Historia 304
Esta es la historia 304 de 450 que te contaremos sobre León
Su historia comenzó hace más de un siglo en un pequeño salón del Centro de la ciudad y hoy continúa escribiéndose entre ambulancias, un hospital y miles de voluntarios.
Sus ambulancias recorren las calles a cualquier hora, sus sirenas rompen el silencio de la madrugada y su emblema se convierte en una señal de esperanza cuando ocurre una emergencia.
Sin embargo, pocas personas saben que detrás de la Cruz Roja Mexicana Delegación León existe una historia que comenzó mucho antes de que existieran los hospitales modernos, los paramédicos especializados o las ambulancias equipadas con tecnología.
Su origen está ligado a guerras, inundaciones, epidemias y algunos de los capítulos más difíciles que ha vivido León durante más de un siglo.

El origen
El 24 de junio de 1859, el empresario suizo Henry Dunant presenció la Batalla de Solferino, en Italia. Miles de soldados quedaron heridos sobre el campo de combate sin recibir atención médica, una escena que marcó para siempre al comerciante suizo.
Aquella experiencia dio origen a una idea que transformaría la asistencia humanitaria en el mundo: crear un organismo neutral que auxiliara a cualquier persona herida, sin importar el bando al que perteneciera.
Así nació el Comité Internacional de la Cruz Roja, movimiento que poco a poco comenzó a extenderse por distintos países.
La Cruz Roja llega a León
Mientras México vivía los años más intensos de la Revolución, León tampoco era ajeno a la violencia y a las enfermedades que acompañaban aquella época.
Los constantes enfrentamientos armados hacían necesaria la presencia de un cuerpo de socorro que pudiera atender a civiles y combatientes.
Fue entonces cuando dos personajes comenzaron a trabajar para traer la Cruz Roja a la ciudad: Vicente González del Castillo Padilla y Francisco G. Plata.
A ellos se sumó Leandro Cuevas, quien años después sería reconocido como el primer Jefe General del Cuerpo de Ambulancias de México. También contaron con el respaldo del doctor Jesús Daniel Ibarra Jiménez, entonces uno de los personajes más influyentes de la vida pública leonesa.

Tras obtener la autorización del Consejo Nacional de Administración de la Cruz Roja Mexicana, finalmente llegó el día.
El viernes 13 de junio de 1913 quedó oficialmente constituida la Delegación León de la Cruz Roja Mexicana.
La ceremonia de instalación de la primera Mesa Directiva se realizó en el antiguo Círculo Leonés Mutualista, ubicado en el entonces Portal de las Palomas, hoy Portal Bravo, a un costado de la Plaza Principal, donde actualmente se localiza el Hotel Condesa.
En aquel edificio se instalaron las primeras oficinas, desde uno de sus balcones ondeó por primera vez en León la bandera con la cruz roja sobre fondo blanco.
Su primer delegado y presidente local fue el doctor Jesús D. Ibarra.
El primer puesto de socorro de la ciudad
Las primeras oficinas administrativas resultaron insuficientes para atender las necesidades médicas de aquellos años.
Por ello, muy cerca del Portal Bravo, sobre la calle Julián de Obregón, en un inmueble donde operaba la fábrica Atila, se instaló el primer puesto de socorro y un pequeño dispensario provisional.
Fue ahí donde quedó documentado el primer servicio de la naciente delegación.
El paciente era el teniente federal José Landeros, quien se convirtió en el primer herido atendido oficialmente por la Cruz Roja de León.
Aquellos primeros años estuvieron marcados por jornadas extenuantes. No existían ambulancias motorizadas como las actuales.
Los voluntarios trabajaban prácticamente con los recursos disponibles, atendiendo heridos derivados del conflicto revolucionario y enfermedades que se propagaban con facilidad entre una población que todavía carecía de servicios médicos suficientes.
Tuvieron que mudarse para seguir salvando vidas
El crecimiento de los enfrentamientos revolucionarios obligó a la Cruz Roja a cambiar constantemente de sede.
Cada traslado respondía a una necesidad específica: acercarse a las zonas donde había personas heridas o contar con espacios adecuados para brindar atención.
El 25 de junio de 1914, el sacerdote Espiridión Gaona bendijo un nuevo puesto de socorro instalado en el local conocido como La Hormiga.
Pocas semanas más tarde, el 22 de julio de 1914, la señora Martínez de Madrazo ofreció otro inmueble para continuar con las labores de asistencia.
Se trataba del antiguo Seminario Franciscano, ubicado sobre la entonces calle Real de Guanajuato, hoy avenida Francisco I. Madero.
