Irapuato.- Gran parte de las fallas geológicas registradas en el bajío, principalmente en Irapuato, proceden de la severa extracción de agua subterránea, de ahí que los gobiernos (tanto municipales como el estatal) deberían invertir en estudios especializados y generar políticas públicas para el manejo sustentable del agua.
Así lo considera Alejandro Méndez, ingeniero geólogo, quien encabezó un estudio de campo y análisis de geofísica y microgravimetría para un diagnóstico sobre las fallas geológicas al este y sur de Irapuato por encargo de una empresa.
El también especialista en grietas subterráneas afirmó que si bien su estudio estuvo enfocado en obtener información relevante para la compañía contratante, también representa un insumo informativo importante que será puesto a disposición del Municipio de Irapuato en breve.
Esto, para que sea incorporado al mapa de riesgos y también que sea difundido, que la gente conozca la situación antes de adquirir un terreno con ese tipo de problemática o de construir ahí, aunque el problema del “hundimiento diferencial” del suelo no es exclusivo de Irapuato, también se presenta en Salamanca y León, entre otros municipios.
“En Irapuato están viviendo en una zona de geología compleja, se necesita más investigación de la geología profunda y entender estos fenómenos porque sí vemos las fallas en superficie, pero es un proceso mucho más grande del que se tiene que dar una explicación”.
No obstante, Méndez reconoció que el gobierno de Irapuato, a través de sus áreas de Planeación y Protección Civil ha realizado un importante análisis y seguimiento de las fallas geológicas ya conocidas.
“Me dejó sorprendido en el sentido de que han mapeado verdaderamente, yo estoy en la Ciudad de México, entonces ahí hay mucho desconocimiento de dónde están las fallas, no están bien mapeadas. Y en Irapuato me gusta que sí se toman muy en serio dónde van”.
El geólogo comentó que el alcance de su proyecto alcanzó un radio de 3 kilómetros, con entre 10 y 15 colonias analizadas en mes y medio de trabajo.
Aunque no quiso ser alarmista, sí advirtió que “todo el centro de Irapuato se está hundiendo, pero en esta zona (la XII Región Militar) hay como un tipo, una serie de escalones que hacen que haya (más) problemas en todas estas colonias alrededor”.
No las mencionó, pero se trata de colonias como la Juárez, Las Huertas, Constitución de Apatzingán, Emiliano Zapata II, Jardines de la Hacienda, Valle de las Flores 2a. Sección, Insurgentes, entre otras.
Serían cientos de viviendas afectadas, sin contar el deterioro constante de construcciones privadas y de infraestructura pública, como calles, escuelas, parques, puentes.
Méndez advirtió que las tasas de hundimiento han ido aumentado los últimos años, hundimientos progresivos de alrededor de unos 4 centímetros al año, pero sus datos preliminares indican que no es parejo. Así, la zona militar no se estaría hundiendo pero el centro sí, en niveles de 5 o 7 cm anuales. Comparativamente, dijo que en la capital del país, los hundimientos son de alrededor de 30 cm anuales.
También destacó que en Irapuato “hay movimientos laterales que no están bien estudiados (…) en la colonia Morelos, hacia el sur, donde sí, las casas literalmente están rotando”.
Alejandro Méndez aceptó que en para ninguna ciudad hay una salida fácil, porque el origen es la extracción de agua subterránea, pero este y otros fenómenos relacionando deben ser analizados regionalmente para entenderse y para crear un mejor plan de desarrollo urbano, además de para orientar a la población en temas de protección civil y también desarrollo social (por la vía de la protección patrimonial).
“Nada de que ‘no digas que es una falla activa’. No, sí, diles. Es una casa y familia, es responsabilidad del gobernante decir (…estos problemas), los mapas de riesgo no son solamente documentos grandísimos que cuestan mucho hacerlos, sino que la población se acerque y entienda dónde está parada”.
Señaló que esta información también debe actualizarse continuamente en el Plan de Desarrollo Municipal, seguir estudiando la zona para que la infraestructura más sensible no se construya sobre terreno inestable, o al menos, que se adapte a dichas condiciones.
Afirmó que aunque dicho estudio fue solicitado por una empresa, por un proyecto de inversión en Irapuato, los hallazgos serán compartidos con el gobierno local, para mejorar el Mapa Municipal de Riesgos.
El experto también estimó que el nuevo estudio realizado revelaría cuatro nuevas fallas, adicionales a las 22 ya detectadas.
