Entre el olor a ramas de romero, laurel y manzanilla, la familia Plata Olguín vende palmas que serán rociadas con agua bendita por el día de la Candelaria.
La fecha del dos de febrero para esta familia representa vender cerca de 150 palmas que traen de una comunidad denominada Sanctorum en el municipio de Atotonilco.
Con sus palmas de fe a la mitad de un pasillo de Plaza Constitución y entre los coloridos puestos de Niños Dios, Don Roberto Plata teje las ramas que corta tres días antes del 2 de febrero para vender en el centro de Pachuca.

Cada palma es única y artesanal, un negocio que realiza en compañía de su mamá, esposa e hija.
Mientras Roberto teje, su esposa Marcela se encarga de promocionar las palmas que venden en 15 pesos cada una. Su pequeña hija de seis años tiene la encomienda de colocar flores de papel maché entre la artesanía, mientras que la abuela, sentada en una esquina pone las ramas de laurel y romero.

Optimista recuerda que a los nueve años inició el oficio, luego de que su mamá le enseñó el arte de tejer palma, la cual tiene que pasar por un proceso de cocción para que los rayos no la quemen al momento de vender.
Bajo el sol que es intenso y se refleja directamente en su rostro, Roberto cuenta que la fe y tradición es lo que lo mueve; “nuestros ancestros nos dejaron grandes cosas y muchas de ellas nos importan”, cuenta.
En su pantalón de mezclilla recarga la palma, sube sus botas color café a un escalón y antes de acomodar su gorra negra para continuar el tejido, dice valorar su trabajo, aunque las personas lo desconozcan.
Con cada diseño que realiza desde hace 30 años, espera que los feligreses recuerden que hoy 2 de febrero también se venden palmas y no sólo en domingo de ramos.
El señor Plata dijo que ganará poco más de mil 500 pesos aproximadamente, de los cuales destinará un porcentaje en pasajes para regresar a su comunidad.
En la explanada frente al mercado Primero de Mayo, será el último día que los feligreses consigan ropa, canastas y flores para las representaciones del Niño Dios.
Los diseños son diversos, desde el Papa Francisco hasta equipos de fútbol o ropones de bautizo.