Desde los balcones de ese edificio volvió a colocarse la bandera de la Cruz Roja, una imagen que comenzaba a convertirse en sinónimo de ayuda para los habitantes de León.
Balas, epidemias e inundaciones
Apenas había cumplido un año de haber sido fundada cuando la Cruz Roja Mexicana Delegación León enfrentó su primera gran prueba.
La Revolución Mexicana avanzaba por distintos puntos del país y el Bajío se había convertido en escenario de enfrentamientos entre diferentes grupos armados. Los hospitales resultaban insuficientes y, muchas veces, el único auxilio disponible era el que brindaban los voluntarios de la Cruz Roja.
Lejos de distinguir uniformes o bandos, los socorristas atendían a quien necesitara ayuda. Ese principio de neutralidad, heredado desde los orígenes de la institución en Europa, comenzó a definir el trabajo de la delegación leonesa.
La Cruz Roja entró a los campos de batalla
Durante julio de 1914, brigadas médicas partieron desde León a bordo de trenes militares con rumbo a San Francisco del Rincón, donde trasladaron a personas heridas durante los combates entre fuerzas federales y tropas encabezadas por Pascual Orozco.
Entre mayo y el 5 de junio de 1915, el Bajío fue escenario de una de las campañas militares más importantes de la Revolución Mexicana: la confrontación entre aproximadamente 40 mil soldados villistas y 38 mil elementos del Ejército Constitucionalista, encabezado por Álvaro Obregón.
La batalla dejó miles de personas heridas y marcó la historia nacional cuando el general Obregón perdió el brazo derecho tras resultar herido en la Hacienda de Santa Ana del Conde, al sur de León.
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Mientras continuaban los enfrentamientos, las brigadas de la Cruz Roja León recorrían diariamente los campos de batalla para rescatar heridos de ambos ejércitos, sin importar el uniforme que portaran, su objetivo era salvar vidas.
Las epidemias ponen a prueba a los voluntarios
Terminados los enfrentamientos armados, otro enemigo comenzó a cobrar vidas. Entre 1914 y 1916, León enfrentó una epidemia de tifo que obligó a redoblar la atención médica en la ciudad.
En aquella época no existían los tratamientos ni la infraestructura hospitalaria de la actualidad. La labor de médicos, enfermeras y voluntarios consistía en atender pacientes, trasladarlos y apoyar a las familias en medio de una emergencia sanitaria que se extendía rápidamente.
Cuando León quedó bajo el agua
Las lluvias provocaron una de las inundaciones más devastadoras registradas en León en junio de 1926. Las corrientes arrastraron viviendas, destruyeron calles y sorprendieron a cientos de familias.
Mientras gran parte de la población intentaba ponerse a salvo, los voluntarios de la Cruz Roja salieron a las zonas afectadas para rescatar personas atrapadas.
Además de los rescates, la institución coordinó la entrega de alimentos, apoyó en el traslado de personas lesionadas y colaboró en la recuperación e identificación de cuerpos.
Aquella emergencia marcó uno de los operativos humanitarios más grandes de sus primeros años de existencia.
El día en que un socorrista perdió la vida
Hay fechas que cambiaron para siempre la historia de León. Una de ellas fue el miércoles 2 de enero de 1946.
Ese día, la Plaza Principal se convirtió en escenario de uno de los episodios más dolorosos de la ciudad, cuando elementos del Ejército Federal dispararon contra ciudadanos que protestaban por los resultados de la elección municipal.
En medio del caos, la Cruz Roja volvió a hacer lo que había aprendido desde su fundación: entrar donde nadie más quería hacerlo.
Los socorristas avanzaron entre los disparos para rescatar a personas heridas y trasladarlas a recibir atención médica.
Durante esas labores, uno de los voluntarios perdió la vida mientras cumplía con su deber.
A más de siete décadas de distancia, ese hecho continúa siendo recordado mediante una placa colocada en la fachada del edificio ubicado frente a la Plaza Principal. En ella se reproduce el banderín de la Cruz Roja manchado con la sangre del socorrista caído, convertido en un símbolo del riesgo que asumían quienes integraban la institución.
De urgencias a un hospital con más de 20 especialidades
Con el crecimiento de León durante la segunda mitad del siglo XX, también aumentó la demanda de servicios médicos y de atención prehospitalaria.
La ciudad ya no era aquella población donde un pequeño puesto de socorro bastaba para atender las emergencias, la Cruz Roja también tuvo que evolucionar.
Después de operar en distintos inmuebles del Centro Histórico, entre ellos el Hotel Francés y el antiguo Seminario Franciscano, la institución encontró un espacio que marcaría una nueva etapa.
