Irapuato, Guanajuato.- Este año, los colectivos de madres buscadoras de Irapuato dejaron de realizar sus tradicionales actos de memoria por el Día de Muertos, en los que colocaban altares para honrar a sus familiares desaparecidos y recordar a quienes fueron localizados sin vida y pudieron regresar con sus familias.
A diferencia de años anteriores, las integrantes de Una Luz en Mi Camino y Hasta Encontrarte no organizaron las actividades colectivas que acostumbraban realizar durante estas fechas, aunque mantienen viva la memoria de sus seres queridos y la exigencia de encontrarlos.
Patricia Barrón Núñez, integrante de Una Luz en Mi Camino, explicó que este año decidieron no realizar su acto de memoria debido a las amenazas que han recibido y al riesgo que representa organizar una actividad pública.
“Hoy no realizamos acto de memoria porque hemos tenido amenazas y por seguridad mejor evitamos el evento”, señaló.
La buscadora aclaró que no solicitaron protección al municipio ni al Gobierno del Estado, pues la decisión de suspender las actividades fue tomada entre las integrantes del colectivo para evitar una situación que pudiera ponerlas en peligro.
“No solicitamos al municipio, solo que todos decidimos mejor no realizar actividades para evitar por el momento alguna situación difícil”, explicó.
Los altares que acostumbraban colocar durante el Día de Muertos representaban una oportunidad para recordar a sus familiares, visibilizar la desaparición de personas y mantener presente la lucha de quienes continúan buscando a sus seres queridos.
También eran un espacio para honrar a quienes fueron encontrados sin vida y pudieron regresar con sus familias, aunque para otras madres la incertidumbre permanece ante la falta de información sobre el paradero de sus familiares desaparecidos.
Elaboran fichas de desaparecidos
Por su parte, Bibiana Mendoza Negrete, integrante de Hasta Encontrarte, señaló que este año tampoco realizaron un evento colectivo por el Día de Muertos, debido a que las integrantes participan en un taller para elaborar fichas de búsqueda con los rostros de sus familiares desaparecidos.
En esta iniciativa participan 40 integrantes del colectivo, quienes trabajan en la elaboración de 52 imágenes mediante tejidos con pequeñas cuentas de cristal conocidas como chaquiras.
El proyecto busca preservar la memoria de sus seres queridos y visibilizar sus historias a través de una técnica artesanal que las buscadoras aprendieron de mujeres de Colombia.
La actividad comenzó el 26 de octubre y concluirá el 11 de noviembre de 2026. Debido a la complejidad del trabajo y a la falta de experiencia previa de las participantes, calculan que necesitarán entre seis y ocho días para terminar cada ficha.
Mendoza Negrete recordó que el proyecto surgió en noviembre del año pasado, durante un encuentro con buscadoras colombianas, donde conocieron a Luz Marina Bernal, quien buscó durante años a su hijo Fair, víctima de desaparición forzada en ese país.
Después de localizarlo sin vida, Bernal consiguió una sentencia contra los militares responsables de su desaparición, una historia que marcó a las integrantes de Hasta Encontrarte y contribuyó a impulsar esta iniciativa.
Aunque este año no realizaron sus tradicionales actos colectivos por el Día de Muertos, las madres buscadoras de Irapuato mantienen sus esfuerzos para recordar a sus familiares y visibilizar la desaparición de personas, ya sea mediante la búsqueda en campo o a través de proyectos que mantienen presentes sus rostros e historias.
Diócesis tampoco realizó ceremonias
En el contexto de estas fechas, el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, reconoció que la Diócesis no organizó ceremonias especiales para recordar a las personas desaparecidas, aunque algunas parroquias realizan oraciones por ellas y ofrecen acompañamiento a sus familiares.
“No hemos tenido ahora algún evento especial donde tengamos más en cuenta a estos desaparecidos”, admitió.
El jerarca católico explicó que las actividades dependen de la organización de cada parroquia y que algunas cuentan con espacios para escuchar a las personas que atraviesan por situaciones de duelo.
“Muchas de las personas se han acercado a nosotros a platicarnos su dolor”, comentó.
Díaz Díaz señaló que la desaparición de un familiar representa una situación especialmente difícil porque las familias desconocen su paradero y no tienen certeza sobre si sus seres queridos están vivos o muertos.
“Es el gran dolor de las familias”, expresó.
Añadió que en algunas parroquias se ofrece acompañamiento relacionado con la tanatología para ayudar a las personas a afrontar las pérdidas y el duelo, incluso cuando no existe certeza sobre la muerte de sus familiares.
“Lo que llamamos tanatología, que es un acompañamiento de estas personas que tienen la pérdida y no la tienen y que a veces no saben cómo vivir”, explicó.
Aunque el obispo manifestó que espera que la Iglesia permanezca cerca de las familias durante estas fechas, no anunció la creación de ceremonias especiales o espacios de memoria dirigidos exclusivamente a las personas desaparecidas y sus familiares.
Así, el Día de Muertos transcurrió este año sin los tradicionales actos colectivos de memoria de los grupos de buscadoras, quienes continúan enfrentando las dificultades de una lucha que no termina con las celebraciones dedicadas a los difuntos.
HLL