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Todo por su nombre: Huachicol bueno y malo

Hace más de veinte años a unos siete kilómetros de Pachuca...

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Grupo AM

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Hace más de veinte años a unos siete kilómetros de Pachuca existía una empresa que se dedicaba a vender “huachicol”, que era un hidrocarburo de baja calidad que era utilizado en la industria para procesos de calentamiento en hornos o calderas.
El lugar que siempre se mantuvo muy resguardado, adquiría este producto en la frontera norte como desecho industrial, y aquí, a través de un sistema efectivo de ventas lograba buenos dividendos.

Esa era una empresa que vivía lícitamente del “huachicol”, actividad que con los años se convirtió en una felonía contra la Nación y ahora resulta casi imposible frenarlo.

Hay quien afirma que abrieron la puerta a la delincuencia para desmantelar Pemex y así subastarlo a manos privadas, mientras que voces más conservadores hablan de que la delincuencia organizada buscó nuevos frentes para obtener ganancias sin mucho esfuerzo.

Lo cierto es que esta actividad causa alarma entre la ciudadanía que cada día ve más cerca el peligro por fugas descontroladas, por explosiones de camiones con bidones de gasolinas o diésel o simplemente el contubernio de policías y autoridades municipales con los delincuentes.

Son distintas las investigaciones profundas que se han realizado en torno al huachicoleo. 

Una de ellas, afirmaba que por 90 mil pesos un ex trabajador contratado en Poza Rica realizaba la perforación del ducto; que el contratante alquilaba la toma por horas o días; que los “chupacabras” como les dicen, son quienes sustraen y transportan el combustible a lugares seguros.

Según, quienes participaron supieron que Hidalgo estaba dividido en tres, uno desde los límites de Puebla y hasta Tlaxcoapan, de allí hasta la refinería y el tercero parte de la zona de ventas hasta los límites con Estado de México.

En cada segmento había un líder que administraba todas las tomas clandestinas y así funcionó por largo tiempo, sin embargo la llegada de otros grupos delincuenciales al estado, provocó enfrentamientos y riesgos para la población civil.

Los enfrentamientos que se suscitan en parajes solitarios, poco trascienden sólo cuando la forma que han optado los contras es quemar los vehículos y el producto.

Un agente estatal afirmaba que todos conocían en el caso de Pachuca y San Agustín Tlaxiaca quienes eran los líderes, sólo esperaban el apoyo suficiente para combatirlos.

Bien se sabe que en estos días se realiza un mega operativo coordinado de Seguridad Física de Pemex con la policía estatal y municipal que ha permitido sellar más de diez tomas clandestinas en unas horas.

Por necesidad, la población debe saber que hay preocupación por el tema, que no está desbordado y que hay acciones que permitirán recobrar la seguridad perdida en las regiones del poniente del estado.

Nimiedades: Alguien debería tirar línea a los integrantes del gabinete para evitar que se contradigan con casos como el de Tizayuca.

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