Irapuato.- Son las 11 de la mañana. María, de 68 años, espera desde hace más de dos horas para realizar unas compras en el Centro Histórico de Irapuato. Vive con diabetes y, de pronto, siente la necesidad urgente de ir al baño.
Las opciones son pocas y la mayoría tienen costo, pues, como en muchas partes de Irapuato, los baños públicos no son gratuitos.
“A veces, cuando el policía que custodia la entrada principal está de buen humor, nos deja entrar a Presidencia para ir al baño, pero, si no, no nos queda de otra que pagar seis pesos en los baños del Mercado Hidalgo, porque en las tiendas departamentales tampoco dejan entrar”, explicó la señora María.
Baños públicos en Irapuato

Esta historia refleja una situación cotidiana para cientos de personas. Adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas, trabajadores, comerciantes y familias con niños pequeños enfrentan diariamente la falta de sanitarios públicos en distintos puntos de la ciudad.
En zonas como los bulevares principales, pero también en calles secundarias de Irapuato, encontrar un baño público resulta complicado, pues hay vialidades donde no existen centros comerciales y algunos negocios solo permiten el acceso al sanitario a quienes consumen en ellos.
La situación también se presenta en el área de hospitales. Aunque el Hospital General, la clínica del IMSS y diversos hospitales privados cuentan con sanitarios, el acceso está restringido a pacientes y familiares que acuden por atención médica, por lo que los guardias de seguridad impiden el ingreso a personas que únicamente buscan utilizar el servicio.
Yo pienso que son los guardias de seguridad que vigilan los inmuebles quienes a veces no dejan entrar a los baños, porque a fuerza preguntan a qué va uno y, si les dice que al baño, no lo dejan pasar. Aunque, por salud, sería bueno que permitieran entrar, aquí uno debe gastar seis pesos cada vez que quiere ir al baño”, señaló la señora Mayra Piña, quien esperaba el alta de un familiar en la Clínica 2 del IMSS en Irapuato.
Las opciones más cercanas en la zona de hospitales son los sanitarios del Parque Irekua y los ubicados en el nuevo andador comercial, a un costado del IMSS. Sin embargo, en ambos casos cada visita tiene un costo de seis pesos, gasto que puede repetirse varias veces al día para quienes permanecen durante horas en el lugar.
Para quienes logran encontrar un baño, el problema no siempre termina ahí. Durante un recorrido realizado para este reportaje, se observó que en varios sanitarios públicos el acceso está controlado mediante puertas metálicas que permanecen cerradas hasta que el usuario realiza el pago correspondiente.
Si una persona no lleva monedas o el cambio exacto en ese momento, simplemente no puede ingresar, aun cuando se trate de una necesidad fisiológica urgente.

Más allá de la incomodidad, especialistas advierten que aguantar las ganas de orinar o defecar puede tener consecuencias importantes para la salud.
El médico general Guillermo Padilla, quien atiende en una Farmacia Similares de Irapuato, explicó que posponer la ida al baño no es recomendable para ninguna persona y resulta especialmente peligroso en pacientes con diabetes.
Aguantar las ganas de ir al baño no es recomendable para ninguna persona y es especialmente peligroso en pacientes con diabetes, ya que puede desencadenar infecciones urinarias, retención de líquidos y daños graves en los nervios de la vejiga o en los riñones”.
El especialista explicó que retener la orina durante largos periodos favorece la proliferación de bacterias y aumenta el riesgo de infecciones urinarias, problema que en personas con diabetes puede agravarse debido a los niveles elevados de glucosa.
Además, señaló que la neuropatía diabética puede dañar los nervios encargados de avisar cuándo vaciar la vejiga, lo que puede provocar que esta pierda fuerza o retenga orina de manera involuntaria.
También advirtió que la presión generada por la acumulación de orina puede afectar los riñones, órganos que en pacientes diabéticos ya trabajan bajo una mayor carga.
En el caso de la evacuación intestinal, explicó que retrasarla favorece el estreñimiento severo, endurece las heces y debilita los músculos del aparato digestivo.
La falta de sanitarios públicos no solo representa un problema de comodidad, sino que también plantea un reto de salud pública y accesibilidad para quienes pasan varias horas fuera de casa.
Para muchos ciudadanos, encontrar un baño depende de localizar un establecimiento que permita el acceso, pagar por utilizar el servicio o, simplemente, aguantar hasta llegar a su destino, práctica que, según especialistas, puede tener consecuencias para la salud.
AM buscó al director de Servicios Públicos de Irapuato, Rogelio Pérez Espinoza, para conocer si existe un diagnóstico sobre la disponibilidad de sanitarios públicos en la ciudad o algún proyecto para ampliar su cobertura. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.
Mientras tanto, cientos de irapuatenses que, por razones de salud o por tomar agua para mitigar el calor, necesitan ir al baño deben aguantar, pedir permiso o pagar para poder utilizar uno cuando se encuentran fuera de casa.