Irapuato.- Irapuato terminó el año marcado por una escalada de violencia sin precedentes recientes. Entre el 25 y el 30 de diciembre, 16 personas fueron asesinadas. También se registró el secuestro de una persona y ataques armados contra al menos dos fachadas de viviendas. Todo ello sin que exista una sola persona detenida por los hechos.
Para el especialista en seguridad David Saucedo esto se debe a que la Policía municipal se ha replegado en sus operativos. El obispo de Irapuato hizo un llamado a no normalizar la violencia.
Violencia en Irapuato: Repliegue de la Policía
David Saucedo indicó que la violencia en Irapuato no es fortuita ni aislada. Dijo que es el resultado directo de un repliegue operativo de la Policía municipal. Y de un reacomodo criminal que se desarrolla sin contención visible por parte de las autoridades locales.
“Lo que ocurre en primer término es un repliegue de la Secretaría de Seguridad Pública de Irapuato. La propia secretaria reconoció que sus elementos no estaban en condiciones de combatir al crimen organizado”, señaló el analista.
Saucedo advirtió que la desaparición de patrullajes y operativos de presencia ha dejado amplios espacios urbanos sin control, lo que ha permitido que los grupos criminales actúen de forma cada vez más abierta.
“Antes existían esquemas de disuasión mínimos. Hoy ya no hay presencia preventiva ni operativos visibles. Esa ausencia es aprovechada por el crimen organizado”, indicó respecto a la violencia en Irapuato.
Pérdida de control territorial
El especialista sostuvo que los ataques recientes contra personas en espacios públicos, quema de vehículos y agresiones a viviendas y comercios evidencian una pérdida de control territorial y una incapacidad institucional para contener la situación.
Señaló que el Cártel de Santa Rosa de Lima ha comenzado a reincursionar en zonas urbanas de Irapuato, aprovechando el vacío dejado por la autoridad municipal, lo que anticipa una nueva fase del conflicto con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
“Es un doble fenómeno: una policía que se repliega y un grupo criminal que avanza. Eso, históricamente, deriva en oleadas de violencia en Irapuato cada vez más intensas”, advirtió.
Saucedo alertó que una respuesta del CJNG es altamente probable, lo que podría traducirse en nuevos ataques mientras no exista una estrategia clara para desarticular a las organizaciones criminales que operan en Guanajuato.
“Se habla de cooperación y presión internacional, pero en los hechos no hay una estrategia efectiva ni acciones contundentes como las vistas en otros estados”, subrayó.
Iglesia llama a la paz
Frente a este panorama de violencia en Irapuato y falta de resultados oficiales, el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, reconoció en su mensaje por el fin de año que el periodo que concluye estuvo marcado por la tragedia, la incertidumbre y el dolor social. Llamó a no normalizar la violencia.
“Necesitamos mirar el año vivido en medio de la tragedia de la violencia y las incertidumbres y preguntarnos qué hemos hecho y qué hemos dejado de hacer para construir la paz”, expresó.
El jerarca católico de Irapuato hizo un llamado a la revisión de las actitudes personales y colectivas, subrayando que la paz no puede reducirse a discursos, sino que requiere compromisos reales y acciones concretas.
“Tenemos el compromiso de construir la paz, de forjar nuevos caminos de fraternidad y de superar la violencia en Irapuato”, señaló.
Sin respuesta
Sin embargo, mientras desde la Iglesia se insiste en la reflexión y el compromiso social, las autoridades municipales no han informado sobre detenciones, operativos relevantes ni cambios en la estrategia de seguridad, lo que profundiza la percepción de abandono institucional.
Irapuato inicia el nuevo año con más preguntas que respuestas, una violencia que se expande y un llamado a la paz que, hasta ahora, no encuentra eco en acciones concretas de gobierno.