Historia 120
Esta es la historia 120 de 450 que te contaremos sobre León
En la esquina de Hidalgo y Álvaro Obregón, frente a la Catedral de León, se encuentra uno de los negocios más tradicionales del centro histórico: la Librería y Papelería El Patrocinio de María.
Fundada en 1898, esta librería forma parte de la memoria de generaciones de leoneses. Durante 128 años ha sido punto de encuentro para estudiantes, lectores y familias que acudían a comprar libros escolares, artículos religiosos y útiles de papelería.
Para muchos estudiantes de antaño, visitar El Patrocinio de María era casi un ritual al inicio del ciclo escolar. Padres e hijos llegaban al local para adquirir los libros que marcaron la educación de varias generaciones: la Gramática de Emilio Marín (1, 2 y 3), Historia Sagrada, Historia Universal, las Aritméticas y Geometrías de Rozan (1, 2, 3 y 4) y, por supuesto, los célebres textos de Baldor, que todavía hoy siguen siendo buscados.
Desde sus inicios, la librería también se distinguió por ofrecer artículos religiosos, muchos de ellos traídos directamente de Alemania, España e Italia.
Además de los libros, el lugar se convirtió durante décadas en un sitio donde los padres de familia encontraban útiles escolares a buen precio y con gran variedad, siempre acompañados de una atención cercana.
Actualmente, el negocio está a cargo de José Alejandri Alejandri, de 72 años, quien mantiene viva la tradición familiar bajo el lema: “En Librería y Papelería… ¡La Tradición en León!”

Los orígenes del negocio
La historia del establecimiento comenzó con Victoria López Cruces, originaria de Guanajuato capital, quien fue la iniciadora del negocio.
Victoria falleció el 24 de febrero de 1961, pero dejó una huella profunda en la vida comercial y religiosa de la ciudad.
En sus primeros años el establecimiento se llamaba Miscelánea Religiosa. Con el tiempo el negocio adoptó el nombre de El Patrocinio de María, en honor a la patrona de Guanajuato.
“Era una mujer de muchos tamaños”, recuerda José Alejandri.
Siempre respaldó el movimiento católico. Ayudaba de muchas maneras a creyentes y sacerdotes, e incluso prestaba su casa para que allí se oficiaran misas”.
Según relata, Victoria López Cruces tenía convicciones firmes y llegó a enfrentar con aplomo a un militar que la acusaba de repartir propaganda con la consigna de “Cristo Rey” durante los años de tensión religiosa en el país.
La llegada de Salvador Alejandri
En 1918, Salvador V. Alejandri López llegó desde Pachuca para ayudar a sus tías en el negocio familiar.
Con su participación, la librería comenzó a consolidarse y ganó prestigio por su surtido, su atención al público y la venta de libros religiosos y escolares.
En 1928, el obispo Monseñor Enríquez y Zárate sugirió a Salvador Alejandri crear una imprenta que pudiera realizar trabajos para el Obispado.
Dos años después, en 1930, y gracias a un préstamo de su hermana María Mercedes Alejandri, nació la Imprenta Lumen, ubicada en la calle 20 de Enero número 39 Norte.
La imprenta llegó a ser una de las más modernas de la ciudad.
“Fue de las primeras en introducir el sistema offset en León”, explica José Alejandri.
Posteriormente se trasladó a 5 de Febrero, cerca del templo de Las Tres Aves Marías, y con el tiempo evolucionó hacia Impresiones Alejandri.
En esta imprenta se publicaron obras importantes para la historia regional, entre ellas: “500 años de Historia de León”, del profesor Jesús Ojeda Sánchez, libros del historiador Mariano González Leal y estudios históricos sobre Jaral de Berrio y su marquesado
El edificio del Patrocinio de María
El edificio que actualmente ocupa la librería, en la esquina de Hidalgo y Álvaro Obregón, fue adquirido por la familia entre 1953 y 1956, tras una oferta realizada por Don Federico Álvarez.
Anteriormente el inmueble había sido ocupado por Farmacia Moderna, que posteriormente se trasladó a unos pasos del lugar.

La planta baja se destinó al negocio y la planta alta a la vivienda familiar.
El inmueble cuenta con 600 metros cuadrados, de los cuales actualmente se utilizan alrededor de 230 para el establecimiento.
Un legado familiar
Durante décadas, Salvador V. Alejandri López dirigió tanto la librería como la imprenta, guiando ambos negocios bajo una misma filosofía: servicio, calidad y buen surtido.
Recibió diversos reconocimientos a lo largo de su trayectoria.
Falleció el 30 de junio de 1978, dejando a su familia un legado basado en el trabajo, la honestidad y el amor por los libros.

Ese mismo año, José Alejandri Alejandri tomó la estafeta del negocio.
Había crecido entre libros, tinta y papel. Estudió en la escuela Constancia y Trabajo, dirigida por las hermanas Camarena, y después cursó la carrera comercial en EPCA.
El resto —dice— lo aprendió con la experiencia.
Crisis y cambios
A lo largo de su historia, la librería ha sobrevivido a distintas crisis.
La familia recuerda que durante la Revolución Mexicana cada grupo armado imponía su propia moneda, que de un día para otro podía perder todo su valor.
Después vendrían los años de la Guerra Cristera, en 1926, durante el gobierno de Plutarco Elías Calles.
Décadas más tarde, José Alejandri enfrentaría otra prueba difícil: la pandemia de COVID-19 en 2020.
A pesar de ello, el negocio logró mantenerse.
“No importa tener espacios enormes”, comenta.
Hay librerías muy grandes donde ni ellos mismos saben dónde están los libros. Aquí todo está bien ordenado”, señala.

Un negocio que vive de la papelería
José Alejandri reconoce que hoy vender libros escolares ya no es tan rentable.
“Las editoriales negociaron directamente con las escuelas”, explica.
Por ello, el negocio se sostiene principalmente gracias a la papelería, los artículos religiosos y la atención al cliente.
Sin embargo, para él los libros siguen siendo fundamentales.
“Son la piedra angular de la cultura, de la educación y de la historia del hombre”, afirma.
“Sin libros no somos nada. Seríamos ignorantes”.
Pioneros de la Feria del Libro
Entre las mayores satisfacciones de la librería está haber sido pionera de la Feria Nacional del Libro de León (FeNaL).
La primera edición se realizó en Plaza de la Industria, impulsada por librerías como El Patrocinio de María y La Esperanza, de Trino Anaya.
El evento nació como Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de León.
Con el tiempo se trasladó al Poliforum, donde creció y se consolidó.
Sin embargo, José Alejandri recuerda que las librerías que impulsaron la feria terminaron siendo desplazadas del evento.
“Tenemos muchos años sin participar”, comenta.
Una historia que continúa
A lo largo de más de un siglo, El Patrocinio de María ha recibido diversos reconocimientos de Canaco y del Comité del Centro Histórico, como empresa ejemplar y negocio que ha hecho historia en León.
Hoy, mientras en sus vitrinas siguen apareciendo libros, imágenes religiosas y cuadernos escolares, la librería continúa siendo parte del paisaje cotidiano del centro de la ciudad.
Y José Alejandri lo resume con una frase sencilla:
“Seguiremos haciendo historia”.
DAR
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