Debido a las amenazas de Trump a terminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se han planteado posibles escenarios y como afectarían a los involucrados.
La decisión de Estados Unidos de salir del tratado tendría que ser anunciada con una anticipación mínima de 6 meses y no es seguro que lo pudiera realizar el presidente por su cuenta, sin aviso a México y Canadá.
Implementado en el año 1993 por medio de la legislación del Congreso, este acuerdo comercial podría ser sometido a voto para bloquear su derogación por los legisladores estadounidenses; asimismo los exportadores, importadores y organizaciones comerciales podrían imponer una demanda, demostrando sus pérdidas comerciales.
De triunfar la propuesta del mandatario estadounidense, el comercio de América del Norte regresaría a las reglas de la organización mundial del comercio, que surgieron en 1995, el mismo año en que surgió este tratado comercial.
Aproximadamente la mitad de las exportaciones de México a Estados Unidos están cubiertas por el TLCAN, en parte gracias a trámites complicados, las empresas manufactureras, inmobiliarias y minoristas mexicanas podrían ser las más afectadas.
Las exportaciones de aguacate, por otro lado, podrían no tener problema ya que la demanda de Estados Unidos se ha disparado y la mayoría de los consumidores probablemente pagarían los costos adicionales.
México podría conforme a las reglas, aumentar aranceles sobre sus tasas consolidadas con mayor libertad, la tasa máxima que un miembro de la OMC puede imponer, son más altas que las tasas de la “nación más favorecida”, ya que las economías avanzadas han acordado aplicar tasas más bajas que los países en desarrollo.