Entre papel picado, calaveritas de azúcar, veladoras e incienso, Elena Guerrero recorrió la Feria del Alfeñique de Irapuato para comprar algunos de los elementos que colocará en el altar dedicado a sus papás, quienes fallecieron hace 10 y 15 años, pero a quienes su familia sigue recordando cada Día de Muertos.
Como cada año, acudió a la feria para elegir los adornos que darán color a la ofrenda, un espacio en el que los recuerdos familiares se mezclan con los aromas y sabores de una tradición que permanece viva entre generaciones.
Para Elena, colocar el altar no es solamente una costumbre, sino una forma de mantener presentes a sus padres y recordar el vínculo que conserva con ellos, pese al paso del tiempo.
“Es una tradición que mantenemos en la casa, poner el altar, y pues pensar que este día (2 de noviembre) vuelven con nosotros”, comentó.
Entre los artículos que compró se encuentran papel picado, algunas calaveritas de alfeñique e incienso, elementos que acompañarán la ofrenda. Aunque parte de los adornos pueden conservarse de un año a otro, hay productos que deben adquirirse nuevamente, lo que representa un gasto para las familias.
“Pues hay cosas que uno tiene ya guardadas, pero el papel y las calaveritas se compran cada año porque no duran mucho, igual velas, la comida. Yo creo que sí con unos mil pesos se gastan para hacer un altar”, comentó.
La experiencia de Elena refleja una de las actividades que comienzan a repetirse entre las familias irapuatenses conforme se acerca el Día de Muertos: recorrer los puestos de la Feria del Alfeñique para encontrar los elementos necesarios para recibir simbólicamente a sus seres queridos.
Precios y presupuestos: de 500 a 2 mil pesos

A pocos días de la celebración, los precios de los productos que tradicionalmente se colocan en las ofrendas varían de acuerdo con el tipo de artículo, su tamaño y la cantidad que cada familia necesita.
En la Feria del Alfeñique de Irapuato, los ramos de cempasúchil se ofrecen entre 20 y 100 pesos, mientras que las veladoras cuestan aproximadamente de 20 a 35 pesos cada una.
El pan de muerto tradicional puede encontrarse desde 20 pesos por pieza, aunque las versiones rellenas o con presentaciones especiales tienen precios más elevados.
Las calaveritas de azúcar rondan entre 25 y 30 pesos, a lo que se suma el costo de los alimentos, bebidas y otros adornos que cada familia decide incluir.
Martha Ledezma, comerciante de la feria, explicó que el presupuesto depende de las dimensiones de la ofrenda y de los elementos que se quieran colocar.
“Un altar básico se puede armar con unos 600 pesos, pero si la familia quiere algo más completo, con comida, bebidas y varios adornos, fácilmente se pasa de los mil pesos. Todo depende de qué tanto quieran incluir”, comentó.
En promedio, una ofrenda sencilla puede representar un gasto de entre 500 y 800 pesos, mientras que los altares más elaborados pueden superar los mil 500 pesos y alcanzar los 2 mil pesos.
Vínculo familiar y memoria que perdura
Las flores, las veladoras y las calaveritas forman parte de las compras habituales, pero también hay familias que destinan una parte de su presupuesto a colocar la comida y las bebidas favoritas de quienes ya fallecieron, además de fotografías y objetos que les recuerdan momentos compartidos.
Para quienes acuden a la Feria del Alfeñique, el gasto no se limita a la compra de adornos. Cada elemento tiene un significado relacionado con la memoria de quienes ya no están y con las costumbres que se transmiten dentro de los hogares.
Paulina Ortega, vendedora de alfeñiques, señaló que las ofrendas representan una oportunidad para reunir a las familias alrededor de una tradición que conserva su significado con el paso de los años.
María González, por su parte, compartió que su familia también prepara un altar cada año para recordar a sus abuelos, colocando fotografías y los alimentos que más disfrutaban.
“Nosotros lo hacemos cada año para recordar a mis abuelos, ponemos su comida favorita y una foto. Aunque gastemos un poco más, vale la pena porque es nuestra forma de sentir”, expresó.
Así, entre los puestos de la Feria del Alfeñique, las familias no solamente buscan los productos para adornar sus altares, sino también aquello que les permite conservar sus recuerdos y dar continuidad a una tradición que encuentra en los hogares uno de sus principales espacios de permanencia.
Para Elena Guerrero, comprar papel picado, calaveritas e incienso es parte de una preparación que se repite año con año. Sus padres fallecieron hace 10 y 15 años, respectivamente, pero el tiempo no ha borrado su lugar en la familia.
Cada Día de Muertos, el altar vuelve a reunir sus recuerdos, con la esperanza simbólica de que, por una noche, quienes partieron regresen a casa.
AAK