaba más con las personas, era seguro de sí mismo… disfrutaba ser niño, ser joven, nobleza hasta más no poder”.
“En ocasiones era incómodo salir porque él venía llorando de la calle de no poder ayudar a la gente de calle o de no poder decirles ‘Vente yo te presto mi casa para que te duermas’. Un día llegué molesta porque pasaba seguido que llegaba llorando porque se encontró a gente que no puede ayudar”.

El día que comenzó la búsqueda de Mateo
Mateo, apenas tenía cinco meses de haber iniciado su nueva etapa como estudiante de secundaria y en su reciente cumpleaños número 12 le regalaron su primer teléfono celular.
“Era feliz en la secundaria, nos hizo ver que le gustó la secundaria. Cumplía con sus tareas y preparaba su uniforme. No teníamos problema porque no fuera a la escuela, él quería ir a la escuela, de alguna manera, sus compañeros tuvieron mucho afecto por él”, agregó la madre de Mateo mientras tocaba la mano de su esposo Gerardo.
Mateo Santiago tenía una rutina hasta el martes 4 de febrero del año pasado, cuando no regresó a casa.
“Nuestra levantada era a las 5 de la mañana, él ya se dormía bañado, le aventajaba el desayuno y el lunch que se iba a llevar a la secundaria. Lo que nos íbamos a llevar todos, porque todos salíamos a trabajar y a la escuela”.
Desde esa hora Mateo se alistaba para ir a su escuela, apresuraba a su papá quien lo acompañaba en el camino y hasta que se bajaba del transporte público.
“Baja de las escaleras arreglado, de hecho esa vez la tengo muy presente, ese día, le pregunté que si no iba a desayunar nada, tenía su yogurt y sus galletas. “No mami no te preocupes, me lo llevo”.
“Agarré una bolsita para sus galletas y él mete su yogurt a un costado de su mochila. Baja y le doy el dinero de toda su semana, de sus camiones y su gastada”, mencionó Maritere.
Con su ángel de la guarda
Mateo y su padre Gerardo, estaban listos para caminar seis cuadras y llegar al bulevar Miguel de Cervantes Saavedra, para tomar el camión que los llevaría a la secundaria y al trabajo.
Pero antes de salir de casa, Maritere se acercó a Mateo y le dijo: “Le dices a tu angelito de la guarda que te cuide”. Mateo respondió: “Sí, mami”.

