Opinión

El Derecho de Gil Borja

UNIVERSIDADES SIN DINERO. 

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Por: Gil Borja

El Derecho de Gil Borja | Diseño: Grupo AM

El Derecho de Gil Borja | Diseño: Grupo AM

México es un país grande, pues cuenta con una riqueza natural, gastronómica y turística, en conjunto, inigualable.

No obstante lo anterior, y para infortunio de la mayoría, también grandes son sus diferencias económicas, educativas y sociales; pues la mayor riqueza recae en menos del 8% de la población, y tenemos un terrible atavismo con relación a los pueblos indígenas, el reconocimiento a los derechos de las mujeres, infantes y adultos mayores.

En educación no es la excepción, tenemos instituciones particulares que pueden competir con cualquiera del mundo, pero pagando el año escolar en más de $150 mil pesos, y menos del 2% de los jóvenes en edad para estudiar una licenciatura, tienen acceso a éstas.

En educación pública y ante la nueva política pública en esta materia, pareciera hay también enormes diferencias, pues las Universidades Autónomas, no sólo reciben más dinero que el resto, sino su manera de rendir cuentas es oscura, so pretexto de su independencia educativa.

Lo anterior se refrenda con lo que declaró hace unos días el Presidente de la Asociación Nacional de Universidades Politécnicas (ANUP), el Maestro Leonardo Germán Gandarilla, quien públicamente pide al Presidente de la República trate a 350 mil estudiantes de Tecnológicas y Politécnicas como mexicanos de primera, en virtud de que no sólo dejaron de recibir un incremento en su presupuesto, sino por el contrario sufrieron disminuciones importantes para instituciones que trabajan casi sin recursos.

Por ello resulta extraño y hasta irónico, ver que hace unos días la Autónoma de Hidalgo sufrió la retención de 151 millones de dólares, cantidad que es inimaginable para muchas instituciones públicas de educación superior y la explicación dada por sus autoridades resultó peor, pues no sólo confirmaron que el dinero venía de Suiza, sino que lo han estado trasladando de país a país sin importar las reglas jurídicas del dinero público. 

El dinero, según su dicho, es de los trabajadores, pero en realidad ninguna Universidad pública se puede manejar como consorcio privado; todas, sin excepción alguna, están sujetas a reglas de operación.
 
Lo anterior, nos hace ver que urge una política en materia educativa que contemple la igualdad de condiciones, administración y rendición de cuentas del dinero público, es decir del dinero de todos.

No podemos caer en la tentación de desaparecer Universidades Tecnológicas y Politécnicas para unificar a todas las instituciones en demérito de la calidad, pero “forzar ahorros” para mayor cobertura, pues sus egresados no conseguirán empleo al no contar con las herramientas técnicas, ni podemos inyectarle más dinero a instituciones que lejos de rendir cuentas, manejan el dinero de todos como si fuera propio.

El reto es grande, esperemos que de los discursos se pase a decisiones inteligentes que beneficien al estudiantado y a la transparencia en la administración pública.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

Y tú, ¿qué opinas?