Aunque aún trabaja en las conclusiones de su estudio, dijo que ya se planea una reunión con autoridades del Municipio para entregar los resultados. Espera que este intercambio de información entre gobierno e iniciativa privada sirva para concientizar a las personas funcionarias pero sobre todo, a la gente, de la necesidad de conocer las condiciones geológicas de donde construirá su casa o su empresa.
Por otra parte, llamó a las autoridades de Protección Civil y de emergencias de todo el país a acabar con la opacidad o el secretismo, informar correctamente de los riesgos geológicos pero de una manera sencilla, entendible para todos, porque es una zona activa.
Al respecto, el Atlas Estatal de Riesgos 2026, emitido por la Coordinación Estatal de Protección Civil, reconoce que hay 20 municipios que manifiestan un fallamiento activo, entre los cuales está Irapuato, por lo que “la actualización de las fallas existentes en el Estado es indispensable para regular el uso de suelo y minimizar los efectos del hundimiento y agrietamiento del terreno”.
El especialista exhortó a hacer análisis multidisciplinarios.
“Todavía falta mucha investigación de qué es lo que está afectando verdaderamente o cómo las estructuras profundas afectan a las superficiales, que son las que están doblando o las que se están hundiendo”.
Pero mucho dependerá de la disposición de los ingenieros civiles, para que dejen a los geólogos y los geofísicos hacer el trabajo “profundo” cuando el caso lo amerite.
19 fallas geológicas en Irapuato
Mientras 4 mil 606 personas, mil 373 viviendas y 247 unidades económicas se encuentran dentro de la zona de afectación directa de 19 fallas geológicas de Irapuato, hasta ahora no se sabe qué acciones concretas realiza Protección Civil para supervisar estos puntos y prevenir daños a quienes viven o trabajan sobre ellos.
Pues el área de Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a cargo de Jorge Cravioto, no permitió que el coordinador de Protección Civil, Israel Martínez Negrete, ofreciera una entrevista para explicar las medidas que mantiene la dependencia.
Las cifras revelan la dimensión del problema: los 19 trazos identificados y georreferenciados suman alrededor de 30 kilómetros dentro del territorio municipal y atraviesan zonas donde existen viviendas, calles, comercios y establecimientos que permanecen expuestos al movimiento del subsuelo.
El diagnóstico actualizado en 2024 advierte que estas estructuras están relacionadas con la subsidencia, es decir, el hundimiento regional provocado principalmente por la sobreexplotación del acuífero Irapuato-Valle.
El fenómeno puede generar compactación diferencial del subsuelo, provocando desniveles en pisos y losas, grietas en muros, deformaciones en calles y fracturas en tuberías de agua potable y drenaje, con la posibilidad de que estos daños deriven incluso en socavones.
De las 19 estructuras geológicas identificadas en Irapuato, tres fueron clasificadas con riesgo muy alto, debido a los daños que han provocado en infraestructura e inmuebles:
24 de Abril
- Apatzingán–Puente de Guadalupe
- Reforma
- A ellas se suman otras nueve estructuras clasificadas con riesgo alto, entre ellas:
- La Pradera
- Las Fuentes–García Téllez
- Valle del Sol
Las siete estructuras restantes se encuentran dentro de los niveles de riesgo medio, bajo y muy bajo.
El diagnóstico establece una franja de afectación directa de 15 metros a cada lado del eje de cada falla, lo que representa una zona de 30 metros de ancho. Además, contempla una zona preventiva de otros 30 metros por cada lado para regular el desarrollo urbano.
Más de 4 mil personas viven dentro de la zona de afectación
La población que se encuentra dentro de la franja directa asciende a 4 mil 606 habitantes.
De acuerdo con el estudio:
- 2 mil 300 son mujeres.
- 2 mil 243 son hombres.
- 3 mil 61 son menores de 14 años.
- 318 son adultos mayores de 65 años.
- 168 son personas con discapacidad.
Es decir, el problema no se limita a daños materiales. Hay miles de personas que diariamente transitan, viven o trabajan sobre terrenos atravesados por estructuras geológicas que pueden provocar deformaciones y daños progresivos.
Las fallas también pueden afectar calles, drenajes y tuberías, además de generar desniveles que representan un riesgo para peatones y automovilistas.
El diagnóstico identifica mil 373 viviendas particulares ubicadas directamente sobre el trazo de las estructuras geológicas.
Tomando como referencia un costo promedio de afectación de 450 mil pesos por vivienda, con base en criterios del CENAPRED, el monto potencial de daños materiales alcanza 617 millones 850 mil pesos.