“Sale mi esposo, cruza la puerta y enseguida Mateo Santiago atrás de él. Lo vi de espaldas y lo último que me dijo fue que no me preocupara, que él desayunaba en el camino”.
En su trayecto a la secundaria, Gerardo recordó que por motivos de que el camión iba lleno de gente, Mateo no lo despidió con un beso como ya era costumbre.
“Caminamos seis cuadras para tomar el camión, a veces corríamos. Él se bajaba antes y acostumbraba darme un beso, esa vez por motivos de que iba muy lleno el camión, nada más me dijo adiós”.
Mateo Santiago jamás llegó a casa
La mañana transcurrió con normalidad, la primera en llegar a la casa fue su hija Camila; su abuela o su tía pasaban por ella a la primaria.
Alrededor de las 2 de la tarde, llegó Maritere de dar clases en una escuela de la colonia Barranca de Venaderos, en seguida su hijo Ángel, de la universidad.
Todos los días, entre las 2:40 y 3 de la tarde, era la llegada de Mateo. Cuando pasó esa hora, comenzó la angustia para Maritere y su hijo Ángel, quien no salió a trabajar con un mecánico al que ayudaba, pues le dijo a su mamá que no se iría hasta que llegara su hermano Mateo.
“Cuando él me dice eso, fue así como que algo estaba pasando, no nada más era yo, no nada más es mi pensamiento, ya son las tres y él no ha llegado”.
Ángel decidió marcarle a su papá para avisarle que Mateo no había llegado y que tampoco contestaba su teléfono. Gerardo, angustiado también, le pidió a un compañero de trabajo que lo llevara a la escuela de su hijo.
“Le digo a mi hijo, deja le marco, pero tampoco respondía. Le pedí a un compañero que si me hacía favor de traerme a la secundaria. Tardé como cinco minutos en llegar, dimos vueltas y vueltas y nada”, narró Gerardo con voz entrecortada.
Ese día, Mateo y sus hermanos irían a la Feria con su tía, hermana de Maritere, a quien decidieron preguntarle si sabía algo de Mateo. Evidentemente no tenía conocimiento.
Rastrean ubicación del celular de Mateo
Pero minutos después, la tía llegó a la casa de Maritere y con ayuda de una App, intentó rastrear la ubicación del teléfono de Mateo.
La primera ubicación arrojó que el celular se encontraba en el cruce de la calle Álvaro Obregón y Miguel Alemán, justo en la primaria de Eufrasia Pantoja, en la zona Centro.
“Nos vamos a donde da la ubicación en el celular, llegamos a ese lugar y nos agarramos corriendo, casi hasta el Santuario de Guadalupe y no vimos nada”, platicó la mamá de Mateo.
Dieron las 4:30 de la tarde, cuando Maritere, por sugerencia de una amiga, detuvo a un policía vial en bicicleta, le contó la situación y en ese momento, el preventivo le recomendó acudir a la Fiscalía para presentar una denuncia.
“Yo no pensaba en llorar, pensaba en qué hacer. Agarré el celular e hice mi primera publicación, de que ya tenía esperándolo, que no llegaba a casa, que me ayudaran a reproducir la búsqueda, que era buen niño”.
Siete horas declarando en la Fiscalía
Gerardo fue quien acudió a la Fiscalía para iniciar la denuncia donde permaneció más de siete horas declarando.
Mientras el resto de la familia, ya se había organizado y salieron a las calles a gritar el nombre de Mateo. Las primeras publicaciones se compartieron en diversos grupos de noticias de Facebook.
Alrededor de las 7 de la noche, regresaron a la secundaria número 39 ubicada en la colonia Las Mandarinas, donde estudiaba Mateo.
“Estaba la Guardia Nacional y ya era tarde. Nos preguntan qué pasó, ya teníamos la búsqueda en redes. La Guardia nos dice, vámonos, vénganse y ahí pegadito a la secundaria hay como un barranquito baldío y ahí anduvimos como una hora y tampoco”, dijo Maritere.
Al día siguiente, los padres regresaron a la secundaria de Mateo y platicaron con sus compañeros de salón para ver si alguien sabía dónde estaba el menor. Pero nadie tenía conocimiento.
Recibieron mensajes de extorsión
La búsqueda se intensificó al día siguiente, los rumores de que Mateo ya había aparecido con vida se hicieron presentes, pero al mismo tiempo, los familiares y ciudadanos desmentían esas versiones en redes sociales.
La esperanza para la familia Ramírez Martínez nunca se apagó, pese a las llamadas y mensajes de extorsión que recibían continuamente.
Por ejemplo, en una ocasión Maritere contó que recibieron una llamada, donde una persona les aseguró que tenían a Mateo, pero antes pidieron una cantidad de dinero y el punto de reunión era Soriana Satélite.
“Nos contactan y nos dicen: ‘Sí, tenemos a Mateo, pero te va a costar equis cantidad de pesos’. Le digo, ah sí, pues ahí te veo, afuera de Soriana Satélite, ahí nos vemos, de hecho, yo ya voy bajando, voy en una camioneta”.
“Por desesperación yo le di datos reales a la persona y me dijo: ‘Ahí te vas a contactar con una persona en una moto y tú lo vas a reconocer porque lleva a Mateo’. Todavía no cruzaba el Torres Landa y les dije a mi familia, saben qué, vámonos, es una extorsión”, relató Maritere.
La familia agradeció a los leoneses que se unieron a la búsqueda a pesar de no conocer a Mateo y también a las personas que hasta la fecha siguen el caso y que se ubican en diferentes partes del país.
Autoridades apoyaron a la familia
Maritere y Gerardo reconocen y agradecen el apoyo que recibieron de manera inmediata de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez, y la gobernadora Libia García, durante la búsqueda.
“Alejandra Gutiérrez se contactó con nosotros por medio de los licenciados, ella fue la primera que movilizó a los policías para la búsqueda al igual que la gobernadora Libia, recibimos mucho apoyo”, comentó Maritere.
El viernes 7 de febrero, es decir, tres días después de que comenzó la búsqueda de Mateo Santiago, lamentablemente fue localizado sin vida en un predio ubicado en los límites con Lagos de Moreno, Jalisco y León.
“Me quedaron a deber las autoridades”
Después de la tragedia, Maritere y Gerardo, consideraron que desde el momento que se puso la denuncia por la desaparición de Mateo, vivieron algunas irregularidades en el trato con la Fiscalía de Guanajuato y del proceso de levantar una denuncia.
“Ojalá y haya una reforma, porque mi esposo tardó muchísimo tiempo en hacer una declaración. Quisiera decirles que mi niño fue el único que sufrió esto, pero por la situación que se está viviendo, no creo que sea el último”.
“Ellos tienen la obligación y tienen el poder para que esa declaración de más de siete horas, sea de media hora y actúen”, afirmó Maritere con tristeza.
Luego de la localización sin vida de Mateo, los padres aseguraron que: “Cuando nos enteramos que encontraron a Mateo, como madre de Mateo, les puedo decir que me quedaron a deber porque todo mundo ya sabía que era mi hijo al que habían encontrado y nosotros no”.
“Yo me enteré que era mi hijo por las esquelas de luto que eran para mí, que eran para mi familia. Por qué no me dijeron que era mi hijo antes de informarle a otra gente, no se tomaron la decencia o el valor de decirme antes”, dijo Maritere entre lágrimas.
Exigen justicia
Los padres de Mateo, exigen justicia por este atroz hecho: “Sabemos que todo juicio lleva un proceso y hay que respetarlo. Pero sí exigimos justicia, no queremos nada, ni dinero queremos, nosotros queremos justicia porque él era un niño”.
“Así me puedan dar a León, Guanajuato, entero y que sea la propietaria, a mí no me interesa, yo quiero justicia para mi hijo”, expresó Maritere.
El presunto responsable fue detenido y enfrenta actualmente el juicio por el homicidio de Mateo.
Finalmente, Gerardo, aclaró que su hijo no trabajaba, ni le ayudaba a nadie y tampoco conocía a la persona que es señalada como el presunto responsable de su muerte.
Misa en memoria de Mateo
La familia Ramírez Martínez hacen una invitación a los leoneses para acudir este sábado 7 de febrero a un rosario cantado, para honrar la memoria de Mateo.

La cita es a las 6 de la tarde en la calle Michoacán esquina con Flores, en la colonia Chapalita.
Posteriormente, el martes 10 de febrero, se ofrecerá una misa a las 7 de la noche en la Catedral de León, donde se pedirá por el eterno descanso del pequeño Mateo.
AM