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Irapuato.- El hundimiento de la calle Pascual Ortiz Tirado, en la colonia El Cantador, donde un automóvil quedó atrapado la mañana del 24 de octubre, volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrenta la infraestructura subterránea de Irapuato. La Junta de Agua Potable, Drenaje, Alcantarillado y Saneamiento (Japami) reconoce que las lluvias intensas, la erosión alrededor de los colectores y el desgaste de las redes pueden provocar nuevos colapsos.

El director de Japami, Ricardo Holguín Santana, informó que durante 2026 se han registrado entre cinco y seis socavones de consideración, mientras que todavía permanecen entre 10 y 12 reparaciones pendientes, aunque no precisó cuántos hundimientos continúan abiertos ni dónde se localizan.

El funcionario explicó que la aparición de estos hundimientos responde a varios factores, por lo que no basta con atribuirlos únicamente a las precipitaciones.

Socavón calle Ortiz Tirado, en la colonia El Cantador. Foto: cortesía de Japami.

“Es multifactorial, por muchos factores. Uno es principalmente la intensidad de la lluvia. Eso genera que pueda haber mucha erosión en los colectores de diámetro grande”, señaló.

A esta situación se suman las posibles fugas, el desgaste de los materiales y las condiciones de las estructuras subterráneas. El tránsito vehicular también puede influir cuando el terreno ya presenta afectaciones que comprometen su estabilidad.

En El Cantador, el hundimiento de la calle Ortiz Tirado mantiene la preocupación de quienes viven en los alrededores, tanto por el riesgo para los automovilistas como por la posibilidad de que el deterioro del subsuelo se extienda.

“Uno sale de su casa sin saber si la calle está firme o si debajo ya hay un problema. Lo que pasó con el automóvil nos preocupa porque pudo haber sido una persona caminando o alguien que pasara en motocicleta. Queremos que revisen bien la zona y no solamente tapen el hoyo”, comentó Guadalupe Castro, vecina de la calle Ortiz Tirado.

Se identifican zonas de riesgo donde hay altas probabilidades de sufrir hundimientos. Foto: archivo.

En Irapuato durante 2025, se reportaron al menos 38 socavones, 13 de ellos de grandes dimensiones, en un periodo marcado por lluvias intensas que afectaron distintas vialidades.

Entre las zonas que han presentado problemas se encuentra la avenida Arandas, donde se identificaron al menos nueve puntos susceptibles de sufrir hundimientos. También se han reportado afectaciones en la avenida Revolución, en el cruce con Guillermo Prieto; la avenida División del Norte, en San Gabriel Tercera Sección, y la vialidad Badajoz, en Los Cobos.

Para 2026, Holguín Santana mencionó afectaciones en la calle Darién, en la zona de Arandas, además de otros puntos donde los hundimientos han requerido atención.

Aunque la temporada de lluvias comienza a disminuir durante octubre, el director de Japami advirtió que todavía pueden presentarse precipitaciones, aunque espera que no alcancen la intensidad de las registradas durante los meses anteriores.

Socavón calle Ortiz Tirado, en la colonia El Cantador. Foto: cortesía de Japami.

“Practicamente ya estamos de salida de la temporada de precipitaciones fuertes, pero eso no quiere decir que ya no pueda llover”, explicó.

El funcionario señaló que las lluvias de los últimos meses representaron un factor importante para la infraestructura, debido a la erosión que pueden provocar alrededor de los colectores de gran diámetro. Sin embargo, no precisó qué proporción de los socavones de este año está relacionada directamente con las precipitaciones ni cuántos se originaron por fugas o deterioro de las tuberías.

Buscan prevenir hundimientos con equipos de inspección

Ante el riesgo de nuevas afectaciones, Japami mantiene la vigilancia del sistema de alcantarillado y el monitoreo meteorológico mediante el Grupo Tormenta, con el objetivo de anticipar posibles lluvias y atender las contingencias.

“Nos preocupa que vuelva a pasar algo como hace dos años en la calle Altamirano en la Zona Centro, ahí sí se cayó un camión de la empresa Coca-Cola y una camioneta, esperamos aquí no pase y ojalá que revisen también las calles cercanas y que nos expliquen qué van a hacer para evitar otro accidente”, mencionó Ángel Corona, vecino de la calle Insurgentes Sur, cercana a la calle Ortiz Tirado.

La detección de daños antes de que se conviertan en hundimientos visibles es uno de los pendientes que enfrenta el organismo. Holguín Santana explicó que Japami contempla incorporar equipos de inspección para identificar fallas en las tuberías y reforzar la revisión de la infraestructura subterránea.

“Tenemos una cámara que va a ir marcando algún daño para poder identificar previamente y trabajar antes de que suceda”, indicó.

Además de las cámaras de inspección, el organismo analiza la posibilidad de adquirir o rentar otros equipos para revisar las condiciones del subsuelo y contar con información que permita programar intervenciones preventivas.

Sin embargo, el director no confirmó que ya exista un sistema de georradar en operación ni proporcionó una fecha específica para la adquisición de estos equipos.

La intención, explicó, es modificar la forma en que se atienden las fallas para evitar que las intervenciones comiencen únicamente después de que aparece un hundimiento.

“La idea es también adquirir otro equipo para hacer un monitoreo más permanente, para tratar de evitar que pasen estas situaciones de manera preventiva y ya no tan correctiva”, señaló.

El funcionario agregó que los recursos para atender las necesidades del organismo se programan conforme a los requerimientos detectados.

Indicó que la intención es realizar revisiones y trabajos antes del inicio de la próxima temporada de lluvias, aunque no detalló cuánto dinero se destinará específicamente a los equipos de diagnóstico.

Los antecedentes de hundimientos en distintas vialidades muestran que reparar la superficie no necesariamente elimina las condiciones que provocaron el colapso.

“Lo que queremos es que no esperen a que ocurra otro accidente para venir a reparar. Si ya saben que hay tuberías viejas o zonas donde se puede hundir la calle, deberían revisarlas antes. En esta colonia necesitamos saber si estamos seguros”, mencionó Rebeca Parra, vecina de la calle Ortiz Tirado.

En la avenida Arandas, por ejemplo, la identificación de varios puntos vulnerables representa un antecedente que requiere seguimiento, mientras que el hundimiento de Pascual Ortiz Tirado volvió a colocar la atención en las condiciones de la infraestructura subterránea.

Mientras el organismo plantea fortalecer la prevención, el hundimiento ocurrido el 24 de octubre en El Cantador deja nuevamente expuesta la necesidad de conocer las condiciones de las redes que se encuentran debajo de las calles y atender los daños antes de que se conviertan en un riesgo para automovilistas y peatones.

DP.

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