La vulnerabilidad de estas viviendas tampoco es menor:
- 57.9% presentan vulnerabilidad alta o muy alta.
- 15.7% tienen vulnerabilidad media.
- 26.4% presentan vulnerabilidad baja o muy baja.
Las fallas Apatzingán–Puente de Guadalupe y Reforma concentran el mayor grado de vulnerabilidad física en viviendas, al estar clasificadas en nivel muy alto.
El riesgo tampoco termina en las puertas de las viviendas, dentro de la franja directa de las fallas se encuentran 247 unidades económicas y establecimientos comerciales, principalmente negocios dedicados al comercio al por menor.
Entre ellos destacan establecimientos de venta de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco.
También aparecen restaurantes, fondas y otros negocios dedicados a la preparación de alimentos y bebidas, además de establecimientos relacionados con reparación y mantenimiento.
Para vecinos de Flores Magón Sur, las fallas dejaron de ser un dato técnico desde hace décadas.
José, vecino de la colonia, recordó que desde finales de los años ochenta comenzaron a observarse daños en algunas viviendas.
Recuerdo que a finales de los ochentas algunos vecinos empezaron a quejarse de que se abrieron los pisos de sus casas, no teníamos idea de cómo iba a avanzar esto”.
Aunque su vivienda no resultó afectada directamente, señaló que fue testigo de los daños sufridos por otros habitantes.
A unos metros de su casa, sobre la calle Parra, una vivienda terminó por quedar inhabitable. Su propietario posteriormente intentó utilizarla para talleres mecánicos y de soldadura, pero el hundimiento continuó hasta dificultar incluso el acceso de vehículos.
“Cada que se empezaba a agrietar la calle venían y le tapaban, pero nomás le iban echando encima de lo que ya estaba antes, ahora lo que era la banqueta quedó bien abajo del paso vehicular, muchas veces nos ha tocado ayudar a automovilistas que se han volteado al no calcular bien el paso”.
Ante la falta de solución definitiva, vecinos han terminado colocando escombros en algunas grietas de la calle Parra para intentar reducir el riesgo de que automovilistas sufran accidentes o que peatones tropiecen.
Otra de las zona con presencia de fallas geológicas, está en la colonia La Pradera, donde no solamente con las lluvias se da un problema de que el paso a desnivel que fue construido para evitar las vías del tren, se llene de agua con cada lluvia, sino que arriba de este lugar el deterioro es evidente por la misma falla que hay.

“También no se le da mantenimiento, pero el paso que debería ser entre calle, arriba del desnivel, ya todo está cuarteado, lo que debería ser el piso ya esta dañado, por lo que nadie lo usa, mejor la gente, algunos se arriesgan y pasan por el pequeño camellón, y que los carros pasan muy pegados”, aseguró el señor Héctor Guerra vecino de la colonia La Pradera.
Al finalizar el desfile cívico-militar realizado este martes en Irapuato, AM solicitó a Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Ciudadana una entrevista con el coordinador de Protección Civil, Israel Martínez Negrete, precisamente para conocer qué está haciendo actualmente la dependencia frente a las 19 estructuras geológicas identificadas.
La intención era conocer qué protocolos de supervisión existen, con qué frecuencia se inspeccionan las zonas de riesgo, qué ocurre cuando una vivienda o negocio presenta daños y qué medidas preventivas se aplican en los puntos donde miles de personas permanecen dentro de las áreas de afectación.
Sin embargo, el área de Comunicación Social, a cargo de Jorge Cravioto, no permitió que el coordinador ofreciera la entrevista, por lo que hasta el momento no se cuenta con una explicación directa de Protección Civil sobre las acciones que realiza para supervisar estos sitios y reducir los riesgos para la población.
Así, mientras el diagnóstico documenta miles de personas, viviendas y negocios dentro de las franjas de afectación, permanece sin respuesta pública qué vigilancia, inspecciones o medidas de prevención se están aplicando actualmente en esos puntos.
El estudio contempla antecedentes históricos del fenómeno, la formación de grietas de tensión, el comportamiento del acuífero Irapuato-Valle y la estandarización y nomenclatura de las 19 fallas detectadas.
Pero para quienes viven o trabajan sobre estos trazos, las fallas no son solamente líneas marcadas en un mapa: son grietas que atraviesan calles, viviendas y negocios, mientras el terreno continúa hundiéndose y la población espera saber qué se está haciendo para evitar que el problema termine provocando una tragedia.
AM