Desde 1947, la delegación comenzó a funcionar en un antiguo convento franciscano, inmueble que permitió ampliar la atención médica y responder a una ciudad que crecía aceleradamente.
El siguiente paso llegó el 13 de enero de 1951, cuando fue inaugurado oficialmente el Hospital de la Cruz Roja, ubicado en la finca número 410 de la calle 20 de Enero, construido sobre un terreno donado mediante Decreto Presidencial un año antes.
Aquella sede se convirtió durante décadas en uno de los principales puntos de atención de urgencias para los leoneses.
Una nueva sede para una nueva ciudad
Con el paso del tiempo, las instalaciones del Centro comenzaron a resultar insuficientes.
La expansión de la ciudad hacia el norte y poniente, así como el incremento de la población, hicieron evidente la necesidad de contar con un complejo hospitalario de mayores dimensiones.
Fue así que el 21 de febrero de 2008 se inauguró la actual sede de la Cruz Roja Mexicana Delegación León, ubicada en el bulevar Juan Alonso de Torres número 2001, en la colonia León I.
El nuevo complejo fue construido sobre un terreno superior a los 15 mil metros cuadrados, donado por el Ayuntamiento de León.
La edificación contempla alrededor de 4 mil metros cuadrados de construcción, con áreas de urgencias, hospitalización, quirófanos, consultorios, aulas de capacitación, espacios para paramédicos y un helipuerto que permite atender emergencias de mayor complejidad.
La institución dejó de ser únicamente un servicio de ambulancias para consolidarse como un centro médico con más de 20 especialidades y atención permanente.
Al rescate de la influenza de 2009
Apenas un año después de estrenar sus nuevas instalaciones, la Cruz Roja enfrentó uno de los mayores retos de salud pública de las últimas décadas.
En 2009, la epidemia de Influenza A(H1N1) obligó a reforzar protocolos de atención médica y protección del personal.
Mientras buena parte de la población limitaba sus actividades para reducir contagios, paramédicos, médicos, enfermeras y voluntarios continuaron atendiendo traslados y emergencias, adaptándose a una enfermedad de la que todavía se conocía poco.
Aquella experiencia sería el antecedente de un desafío todavía mayor.
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La Cruz Roja contra COVID-19
La historia volvió a repetirse once años después. En 2020, la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 cambió la vida cotidiana de todos y puso bajo presión a los sistemas de salud.
La Cruz Roja también tuvo que reorganizar su operación para responder a una emergencia sin precedentes.
Entre 2020 y 2022, la institución brindó 3 mil 791 atenciones médicas directas a nivel estatal relacionadas con la contingencia sanitaria.
Durante ese mismo periodo, 193 voluntarios resultaron contagiados mientras realizaban su labor y 87 elementos permanecieron en cuarentena, cifras que reflejan el nivel de exposición al que estuvo sujeto el personal que continuó atendiendo emergencias cuando gran parte de la población permanecía en casa.
Las ambulancias siguieron recorriendo las calles durante los meses más difíciles de la pandemia, trasladando pacientes y respondiendo a llamados de auxilio las 24 horas del día.
Más que reaccionar, prevenir
Actualmente, la Cruz Roja León busca fortalecer una nueva etapa enfocada no solo en responder a las emergencias, sino en evitarlas.
Bajo la dirección estatal de Guillermo Franco Ciurana, la institución impulsa la estrategia “Guanajuato Responde”, orientada a promover la capacitación en primeros auxilios, la prevención de accidentes en hogares, empresas, escuelas y vialidades, así como la preparación de la población para actuar ante situaciones de riesgo.

Para el delegado estatal, el crecimiento de la Cruz Roja depende también del compromiso de la sociedad.
La Cruz Roja no es una institución que pida limosna; es una red humanitaria viva que pertenece a todos. El tamaño y la fuerza que tenga la Cruz Roja en León debe ser exactamente del mismo tamaño que el compromiso de sus ciudadanos”, enfatizó Guillermo Franco Ciurana.
Hoy la Delegación León cuenta con cerca de 100 trabajadores remunerados, además de médicos, enfermeras, paramédicos y voluntarios que mantienen en funcionamiento los servicios de urgencias, hospitalización, consulta médica y capacitación.
A más de 113 años de que la bandera con la cruz roja ondeara por primera vez desde un balcón del antiguo Portal de las Palomas, la institución continúa escribiendo su historia y demostrando que cuando la ciudad enfrenta una emergencia, siempre habrá alguien dispuesto a responder al llamado.
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